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El Niño Alfonso

El Niño Alfonso y Antonio Fernández

El Niño Alfonso y Antonio Fernández

 
El Niño Alfonso y Eleuterio Andreu

El Niño Alfonso y Eleuterio Andreu

 
Niño Alfonso y Mariano Fernández

Niño Alfonso y Mariano Fernández

 
Homenaje al Niño Alfonso
Homenaje al Niño Alfonso

"Qué pena en mi corazón,

Y que mina en mi garganta

Yo extraigo pena y pasión

Y las vendo por tarantas

De Cartagena a la Unión"

    Con esta letra que un día inmortalizara Antonio Murciano, el gran poeta de Arcos, comenzaba el homenaje que el 8 de Agosto del 2001, el  Festival Internacional del Cante de las Minas rendía al Niño Alfonso. Continuaba el responsable y director del festival en ese momento José Joaquín Hernández: "Cuanto sabe el Niño Alfonso, solo lo podréis comprobar si habláis con él. De alegrías y de penas, de tragedia y sufrimiento...". El Niño Alfonso quiso dedicar unas palabras al respetable como si una de esas noches en las que tanto cantó en su tierra y a su tierra se tratara. Agradeció a estos señores que lo sacaron del pozo al que lo habían metido. Él, que tanto sufrió y trabajo dentro y fuera de la mina, que tantas veces había cantado la tragedia del pozo, que tantos sinsabores pudo sentir, teniendo que subsistir, siendo apenas un niño, como cabeza de familia para suplir la ausencia de un padre que el negro polvo de la mina le arrebató, como a tantos y tantos hijos de este pueblo.

 Pudo agradecer que lo sacaran de este pozo. Y es que no hay peor mina,  para quien nace y se siente artista, que el verse condenado al olvido. No hay mayor dolor para quien quiere y se entrega en cuerpo y alma a su tierra que el no verse reconocido, no hay mayor desengaño que no ser comprendido. Y ese día el Niño Alfonso pudo sentir el calor de su gente, por la que tanto se había entregado. Nos contaba que él siempre defendió los cantes mineros por todos los sitios donde había ido, que le preguntaban: " ¿Qué es La Unión?", y el respondía: "La Unión es una ciudad incomparable, es cuna del cante minero, LA UNIÓN...es la capital de España".

Qué sufrimiento verse condenado a la oscuridad del pozo, a la amargura del olvido para quien había defendido a su tierra con todas sus fuerzas, con la pasión de su alma.

   Recuerdo una noche de verano del 87, cuando conocí a Pencho Cros,  nos presentaron y le dijeron: "mira Pencho, este es el hijo del Niño Alfonso". Le acompañaba como siempre el buen aficionado Unionense y amigo inseparable desde la niñez "Antonio Martínez"; al conocerme exclamó:" Tu padre es una persona valiente, hombre de palabra y gran valor, un día  debido a tantas injusticias hacia su persona dijo: "dejo el cante", y no ha pasado como otros que siempre se van  para volver  al poco tiempo, él nunca más ha pisado un escenario. Su  voz es de arrope, de azúcar, de caramelo, ¿sabes que fuí yo quien lo bautizo con el nombre del Niño Alfonso?".... Prosiguió Pencho Cros: " Ha tenido y tiene la mejor voz que ha habido en esta tierra, es una lástima que  no hayan sabido comprenderlo, que no se transmitiera y divulgara su forma de cantar; cuánto cante tiene el Niño Alfonso, cuánto cante se perderá con él".

   Y es que es indudable que esa época fue una etapa completamente renovadora y el aportó unas variantes en la forma de interpretar el cante y por supuesto en el cante minero, siendo reconocido por Don Antonio Piñana ,el gran divulgador de los cantes mineros, y por Manuel Adorna, premio de la cátedra de flamencología de Jerez como el mejor interprete de las cartageneras de la sierra. Pero claro, eso parece que nadie quiere acordarse, pues todos sabemos que "siendo hijo de rojo"... fue el gran sacrificado en un tiempo en el que imperaba una dictadura de derechas....y tal vez no era el modelo a seguir como icono del cante Unionense, que algunos señores querían imponer.... aunque fuese en detrimento de nuestros cantes, de nuestra historia, de nuestra cultura. Consiguiendo frustrar el progreso evolutivo que los cantes mineros estaban desarrollando en nuestra comarca de La Unión y Cartagena. Hay un dicho que dice: "lo importante no es matar a la paloma, sino cortarle el vuelo" y vaya si lo consiguieron.

