MNAS ARQVA Cartagena. Ancla de piedra del Bajo de la Campana. Probablemente del pecio fenicio de finales del siglo VII a.C. [San Javier sub]
MNAS ARQVA Cartagena. Ancla de piedra del Bajo de la Campana. Probablemente del pecio fenicio de finales del siglo VII a.C.
José Rodríguez Iborra
MNAS ARQVA Cartagena. Cuadernal de dos ojos del pecio de La Embestida, del siglo XIX [San Javier sub]
MNAS ARQVA Cartagena. Cuadernal de dos ojos del pecio de La Embestida, del siglo XIX
José Rodríguez Iborra

9Pecio EL PUDRIMEL

     La Punta del Pudrimel (o Pudrider), se sitúa al Sur de la anteriormente estudiada Punta de Algas que pone fin, por el Sur, a la barra que en este punto forma el Parque Natural de San Pedro del Pinatar.

     Estas dos puntas conforman la zona de La Encañizada, punto de conexión y entrada entre ambos mares, como ya hemos visto, zona bastante colmatada de fangos que van acumulándose al paso de los siglos, beneficiados además por la presencia de escollos en la banda mediterránea y en paralelo (los Esculls de La Llana), que convierten esta boca en un paso muy peligroso en todas las épocas.

     En 1947, el Capitán de Navío Jaúregui junto al profesor Beltrán, iniciaron una de las primeras intervenciones de recuperación de objetos arqueológicos subacuáticos en España (con buzos clásicos) y avisados por los buzos de la Sociedad Esponjera que operaba en la zona a inicios del siglo XX y que habían extraído anclas, lingotes y ánforas, como así estaba publicado desde 1920, identificando esta Bahía de Córcolas (delimitada por la Punta del Pudrimel y la playa que se extiende hacia el Sur) como un posible fondeadero.

     Julio Mas continuará las prospecciones enmarcadas en su definición del Polígono Subacuático de Cabo de Palos y en 1985 publicará la existencia de tres pecios distintos, Norte, Sur y Oeste, aunque sin precisar la procedencia de cada uno de los materiales y manteniéndose cierto escepticismo al respecto.

     Estos materiales corresponden, por un lado, a material republicano-romano del siglo I a.C., ánforas Dressel 1A-C y cerámica de mesa de barniz negro Campaniense A-B, sartén, vasos de paredes finas, platos… y por otro lado, El Pudrimel Norte y Oeste, ya que aparecen, conjuntamente, restos de ánforas Grecoitálicas plenamente republicanas del siglo III a.C.; Haltern-70 (de transición República-Imperio) y alto-imperiales de los siglos I y II d.C. como las Beltrán II para salazones y las Dressel 20 para aceite. Además de unos pocos restos de origen fenicio y púnico anteriores a la República y ánforas de procedencia Norte-Africana Keay de época Bajo-Imperial entre los casi 600 fragmentos recuperados.

10Pecio CASTILLO

     Yacimiento localizado en algún lugar sin precisar del litoral de La Manga durante las operaciones de Julio Mas y su equipo, toma su nombre del apellido de su descubridor, y se compone de varias decenas de fragmentos que abarcan una cronología romana del siglo I a.C. con ánforas vinarias Dressel 1A, Imperiales Dressel 20 para el aceite bético y Beltrán IIA para los salazones, hasta Bajo-Imperiales Keay del siglo IV d.C.

11Pecio ESPINES

     Otro yacimiento compuesto por material aislado y del que desconocemos su ubicación, recibe su nombre del apellido de los dos hermanos asiduos al equipo de Julio Mas y debe estar situado en algún punto de la costa de La Manga (San Javier).

     Aparecen ánforas púnicas Mañá C contemporáneas de la República romana e Imperiales Dressel 7-11 y Beltrán I, así como restos indeterminados de madera, siglo II a.C. a II d.C..

