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Historia de Mula

Monumento al tamborista
Monumento al tamborista
Joaquín Albadalejo Velasco
 
Vista de Mula en el año 1902.
Vista de Mula en el año 1902.


  Un siglo XIX difícil para Mula

  La villa de Mula se encontraba en una situación de pobreza al comenzar el siglo XIX. La falta de higiene, las malas cosechas, la guerra y dos grandes epidemias, la de fiebre amarilla y la de cólera, hicieron perecer a un gran número de muleños. Además, unos 300 voluntarios muleños partieron hacia la Guerra de Independencia, de los cuales pocos regresaron. En octubre de 1812 los franceses invadieron Mula y la saquearon. Además, la desamortización de bienes eclesiásticos no alcanzó los fines sociales que perseguía. Ya que la mayoría de las propiedades desamortizadas fueron adquiridas por unas pocas familias acaudaladas.

  El siglo XX

  Al comienzo del siglo XX Mula obtiene dos importantes mejoras: un embalse y el ferrocarril. Debido a la trasnformación de los cultivos, sustituyendo los tradicionales de vid y olivo por los cítricos, las necesidades de agua para el regadío eran cada vez mayores. Por lo tanto se construyó un embalse, auspiciado por Juan de la Cierva, diputado por Mula durante los primeros años del siglo (1896-1923). También se trazó el ferrocarril Caravaca-Mula-Murcia, activo hasta mediados de los setenta. Esta línea fue finalmente desmantelada por RENFE, al ser considerada de poco rendimiento.

  Los acontecimientos que afectaron a España a lo largo de este siglo se hicieron sentir de igual modo en Mula. La Guerra Civil causó un gran dolor a los que perdieron sus familiares. En la posguerra, Mula, debido a su régimen de propiedad del suelo, no se vería tan afectada por la situación de penuria económica. La década de los cincuenta supone un estancamiento global de la economía, con la excepción de inversiones en obras públicas, entre las que destaca la del Canal del Taibilla.

  Se experimenta un crecimiento poblacional hacia 1960, alcanzando la cifra de 15.000 habitantes. Este aumento demográfico va acompañado de un desarrollo urbanístico, extendiéndose la ciudad hacia el Sur. Con la expansión urbanística de esta década aparecen los primeros edificios de la Gran Vía y barrio de Viñegla. En 1982 se aprueba el Plan General de Ordenación Urbana, que permite la expansión de la población hacia la zona de ensanche. Las nuevas construcciones carecen de la personalidad del casco antiguo, declarado Conjunto Histórico Artístico Nacional. La estabilidad de la población en el siglo XX está determinada, en parte, por el hecho de haber alcanzado la cota máxima de ocupación y desarrollo de la única fuente de riqueza, la agricultura, ligada a los recursos hídricos y su crecimiento está determinado por el aumento de éstos.

  En Mula se ha dejado sentir durante siglos la dependencia del agua, que fluía por el canal de su Acequia Mayor. Gran parte de su economía se fundamenta en esos más de doscientos litros por segundo de media, que venía por su cauce. La huerta, en nuestros días, se encuentra sometida a un Plan de Modernización de los Regadíos de la Huerta de Mula. Se prevé la implantación de mayores recursos hídricos y alta tecnología, que transformarían los sistemas de regadíos tradicionales.

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