HISTORIA

Ubicación Geográfica

Begastri. Bien de Interés Cultural


  Hasta el siglo XVII los restos arquitectónicos conservados en el cabezo debieron ser monumentales. A falta de las cubiertas, probablemente, aún se mantendrían algunos alzados de consideración. No obstante, la fiebre por las roturaciones agrícolas de nuevas tierras acontecida en la Edad Moderna, como en otros tantos lugares de nuestra geografía, terminaron de degradar el aspecto del cabezo reduciéndolo a un terreno de cultivo, donde el arado chocaba continuamente con piedras, sillares y otros restos arquitectónicos de la vieja ciudad. La actuación más agresiva en relación al cabezo se produjo en la década de los años 20' del pasado siglo. El hierro, el mineral cuya fundición y forja había favorecido el florecimiento económico y social de los iberos asentados en este lugar, dos milenios más tarde fue uno de los factores sobre los que se sustentó el desarrollo de la Revolución Industrial. Dada la lejanía respecto a los principales centros europeos y la escasa implantación industrial, la llegada a la región murciana de esos avances técnicos y en las comunicaciones fue bastante tardía. Una de sus manifestaciones fue la construcción de la vía férrea que comunicaba Murcia y Caravaca. Su trazado provocó la sección del cabezo en dos, modificando de forma irremediable su topografía.

  El vaciado de ese sector del cerro favoreció el hallazgo de materiales constructivos y epigráficos muy llamativos, que despertaron el interés de los arqueólogos de la época y de los Padres Jesuitas de Orihuela, quienes recogieron algunas piezas. La última alteración digna de reflexión que sufre el  yacimiento acontece en la actualidad y ante nuestros ojos. Es la proliferación de viviendas en los alrededores, incluso al pie del cabezo, fenómeno que alterará definitivamente el entorno paisajístico de este Bien de Interés Cultural, al margen de posibles alteraciones del depósito arqueológico.

  La trascendencia para la reconstrucción de la Historia de la Región murciana y la singularidad de los restos arquitectónicos rescatados del olvido en el yacimiento de Begastri están fuera de toda duda. Una vez concienciados los ciudadanos y las autoridades de la necesidad de preservar los restos exhumados y el entorno, en 1980 se inició un largo proceso administrativo que ha culminado en el año 2002 con la declaración, por parte del Gobierno regional, de B.I.C. (Bien de Interés Cultural) con categoría de Zona Arqueológica (1). Según dicho decreto, la Zona Arqueológica queda definida por una línea poligonal cerrada cuyos vértices más significativos son, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, los que siguen: P- 1 X= 608.218 Y= 4.216.805 / P- 2 X= 608.205 Y= 4.216.805 / P- 3 X= 607.990 Y= 4.216.360 / P- 4 X= 608.000 Y= 4.216.255 / P- 5 X= 607.820 Y= 4.216.100 / P- 6 X= 607.625 Y= 4.216.225.

  Desde el último punto (6), la línea remonta el curso del río Quípar hasta enlazar con el punto de partida. Esta delimitación está justificada por constituir su ámbito inmediato, susceptible de contener algún elemento del yacimiento y formar su entorno visual y ambiental en el que cualquier intervención que se realice puede suponer una alteración de las condiciones de percepción del bien y del carácter del espacio que lo rodea. (1) Decreto n.º 14/ 2002, de 13 de septiembre, del Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de zona arqueológica, el Cabezo Roenas, yacimiento ibérico y tardorromano, también conocido como Begastri, en Cehegín (Murcia). BORM 19 de septiembre de 2002.

Yacimiento de Begastri Yacimiento de Begastri Yacimiento de Begastri
 
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