12Puerto MAR MENOR

     En el interior de la laguna fueron encontrados, en lugar no indicado, posiblemente de la zona de San Javier (cercano a La Encañizada) y por el equipo habitual de Julio Mas y su proyecto de prospecciones en el Polígono Subacuático de Cabo de Palos restos que por su heterogeneidad parecen determinar un área de fondeadero, con ánforas republicanas-romanas Dressel 1A-B-C, Dressel 7-11 para salazones y Beltrán II para el mismo uso en época Imperial entre otros.

13Pecio Puerto ISLA PERDIGUERA

     Situada en el corazón del Mar Menor junto a la Isla del Barón o Mayor y las más pequeñas Ciervo, Rondella y Sujeto, todas ellas formadas por conos volcánicos con cráteres aún perceptibles que cesaron su actividad en otros tiempos.

     Se encuentra rodeada de yacimientos arqueológicos en tierra, desde la fachada de Cartagena al Mar Menor en Los Nietos por el Sur y su presencia Prehistórica e Íbera, la Sierra Minera, el puerto de Cabo de Palos… y frente al acceso al interior de la Región por la Rambla del Albujón.

     Le rodean fondos de arena y algas en continuo proceso de colmatación que restringen las posibilidades de encontrar vestigios en prospección, además de zonas rocosas siempre por debajo de los 5 metros de profundidad. En 1989, F. Pérez Rebollo, en su realización de la Carta Arqueológica Subacuática relocaliza restos anfóricos en los distintos embarcaderos (menos colmatados) de procedencia romana de varias épocas.

     Pero es en su lado Sur (donde encontramos otro cono volcánico de pequeñas dimensiones unido por un istmo y llamado La Esparteña –repleto de este arbusto tan codiciado en época antigua para tejer enseres y cabullería–) donde se encuentra el pecio denominado Guadalupe, en la ensenada “El Puertecico”, con gran cantidad de restos anfóricos y tégulas (tejas).

     Formas republicanas Grecoitálicas más antiguas, Dressel 1 y Lamboglia 2 además de cerámica común, Campaniense (barniz negro), de paredes finas, Terra Sigillata Hispánica (Imperial de barniz rojizo), lucernas… y hasta sílex de épocas prehistóricas, todo ello además en tierra firme y en la zona de estos dos posibles embarcaderos-fondeaderos.

14Pecio ESCOLLETES

     Retomando los yacimientos subacuáticos de la vertiente mediterránea de La Manga y recorriendo ésta de Norte a Sur como hasta ahora, nos encontramos con el segundo de los accesos (para todas las épocas) a la laguna interior, es el canal de El Estacio (que retomaremos más adelante). En su apertura al Mediterráneo se localizaban una serie de pequeños islotes hoy en día unidos entre sí por un espigón que da entrada al canal y lo protege de las mareas.

     Esta obra ha dejado enterrado en su totalidad el primero de dos pecios localizados en la zona por Julio Mas en los años 70 y de los que extrajeron más de 200 piezas, estando el segundo oculto por el mismo espigón (ya en las prospecciones de Rebollo en 1989 no se localizó nada).

     Podemos hablar de una cronología bastante extensa que abarca desde el período republicano con ánforas Dressel 1, Lamboglia 2 y Almagro 51, cerámica común itálica y vajilla Campaniense a formas Imperiales Beltrán II y Keay. Además de otras formas tardorromanas y posteriores y de variada tipología, vasos, tubería de plomo, tejas, morteros, un crisol de fundición…

15Puerto ESTACIO

     Como hemos citado anteriormente, el Canal del Estacio ha sufrido una enorme variación a partir del año 1960 y la compra de La Manga del Mar Menor por el promotor Tomás Maestre, en estos terrenos se construyó su finca además de un gran puerto deportivo que ha ido sufriendo sendas ampliaciones, la última de ellas junto a su bocana y los pecios de Los Escolletes, a día de hoy parada por su negativo impacto medio ambiental, las obras de Puerto Mayor.

     Únicamente nos han quedado las referencias dejadas por Julio Mas, conociéndose la extracción (sin depósito en museo alguno) de todo tipo de ánforas Republicanas e Imperiales, ruedas de molino, lingotes de plomo, cerámica romana, restos de naves modernas… evidenciando la existencia de un importante fondeadero.