   Cuando una persona decide  ejercer de crítico de flamenco, es indudable que debe de seguir unas reglas fundamentales. Una desmedida afición, conocimiento de la materia en la que trabaja, una incuestionable objetividad  y sobre todo y, para mí lo mas importante, un gran respeto al artista y al arte que este representa. Es por lo tanto o yo lo creo así, que quien ejerce de crítico es sin lugar a dudas o al menos en su mayor parte, un artista frustrado, o simplemente ese sería  mi caso.

    Todo esto se acentúa cuando a la persona que dedicas tu espacio es tu padre, pues claro es muy fácil  caer subconscientemente en las alabanzas lógicas por otra parte de ensalzar a esa persona tan importante en tu vida, a la que nunca podrás expresar con palabras lo que sientes por ella.

    En mi caso, después de mucho tiempo de bagaje en esta pasión que es el flamenco, me he decidido ha escribir sobre mi padre, no como hijo, sino como aficionado. Siendo siempre esquivo en este tema por el hecho del ¿que dirán?, claro como es su hijo. Pero entonando lo que es mi culpa, pues siempre intenté darle gloria a La Unión, a nuestros cantes y cantaores de la región, y a un arte que es el flamenco que me apasiona desde niño, pero siempre tuve un olvido injustificado, por el solo hecho de ser su hijo.

   Quisiera decirles que no pido que nadie con esto reivindique su figura, ni siquiera que lo que yo les cuento sea motivo de justificación para que ustedes lo crean, pues siempre habrá quien diga que me mueve la pasión. Yo siempre digo que en la vida cada uno tiene su verdad, y esta que aquí les muestro es la mía... ustedes juzguen con la suya.

   Aclarar que muy pocas veces volveré a manifestarme sobre este tema, que nace de la insistencia de mis buenos amigos: el creador de esta página Pedro Fernández Riquelme, mi paisano el musicólogo José Francisco Ortega, y el tesón y la entrega de Vicente Rivas marido de la actual responsable del festival de La Unión Maria Martínez, (a los que me unen  lazos casi fraternales), que siempre me recriminó que en mis conferencias no le dedicara el espacio que mi padre merece en la historia de los cantes de las minas. Por lo que me he visto obligado a mostrar, recuperar  y reivindicar la figura de a quien un día arrojaron al pozo del olvido.

ALFONSO PAREDES "NIÑO ALFONSO"

    El 28 de Abril de 1934 nace en La Unión, hijo y nieto de minero, su padre Ginés Paredes que falleció cuando este tenía solo tres años. Era una persona querida y respetada en La Unión. Aunque minero de profesión, fue un personaje muy a tener en cuenta en una época gris de nuestra historia, por el declive de la minería,  la pobreza que azotaba a sus gentes, y la miseria de una guerra incomprensible. Ocupaba diferentes cargos de forma completamente desinteresada de los cuales no cobraba por ello, como bien puede confirmar nuestro archivero municipal Paco Rodenas, entre otros: Teniente alcalde de La Unión en tiempos de guerra, gerente de todas las minas del gobierno, presidente de la CNT, secretario del frente popular, apuntador del teatro, y cantaor de flamenco seguidor de la estela de Don Antonio Chacón.

    Con todo este currículum de su predecesor parece que situaríamos a nuestro personaje en una familia acomodada de la época. Nada más lejos de la realidad, conoció lo que es crecer sin padre, trabajar desde muy pequeño para ayudar a una familia necesitada de la que pronto cogió las riendas, conoció las penas, la amargura, las injusticias de la guerra, como a tantos otros se le negó el derecho  a la educación, y también conoció el HAMBRE…

   En 1940 con la edad de 6 años tiene lo que podríamos llamar su primer encuentro con el cante, cuando estando cogiendo leña, conoce a "Vicente Vera" guitarrista profesional que prestaba el servicio militar en el lazareto de La Unión, este hombre había formado parte de algunas compañías flamencas. Y quedo fascinado cuando escucho a un niño tan joven cantando los fandangos de Marchena, de Vallejo, las granainas de Chacón... ¿Niño de donde has aprendido eso?...le preguntó... señor a mi me gusta el cante y canto todo lo que oigo, mi padre dicen que cantaba muy bien, pero yo no le conocí murió cuando yo tenia 3 años... Tienes hambre le preguntó, al responderle que si el joven Alfonso, lo llevo al cuartel lo presentó a sus compañeros le dieron de comer, agarró su guitarra y el niño comenzó a cantar...a partir de ese momento no había fiesta militar donde no cantara el niño, en la comandancia de oficiales situada en la calle Méndez Núñez, en cualquier otro cuartel de la comarca y en las fiestas privadas de los oficiales y mandos. Pronto corrió la voz, y el niño era requerido para toda clase de eventos donde el cante tenía cabida.

