LA DAMA DE CEHEGÍN

  Pieza de 75 cm. de altura, procedente de un paraje muy cercano a Begastri, llamado El Tollo. Es uno de los hallazgos más ilustrativos sobre el arte provincial en época romana, con un marcado carácter rústico. Existen piezas análogas en el Valle de Arán y Navarra. Se le atribuye una cronología en torno a la primera mitad del siglo III d.C. El tratamiento formal es muy elemental. La figura exenta es un bloque prismático de caliza arenosa, similar a la de la roca utilizada en la escultura ibérica, lo que denota su procedencia popular e indígena. No se exhibe un extraordinario dominio técnico del trabajo de cantería y se recurre a un fuerte desbastado mediante la percusión indirecta, a cincel, y también el labrado por incisión. Debió estar policromada. Los rasgos físicos se representan de manera elemental, una melena tosca enmarca la cabeza, apenas unas incisiones marcan las líneas del cabello. El rostro es plano y la boca no más que una leve incisión. Tampoco los almendrados ojos van más allá de una leve incisión horizontal. La anatomía de la figura es prácticamente inexistente, y del atuendo personal es poco lo que deja verse, apenas unos adornos o collares sobre el escote y una especie de sagum.

  De especial interés es que la figura femenina porte un espejo en su mano izquierda, un vaso en la derecha. Efectivamente, en el antebrazo izquierdo, en ángulo recto con el tronco y pegado a la parte frontal del cuerpo a la altura de la cintura, lleva el mango de un objeto identificado como un espejo. Desde el punto de vista iconográfico, el espejo y el vaso vinculan la pieza con representaciones del mundo funerario, comunes a lo largo del Imperio Romano. La representación de damas con espejo y arybalos es conocida ya en la pintura de los vasos áticos, en especial en los lekythoi blancos con representaciones funerarias. Asimismo conocemos estos motivos en las representaciones en los vasos itálicos de influencia ática, y relacionados con el simbolismo funerario.

 
 
Pie