16Puerto ISLA GROSA

     Frente a la bocana del Puerto de Tomás Maestre en su salida al Mar Mediterráneo y a milla y media, encontramos esta isla que, a semejanza de las islas interiores del Mar Menor y de muchas colinas que se suceden por la extensa llanura del Campo de Cartagena, son los restos de un extinto cono volcánico. Al igual que el islote cercano por su cara Este, El Farallón.

     16,5 hectáreas, noventa metros de altitud y una gran riqueza botánica, refugio de aves protegidas como cormoranes y gaviotas, hasta el año 2000 dependencia militar con destacamento permanente del Centro de Buceo de la Armada de Cartagena. Hoy en día PARQUE NATURAL Y ZEPA (aves) del conjunto regional protegido de ISLAS E ISLOTES DEL MEDITERRÁNEO.

     Lugar de refugio de los barcos desde antiguo, la playa del lado Norte ha sido un fondeadero (hoy embarcadero) muy apropiado para resguardarse de los vientos de levante ante la emergencia de un temporal, con ciertas restricciones por calado, piedras y entrada de corrientes y malo para los vientos típicos de otoño y primavera del Suroeste (el lebeche que sopla de tierra hacia el Mediterráneo).

     Encontramos restos materiales en prospección o hallazgos fortuitos desde los años de Julio Mas pertenecientes a la mayoría de culturas, desde época fenicia del siglo VI a.C. hasta el siglo XVIII. Ánforas R1 fenicias, Púnico-ebusitanas un poco más modernas (PE 17), Mañá C, Republicana Romana Lamboglia 2, Haltern 70 de transición República Romana a Imperio, cerámica común romana, restos de dolia, el gran recipiente para almacenaje explicado anteriormente, cerámica imperial romana Terra Sigillata Sudgálica, además de un cuerno de bóvido en plomo moldeado en el interior de una cornamenta, así como lingotes de plomo o mineral natural: galena argentífera para las copelaciones (obtención-separación de la plata).

17Pecio BAJO DE LA CAMPANA

     En las inmediaciones de Isla Grosa por su fachada Este encontramos en todas las cartas de navegación una peligrosa y enorme formación calcárea de unos 100 m2 y que hasta mediados del siglo pasado superaba el nivel del mar en apenas medio metro, según las mareas; La Laja, lugar de frecuentes naufragios como así queda atestiguado.

     Yacimiento “vivo” en cuanto a su estudio y excavación, en 1958 se concede a una empresa de chatarra el rescate de los restos metálicos de barcos hundidos de hierro y acero de principios del siglo XX. Para su extracción realizaron voladuras en la cima de La Laja y por su ladera, además también funcionó como campo de pruebas para los buceadores de la Armada localizados en la vecina Isla Grosa y especializados en voladuras submarinas.

     Ya desde ese año se realizarán las primeras recuperaciones de materiales por parte de trabajadores de esta empresa, buceadores de la Armada y deportivos clandestinos. En 1972, Julio Mas realizará la primera intervención arqueológica desde el Patronato de Excavaciones Arqueológicas Submarinas de Cartagena, reconociendo materiales de épocas fenicia, púnica y romana. En 1979 será donada además, una colección de 13 colmillos (defensas) de elefante recuperadas en los primeros años por buceadores anónimos. Y en 1988, el entonces director del MNAM-CNIAS Víctor Antona, dirigirá la última de las prospecciones oficiales hasta las actuales.

     El yacimiento queda, después de diferentes estudios y prospecciones, definido como la agrupación, en casi el mismo punto, de tres pecios (hundimientos de barcos) diferentes:

  • BAJO DE LA CAMPANA 1: de origen fenicio, siglo VII-VI a.C., mercante del que hoy día es posible que se conserve madera del casco (en estudio), con un cargamento de galena argentífera natural (¿ruta Mazarrón-Guardamar-Ibiza?), lingotes de estaño que vendrían de la zona de Huelva y la ruta hacia Galicia, defensas de elefante con inscripciones (un hito arqueológico) de procedencia africana, diversa cerámica, ungüentarios, cuencos, trípodes… ánforas R1 y Cintas 268, bronces para el montaje de una cama o trono… además de la que probablemente es su ancla de piedra.

