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CASINO DE CEHEGÍN

Historia

Casino Cehegin- Patio interior

Casino Cehegin- Patio interior

Casino Cehegin- Escalera interior

Casino Cehegin- Escalera interior

Casino Cehegin- Fachada del Casino
Casino Cehegin- Fachada del Casino

Historia del Casino

El edificio donde hoy se ubica el casino era propiedad de Magdalena Ruiz de Assín y Navarro, que la alquiló a la asociación cultural, primero ella y después sus herederos, hasta que oficialmente la Sociedad del Casino la compra a mediados del siglo XX.

Pero el Casino de Cehegín nace en 1860. En un principio se encontraba en la planta baja de una de las fincas del Marqués de Fontanar y Conde de Balazote, más tarde adquirida por la familia Álvarez Castellanos. Dos años después de su constitución se establecieron unos estatutos muy exigentes en cuanto al comportamiento, disciplina y señorío necesario para ser socio.

El Archivo Municipal de Cehegín conserva actas del Casino, como la correspondiente al día 1 de enero de 1887 en la que se establece la nueva Junta Directiva, cuyos componentes se renovaban cada dos años. Otra, de enero de 1892, organizaba el servicio de criados en el Casino, que cobraban 6 reales por día. Llama la atención el acta perteneciente a agosto de 1895, en la que José Rogel cobró 10 pesetas por afinar el piano del Casino, especialmente si se contrasta con los 6 reales por día (1,5 pesetas) que cobraban los criados.

Por los documentos encontrados se puede afirmar que el Casino tenía actividad a lo largo de todo el año. No sólo para los encuentros entre los socios, sino también para celebrar actos culturales, conciertos, recitales poéticos, bailes y otros eventos en fiestas (Carnavales, Navidad, Semana Santa, etc.).

Usos y costumbres de los socios

El Casino constituyó un lugar de encuentro para una nutrida representación de la clase media-alta y alta de Cehegín. En él se celebraban encuentros de carácter festivo y social, en los que pocas veces se alteraban normas como la prohibición de entrada a las mujeres o a los extranjeros.

Por ello, los bailes de Carnaval se han celebrado en el Casino desde que se fundó, aunque normalmente sólo podían acceder los hombres que fuesen socios, entrando únicamente algunas mujeres siempre que fueran esposas de los socios y se tratara de ocasiones especiales, como el baile de Carnaval o el de Navidad.

Destacar que aún se conserva una tradición que probablemente viene desde el siglo XVII: las orquestas que tocan en las procesiones de Semana Santa se dan cita el Viernes Santo por la mañana en la puerta del Casino a tocar exclusivamente pasodobles. Se trata de una rivalidad amistosa entre las bandas musicales que acompañan a Los Negros, como se conoce popularmente a la Cofradía de la Virgen de los Dolores.

Grupos a la sombra del Casino

La Peña es un grupo que se apartó de la Sociedad del Casino y se instaló justo enfrente, en la casa solariega de Alonso Góngora. Las butacas de ambas sociedades se mezclaban en ambas aceras de la calle que las separa, y según contaba el médico y humanista ceheginero Ginés de Paco y de Gea, ¿nació como un apartado del Casino con la condición de que sus socios no hablasen de política, para hablar de política, naturalmente¿.

Aunque en los estatutos se especifica que el Casino no permite las actividades políticas, es sabido que en esas reuniones se encontraban los hombres más influyentes de la sociedad ceheginera, y que probablemente conversarían sobre asuntos políticos y sociales de la época.

Muchos de sus socios eran nobles importantes que invitaban a personajes de la alta sociedad madrileña al Casino de Cehegín, como lugar representativo de la cultura política y social del lugar.

Como curiosidad, se puede citar un grupo formado por mujeres, que se revelaron contra la norma que prohibía su entrada al Casino, fundando su propia asociación: ¿Casina¿. Lamentablemente, no quedan documentos que permitan fechar este acontecimiento.

Además, se conservan datos de un grupo musical femenino llamado Las estudiantinas, que acudían al Casino cantando canciones con letras agudas con las que pretendían obtener donativos, ya que los hombres que frecuentaban el Casino eran adinerados.

Estatutos originales 1862

En 1862, dos años después de construirse el Casino, se establecen los llamados Estatutos o Bases del Casino Ceheginero, con 45 artículos repartidos en 5 capítulos.

El primer capítulo, De la sociedad y su objeto, establece en su artículo 1 que la sociedad tiene por objeto ¿conseguir con la reunión de personas conocidas los recursos que proporciona la buena sociedad, siendo extraña completamente a todo lo que tenga tendencia política.

También se menciona en este capítulo la posibilidad de celebrar bailes, conciertos y otro tipo de eventos pidiéndolo por escrito al Presidente (un mínimo de doce socios).

En el capítulo segundo o De los socios, establece la igualdad de condiciones y jerárquica de todos ellos; la obligación de pagar mensualmente una cuota; o incluso la posibilidad de ¿hacerse respetar en el acto, en caso de insubordinación de algún empleado.

Los capítulos tercero y cuarto se refieren a las Juntas Generales y a la Junta Directiva y sus Atribuciones. Las Juntas Generales se celebraban el último domingo de cada mes, a las 11 de la mañana.

En las Disposiciones Generales (capítulo 5) se confirma que sólo pueden acceder al Casino los socios del mismo, y la posibilidad de expulsar a alguno de los miembros si incumple reiteradamente los estatutos.

Aparecen firmados por el entonces presidente, Alfonso Álvarez Castellanos, y el secretario, Alfonso Pérez Chirinos. Con posterioridad, estos estatutos se han ido modificando y modernizando hasta llegar a los actuales.

Promotores y socios

La Sociedad original contó con socios de número propietarios, supernumerarios y temporeros, según su artículo 5, asegurando además la igualdad entre todos ellos.

En una Junta General se votaba a los que aspiraban a ser socios mediante una especie de sorteo con bolas negras y blancas, y el que obtenía al menos tres cuartas partes de las bolas blancas, era admitido. Pero los que no eran aceptados no podrían volver a intentarlo.

Los socios pagaban mensualmente 9 reales y debían procurar el fomento y prosperidad de la corporación (artículo 14), según los estatutos originales.

No se podía sacar nada del Casino, ni mobiliario ni objetos o documentación, y los socios tenían el derecho a exigir un comportamiento respetuoso y correcto conforme a las normas sociales de la época.

En las juntas generales se nombraba a la directiva, se votaba la admisión de los socios propuestos y se tomaban otro tipo de decisiones sobre temas que les concernían.

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