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   Introducción

   La ciudad tardorromana de La Almagra, con una superficie de 45.000 metros cuadrados, debió contar con notables edificios públicos y privados, además de numerosas viviendas y de un sector destinado a necrópolis. En la actualidad sólo una pequeña parte de la superficie del cerro ha sido excavado. Aunque los restos conservados tienen en algunos de sus tramos un alzado considerable, éstos se encuentran muy afectados, al haber servido las antiguas construcciones romanas de cantera para la edificación de viviendas en la localidad de los Baños de Mula.

   De hecho, hay constancia de la reutilización de fustes de columna en la Ermita Vieja de la Puebla de Mula, además de abundantes sillares, cuatro pequeñas pilastras y dos cornisas. También en Mula, una casa tiene en la pared exterior un fragmento de fuste de 30 cms. de diámetro. A todos estos materiales constructivos hay que añadirles los hallados en las excavaciones, además de otros tres fustes de columnas conservados en la superficie y realizados en la misma piedra sobre la cual está asentada la ciudad.

   Las excavaciones

   Las excavaciones realizadas por la Universidad de Murcia entre los años 1997-2000 sacaron a la luz un gran edificio de planta rectangular, interpretado como un edificio de culto, en torno al cual se distribuyen un gran número de sepulturas, de tradición romano-cristiana. El edificio tiene unas dimensiones de 8'6 por 4 metros, construido con muros de piedra irregular de tamaño medio trabados con tierra, enlucidos en su cara interior mediante un reboco de cal. El edificio fue posteriormente reformado, añadiéndosele un muro interior, junto al que se halló un pavimento de muy mala calidad realizado con mortero de cal. Junto a estas estructuras se localizó un fuste de columna de unos 30 cms. de diámetro realizado en piedra de almagra.

   La necrópolis

   Las tumbas del Cerro de la Almagra son de inhumación. Los individuos, sin ajuar, (sólo unos pocos presentan pertenencias), fueron enterrados envueltos en sudarios (se encontraron restos de tejido adheridos a una placa de cinturón), depositados en la fosa. Algunas de las tumbas fueron reutilizadas, llegándose en una de ellas a documentarse hasta cinco individuos. Junto a las tumbas aparecieron algunos fragmentos de tapas de sarcófagos de mármol, algunas decoradas, fechadas en la segunda mitad del siglo IV d. C., aunque la mayor parte de las tumbas parecen estar fechadas en un momento posterior (siglo VII d.C).