  • BAJO DE LA CAMPANA 2: de origen púnico, s. II a.C., ánforas púnico-ebusitanas PE-17 y Mañá C que ponen en relación comercial nuestra zona geográfica con la isla de Ibiza (heredera del mundo púnico tras la caída de Cartago) y la costa Norte del Levante peninsular en paralelo a la conquista por la República de Roma.

  • BAJO DE LA CAMPANA 3: de origen romano alto-imperial, s. I d.C., protagonizado por la presencia de ánforas Dressel 14 para salazones de la Lusitania y Dressel 7/11 junto a ánforas olearias Dressel 20 y 23 de la Bética.

     Por sí mismo, este yacimiento nos está reconociendo la importante posición, hasta hace poco no bien conocida, de Murcia en las rutas comerciales fenicias (unido a los yacimientos de Mazarrón: Los Gavilanes y Playa de la Isla más los que se sitúan en los valles del Guadalentín y río Segura) y la continuación en época romana de este tráfico a partir del puerto de Carthago-Nova como puerta de salida de las exportaciones peninsulares desde la Lusitania y Bética hasta nuestra Región y con destino a la misma Roma. Una Era de más de 1.000 años.

     En la actualidad, el Ministerio de Cultura español a través del MNAS “ARQVA”, ha firmado un convenio con el Institute of Nautical Archaeology (INA), con sede en Texas, USA y bajo la dirección del arqueólogo local Juan Pinedo y Mark E. Polzer para la prospección y Excavación de estos pecios en el período 2007-2010, trabajos que ya han arrojado espectaculares resultados y que se encuentran en su fase conclusiva.

18Pecio LAS BRISAS

     En el verano de 2007, frente a la urbanización de este nombre situada en la costa mediterránea de La Manga, afloraron restos de un naufragio a una decena de metros de la orilla (parece ser que durante las últimas décadas este hecho ha sido recurrente después de fuertes temporales de Levante). Además ocurrió simultáneamente con otro similar aflorado en Las Sirenas (Cartagena) y después de los mismos temporales. Similar también al conocido desde el año 1.991 en La Embestida.

     Puesto en conocimiento a Protección Civil por los vecinos y al MNAM por los anteriores, el Museo Nacional destaca a dos técnicos (Jose R. Iborra y Ana Miñano) para su documentación, tratándose tras un primer y somero estudio de los restos de un mercante de madera y vela de principios del siglo XX de unos 25-30 metros de eslora (largo) del que nos queda la quilla, cuadernas de sección cuadrada y tracas y fragmentos de ladrillo moderno.

19Pecio LA EMBESTIDA

     En 1990 y tras un fuerte temporal de Levante se da noticia por parte de un pescador del afloramiento a escasos metros de la costa de esta playa mediterránea de La Manga de restos de un pecio, estudiado in-situ por (Juan Pinedo, Mercedes Gómez y Ricardo Ontañón).

     Posiblemente sean los restos, al igual que en Las Brisas o Las Sirenas, de un Pailebot de dos palos del siglo XIX dedicado a un comercio de cabotaje y que tenían por costumbre hacer aguada (abastecerse de agua) en los conocidos acuíferos de agua dulce de estas playas, pudiendo ser sorprendido por un temporal, o bien simplemente fue abandonado al final de su vida útil, como es sabido ocurría en esta zona.

     Además de la quilla, cuadernas y tracas del barco y sus espigas (pernos o remaches metálicos) para fijar las distintas piezas que componen el casco, apareció un cuadernal (polea de dos ojos con su roldana interior) todo en madera y ladrillos macizos (posible cargamento), hoy expuestos en MNAS “ARQVA”.

José Rodríguez Iborra