    A los 12 años se traslada a vivir a Torre Pacheco por motivos laborales, ejerciendo de pastor y toda clase de trabajos agrícolas. El destino puso en su camino a dos señores octogenarios "Tío Sebastián Saura" y el afamado trovero "Tío Gregorio Madrid" que fueron importantísimos en una faceta que curiosamente nunca ha puesto en práctica en un escenario, solamente en reuniones intimas, los cantes de Trilla de la región de Murcia, algo que ya entonces estaba en periodo de extinción. Continúa investigando, aprendiendo, desarrollando, creando y recreando, eso que había comenzado como un juego para que pasaran más amenas las duras jornadas de trabajo. Hoy si lugar a dudas es el verdadero guardián de estos cantes de laboreo de nuestra región. En su repertorio podemos escuchar temporeras y besanas, trilla, cantes de arrieros, de transportes, de siega y siembra... ¡Cuántos cantes se perderán con el!

   En 1952 regresa a La Unión, y toma contacto con unos cantes que había escuchado siendo un niño a los viejos mineros y aficionados de la época,  y que  habían quedado sepultados en la lejanía del tiempo.

   La Unión volvía a ser un hervidero de matices y tonalidades y el formo parte de esa creatividad que nuestros entonces jóvenes interpretes desarrollaban, siendo injustamente el gran olvidado de esa generación.

   Florecía de nuevo el trabajo en la mina debido a las nuevas explotaciones a cielo abierto, y otra vez se percibía ese sabor que había caracterizado a La Unión "Su cante". Nuestros jóvenes interpretes desarrollaban algo que había  permanecido  enterrado durante casi medio siglo, una rica creatividad y un gran sentido de la expresión personal. No había reunión de amigos sin cante, no había fiesta sin flamenco, y si en Cartagena destacaban los viejos artífices de nuestro cante Antonio Piñana, Fanegas, Rampa, Mendo etc...En La Unión brillaban con luz y voz propia sobre todo dos cantaores Eleuterio Andreu y Niño Alfonso, llegando a ser amigos casi inseparables.... Este dúo fue creciendo con  un nutrido grupo de cantaores entre los que destacaban Diego Arenas, Diego El Sevillano, y Antonio Fernández, Un joven cantaor gitano  nacido en Murcia,  que vino desde Torrevieja. Con el paso del tiempo  pasaría a formar parte de nuestra historia como un gran guitarrista que junto a Antonio Piñana hijo mostraron al mundo la más pura expresión jonda de nuestro toque minero.  Más tarde a partir de 1965 entraría en escena Pencho Cros que hasta entonces había limitado su arte en las reuniones intimas de amigos y cabales, inmortalizando su  historia flamenca como recreador de una variante por mineras muy seguida y divulgada hoy día.

    Obtiene importantes premios en diferentes concursos de la región,  y es conocido por su personalidad y creatividad en la forma de interpretar el cante. Cantaor de extenso repertorio destacó en malagueñas, granaínas, cantes abandolaos, fandangos con uno de estilo personal, y una recreación del fandango del Palanca, cantes mineros, en el que fue reconocido por cuantos le escuchaban como el mejor cantaor de Cartageneras de la tierra, Y conocedor de las viejas tarantas de la zona aprendidas directamente de Fanegas, Rampa viejo ( que le enseñó las antiguas mineras transmitidas por Patricio Alarcón), Guerrita etc, milongas con una de creación personal, recreación en vidalitas, y una amplia y variada gama de cantes flamencos. Por lo que se le podía denominar un cantaor largo.

    Se dio a conocer en la región como primer cantaor de la obra teatral "Romance del minero Pepe Luís" escrita y dirigida por el entonces alcalde de La Unión don Jerónimo Asensio. La prensa local del momento destaca las buenas condiciones del joven cantaor Unionense, siendo acogida con gran éxito por diferentes puntos de la comarca.

    Participa en prestigiosos concursos de los años 50, que se realizaban antes del festival de las minas donde consigue un gran número de  primeros premios. Era un tiempo que para ganar había que demostrar un gran repertorio en unas noches maratonianas de cante, pues normalmente carecían de bases al contrario de la actualidad. Aquí, los cantaores debían de mostrar todo su potencial. En ellos se daban cita todos los grandes interpretes de la zona: Eleuterio Andreu, Isabel Díaz " La Levantina", Niño del Cartago, El Tapicerito, Morenito de Levante... Y todos los grandes artistas de la época, que desgraciadamente no han ocupado el sitio que se merecen.

