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Rodrigo García Abenza

Noria del Rapao en Lorquí, ciudad de su nacimiento [Ceutí_García Abenza]
Noria del Rapao en Lorquí, ciudad de su nacimiento
 
Homenaje al Maestro Rodrigo, a la izquierda en primer plano [Ceutí_García Abenza]
Homenaje al Maestro Rodrigo, a la izquierda en primer plano
José A. Marín

Rodrigo García Abenza, Lorquí 1904-Ceutí, 1996

Una vida con dos pasiones: la música y la lucha por la igualdad, la justicia y la libertad

Rodrigo García Avenza nació en Lorquí (Murcia) el 17 de febrero de 1904. Fue el sexto de nueve hermanos (cinco chicas y cuatro chicos), y estuvo familiarizado con la música desde su niñez, ya que su padre, gran amante de la música, tocaba el piano en casa.

Con muy pocos años inicia sus estudios musicales y adquiere una sólida formación aprendiendo armonía, composición, instrumentación y dirección con Maestros como D. Ricardo Villa, D. Feliciano Ponsa Riutor y D. Marcos Ortiz.

A los dieciséis años ingresa en la Banda Militar de Cartagena y posteriormente obtendría una plaza por oposición en la Banda Militar de Ibiza. Finalmente consiguió plaza en la Banda Militar de Estella (Navarra).

Después de seis años de servicios en el ejército, donde completa su formación musical, pide su separación de las Bandas Militares. Formaría parte de una orquesta para Zarzuelas y Operas como Primer Trombón, actuando en gran parte de los teatros de España.

Desde 1927 comienza a organizar en Lorquí, su pueblo, una Banda de Música que pronto asume el Ayuntamiento como Banda Municipal y saca a concurso la plaza de Director de la misma. Esta plaza la conseguiría D. Rodrigo, permaneciendo en ella hasta 1936, cuando estalla la Guerra Civil y es movilizada prácticamente toda la plantilla de músicos integrantes de la Banda.

En 1928, con sólo veinticuatro años, ingresa en el Cuerpo Nacional de Directores de Banda de Música Civiles, en la Primera Categoría. En 1931 ingresa en la recién creada Asociación de Directores de Bandas de Música Civiles, en la que llega a ser Delegado de la misma para Andalucía, Murcia y Baleares.

En 1934 se crea la Orquesta Sinfónica de Murcia. D. Rodrigo se integra en esta Orquesta como Primer Bombardino, puesto en el que se mantiene hasta 1938.

En ese mismo año se incorpora como voluntario al Ejército Republicano y es destinado como Director a la Banda de Música de la Subinspección General del Cuerpo de Seguridad (Grupo Uniformado) que, aunque tenía sede en Valencia, actuó en diversos actos militares en distintas ciudades de la Zona Republicana desde Barcelona hasta Almería. En este puesto alcanzó el grado de Teniente y en él se mantuvo hasta el final de la Guerra Civil.

D. Rodrigo tenía otra gran pasión además de la Música: la lucha por la Igualdad, la Justicia y la Libertad, lo que le llevó a afiliarse en 1928 a la Unión General de Trabajadores y posteriormente, en 1931, al Partido Socialista Obrero Español. Desde su ingreso en ambas organizaciones, unidas en la Casa del Pueblo, ocupó diversos cargos orgánicos. Durante la Guerra fue Secretario del Frente Popular y alcalde de Lorquí entre 1937 y primeros de 1938, año en el que se incorpora al Ejército.

Su vida tras la Guerra Civil

Al terminar la Guerra Civil, D. Rodrigo es detenido y condenado por el Consejo de Guerra Permanente de Murcia a treinta años de reclusión mayor por el delito de adhesión a la rebelión.

En la Prisión Provincial de Murcia permaneció detenido hasta julio de 1944 cuando consiguió la libertad condicional y en esta situación se mantuvo hasta 1951, año en el que consigue la libertad definitiva.

Mientras cumplía condena, organizó en la Prisión Provincial la Orquesta y Orfeón que dirigió hasta su puesta en libertad. Esta condición de Director de la Orquesta le otorgaba cierta movilidad en el interior de la cárcel y le permitió ayudar a numerosos presos incorporándolos a la Orquesta u Orfeón, ya que éstos gozaban de un régimen más suavizado.

Esta movilidad en el interior de la Prisión también le permitió mantener contactos con los compañeros del partido y dotar al mismo de cierta organización en el interior de la cárcel, manteniendo esporádicos contactos, a través de las visitas, con los compañeros del exterior.

Como se puede apreciar, ni aún en las peores condiciones imaginables dejó D. Rodrigo de alimentar sus dos grandes pasiones: la música y la lucha por la igualdad, la justicia y la libertad.

Cuando en 1944 fue excarcelado, no acabó la represión, ya que su condición de libertad vigilada le limitaba su posibilidad de movimientos y, sobre todo el hecho de haber sido separado del Cuerpo Nacional de Directores de Banda de Música Civiles. Todo intento de recuperar su puesto fue inútil.

Dadas las circunstancias ejerció como Director Técnico de una Editorial de Música en Cieza y volvió a incorporarse a la Orquesta Sinfónica de Murcia, que era una organización privada, hasta que ésta se disolvió hacia 1950.