   Forma parte de la compañía  flamenca  "La Solea", dirigida por "Juan López" Y del espectáculo "Caravana de Canciones", que reunían un gran plantel de artistas flamencos en todas sus facetas, humoristas, cupletistas etc... De nuevo quisiera reivindicar estas dos compañías  como otro de los grandes olvidos injustificados de nuestra tierra.

   Obtiene el carnet de artista profesional, siendo el primer artista flamenco de la comarca en conseguirlo. Decide formar espectáculos propios para salas de fiestas, hoteles y teatros... allí debutaron dos hermanas gitanas que cantaban Zambras: las hijas del guitarrista Antonio Fernández, Bárbara y Encarnación Fernández... La gran Encarnación que años más tarde se convertiría en una de las mejores interpretes de en la historia de los cantes mineros, creadora y recreadora de unas formas nuevas, más jondas de expresión.

   Forma parte del elenco de cantaores como Eleuterio Andreu, Miguel  Caparrós, Pencho Cros, y la guitarra de Antonio Fernández, pioneros de los cantes con cuchara, organizado por Manuel Adorna que obtuvo el reconocimiento y premio de la cátedra de flamencología de Jerez por su labor divulgativa del cante.

   Viaja a Madrid en 1966 donde graba un disco de cuatro cantes con la guitarra de Mariano  Fernández: dos milongas de su creación, una personalísima minera basada en las formas cantaoras del Rojo, aprendidas de esa fuente inagotable que fue Antonio Piñana, y la cartagenera del Rojo el Alpargatero.

   Destaca en  importantes actuaciones: la fiesta del 1 de mayo en el Valle Perdido de Murcia, en el  Festival de la Vendimia en Nimes (Francia), actuaciones en Linares y la provincia de Jaén junto a su amigo intimo Canalejas de Puerto Real.

   Es pieza clave en las fiestas intimas organizadas por Don Tomás Maestre para la promoción de La Manga Del Mar Menor, actuando ante todas las personalidades que por allí pasaban; ministros, Gobernadores, e importantes artistas Concha Piquer, Curro Romero ( qué se unió al grupo y estuvo cantando hasta el amanecer), El Víti, Mondeño, Paco Rabal ( con el que compartió muchas fiestas), Amadeo Nazarí, Led Básquet (famoso por sus películas de "Tarzán") ,etc...

    Voz solista del himno del festival, elegido ante un nutrido grupo de importantes cantaores, creado y dirigido por Don Ramón Perelló y el maestro Montorio, estrenado en la apertura del festival de 1966.

   Intervino en varios programas de TVE.... y actualmente sigue siendo requerido por diferentes medios televisivos tanto nacionales como internacionales como historiador de los cantes de La Unión:  "TVE, SWR (Alemana) etc".

    Socio de honor de "La peña flamenca La Unión" que le rindió homenaje entregándole su insignia de oro en 1996, Y homenajeado por el festival del cante de las minas en 2001.

    Ha alternado con artistas de la talla de Pepe Marchena. Hace poco con motivo del homenaje que el festival del cante de las minas rendía a Enrique Morente, El Niño Alfonso le recordó una anécdota al maestro granadino, este se fundió en un abrazo emocionado al recordarla. Y es que a principios de los 60 el maestro de Marchena le presento a un joven y desconocido Morente y dijo: "¡Este cantaor va a ser quien acabe con "tos nosotros"!", algo que Enrique nunca ha dicho por humildad, se volvió para su biógrafo Balbino Gutiérrez y le comentó: "Ves, si yo lo cuento la gente no lo cree". Ha alternado con Antonio Grau (hijo del Rojo el Alpargatero), Juan Varea, Jacinto Almadén, Canalejas De Puerto Real (que  le decía: " ...tienes una bola en la garganta que haces con ella lo que quieres, que Dios te la conserve muchos años"), El Sevillano, Manolo El Malagueño, Antonio Molina, etc.

   Y compartido amistad y escenario en La Unión con artistas como Manuel Ávila, Cobitos, Bernardo De Los Lobitos, etc.

   Declinó ofertas por motivos personales y laborales en las compañías de Antonio Molina, El Malagueño, El Mejorano etc...

   Ha sido y es en la actualidad puente de transmisión entre la escuela antigua y moderna de nuestros cantes,  siendo numerosas las reuniones y fiestas  con las más importantes figuras del cante de nuestra tierra del pasado siglo: Guerrita, Fanegas, Mendo, Cano, Rampa Viejo, Antonio Piñana, Eleuterio Andréu....; de todos y cada uno de estos artistas y muchos más guarda anécdotas y vivencias con una memoria prodigiosa.... CUANTO SABE EL NIÑO ALFONSO LO PODÉIS COMPROBAR SI HABLAIS CON ÉL.

PACO PAREDES RUBIO

La Unión, Abril de 2006

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