Un vecino de Lorquí que llevó con su música el nombre de Ceutí por toda España

A partir de 1947 comienza su vínculo con Ceutí que ya no se acabará nunca, pues es requerido por los directivos de la Sociedad Musical de Ceutí, que trataban de crear una Banda de Música. Aunque las Autoridades locales de la época conocían la afiliación política de D. Rodrigo, que nunca ocultó y a la que nunca renunció, siempre tuvo su apoyo y respeto por su trabajo, su actitud y su modélico comportamiento.

Su trabajo al frente de la Banda de Música de Ceutí se vio recompensado, pues en muy pocos años convirtió a esta Banda en un referente para toda la Región e incluso más allá, pues ha tenido el reconocimiento en todos los lugares por donde ha actuado y así lo ha recogido la prensa regional y nacional.

Pero la labor de D. Rodrigo al frente de la Banda de Música de Ceutí va un poco más allá. Los músicos y educandos que pasaron por su Academia, en su inmensa mayoría agricultores con muy escasa formación, recibieron del Maestro Rodrigo, no sólo instrucción musical, sino toda una completa educación, unos valores y un estilo de comportamiento y de vida que nunca han podido olvidar, y todo ello a base de tesón, esfuerzo y muchísimas horas de trabajo, tanto de cada uno de ellos, como de su Maestro.

Los años cincuenta en Ceutí fueron de esplendor cultural. Impulsados por D. Rodrigo, D. Carmelo García (maestro), D. José Antonio Hernández (párroco) y algunas otras personas más, se crearon Grupos de Teatro, Coros y Agrupaciones de Zarzuela en las que participaban numerosos jóvenes, realizando actuaciones memorables. Podemos decir que alrededor de la Banda de Música floreció una explosión de cultura popular que impregnó a todo el pueblo de Ceutí.

Cuando en 1951 D. Rodrigo adquirió la libertad definitiva, fue nombrado Profesor Especial de Instrumentos de Viento y Metal en el Conservatorio Superior de Música de Murcia, cargo en el que se mantuvo hasta 1964; año en el que, por fin, pudo reincorporarse al Cuerpo Nacional de Directores de Bandas de Música Civiles, después de casi veinticinco años de separación y tras un larguísimo pleito con la Administración.

La depresión económica abre un periodo de decadencia en la Banda de Música de Ceutí

A finales de los años cincuenta la Banda de Música de Ceutí entra en un período de decadencia que se corresponde con la depresión económica que sufre, tanto la agricultura, como la industria conservera, lo que obliga a emigrar a un buen número de ceutienses, entre ellos numerosos músicos de la Banda.

En 1958 contrae matrimonio en Ceutí con Jacinta Lacal, lo que supone otro fuerte vínculo de unión con este pueblo. Aunque no tuvieron hijos, siempre estuvieron rodeados de sobrinos a los que en todo momento trataron como verdaderos hijos. Fija su residencia en Lorquí y allí inicia una nueva experiencia: instala un comercio de electrodomésticos, ya que la penuria económica por la que atraviesa la Banda le supone escasos recursos para subsistir.

En 1960, dadas las circunstancias, D. Rodrigo acepta la oferta que le hace la Sociedad Instructiva Santa Cecilia de Elda (Alicante), a la que se incorpora como Director, cosechando también importantes triunfos artísticos. En Elda permanece hasta 1964.

Es en este año de 1964 cuando, por fin, es readmitido, como decíamos, en el Cuerpo Nacional de Directores de Banda de Música y concursa obteniendo la plaza de Director de la Banda de Música Municipal de Bogarra (Albacete), plaza en la que se mantiene hasta 1967, año en el que obtiene, también por concurso, la plaza de Director de la Banda de Música Municipal de Lorca en la que permanece hasta 1974, año de su jubilación, aunque de acuerdo con la Corporación Municipal prorroga su situación hasta la incorporación efectiva del nuevo Director a finales de 1975.

Un socialista convencido

Durante todos estos años y a pesar de las vicisitudes profesionales por las que tuvo que pasar, nunca abandonó su actividad política y su militancia socialista. Participó activamente en la preparación en el interior del XXVI Congreso Federal del PSOE celebrado en Surennes (Francia) en 1974.

A partir de este Congreso contribuyó de manera muy eficaz a la reconstrucción del Partido Socialista Obrero Español en la Región de Murcia. Junto a otros viejos militantes como Ángel Álvarez Castellanos o Alfonso Torrano, entre otros, fueron el enlace con numerosos viejos socialistas de casi todos los pueblos de la Región, en torno a los cuales se pudo hacer la reconstrucción de las Agrupaciones Locales del Partido.

En 1976 participó en el Primer Congreso Regional del PSRM, Congreso Constituyente de la Federación Socialista de Murcia del PSOE. En diciembre de ese mismo año participó en el XXVII Congreso Federal del PSOE, primero que se celebraba en España después de la Guerra Civil. En ese Congreso fue elegido miembro de la Comisión Federal de Conflictos y reelegido en 1979 para el mismo cargo.

Fue presidente de la Agrupación Socialista de Lorquí, miembro del Comité Regional y participó en todos los Congresos Regionales y Federales prácticamente hasta el final de sus días.

Todos los socialistas de la Región y de las distintas Direcciones Federales del PSOE le han reconocido y agradecido su entrega, su compromiso, su trabajo y, sobre todo, su modélico comportamiento, ejemplo para todos.

En 1983 trasladó su residencia desde Lorquí a Ceutí y aquí vivió hasta su fallecimiento en abril de 1996.

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