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El conflicto fronterizo

Reconstrucción de Moratalla

Reconstrucción de Moratalla

 
Cerro de moratalla

Cerro de moratalla

 
Vista de Benizar (Moratalla) desde el Cerro

Vista de Benizar (Moratalla) desde el Cerro

 

Los nuevos pobladores

Las dificultades de la frontera hicieron que la llegada de los colonos no fuera fácil.

Los diversos repartimientos realizados en el reino de Murcia a lo largo de los siglos XIII y XIV demuestran lo poco atractivo que resultaba esta región debido a la proximidad de la frontera.

Es precisamente en el repartimiento de Murcia donde aparece la primera mención a pobladores de Moratalla.

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Tímidos comienzos

Se sabe que aún existía población musulmana en Moratalla en la década de 1280, pero en su mayor parte debió emigrar. Bajo el mandato del maestre Pedro Muñiz (1280-1283) comenzaban las entregas de las tierras abandonadas a los primeros repobladores cristianos, aunque algunas fueron abandonadas por éstos poco después debido a la situación fronteriza.

Debía existir no obstante, un poblamiento cristiano estable hacia 1285, año en el que se constituía definitivamente el concejo moratallero. Este órgano de gobierno local fue monopolizado por caballeros nobles y miembros de familias hidalgas que con frecuencia tuvieron conflictos de intereses con el comendador o representante de la orden santiaguista.

La situación fronteriza en los últimos años del siglo XIII y la guerra que enfrentó a las coronas de Castilla y Aragón, fueron dos factores que no propiciaron precisamente un asentamiento estable y continuado de repobladores cristianos tanto en la villa de Moratalla como en los caseríos que dependían de ella. Los impulsos en ese sentido, mediante el reparto de tierras y la concesión de algunos favores fiscales a los repobladores que acudieran a Moratalla, no tuvieron mucho éxito.

Hacia el asentamiento definitivo

En el año 1293 el maestre Juan Osorez tuvo a bien confirmar el fuero de Cuenca a los vecinos de Moratalla, con el cual quedaban eximidos del pago, en toda la Sierra de Segura, de los derechos de portazgo o impuesto cobrado por atravesar un punto determinado de un camino. Dos años después autorizaba al concejo de Moratalla para que terminara la entrega de las parcelas de tierra que no habían sido ocupadas durante un reparto anterior realizado por su predecesor, el maestre Pedro Muñiz.

De la misma manera que ocurrió en el resto de los asentamientos fronterizos del reino de Murcia, la crisis demográfica se agudizó en Moratalla a lo largo de todo el siglo XIV. En el año 1304 Fernando IV consiguió bula de cruzada, documento pontificio que concede indulgencias, para todos los que acudieran a defender diversos castillos de frontera, entre los que se encontraba la fortaleza de Moratalla.

Lo mismo acontecía varias décadas después, en 1386, poco después de la muerte del rey nazarí Muhammad V, volvieron a recrudecerse las hostilidades entre castellanos y granadinos, cuando Inocencio VII otorgó nueva bula de cruzada para aquellos cristianos que arriesgaran sus vidas defendiendo los castillos y fortalezas de la frontera.

En 1324 los nazaríes lograban recuperar la plaza fuerte de Huéscar, enclave situado en el extremo norte de la provincia de Granada, de forma que la frontera volvía a aproximarse extraordinariamente a la villa y término de Moratalla. Su pérdida representó un duro golpe para las expectativas de los ciudadanos moratalleros, muchos de ellos protagonizaron una corriente emigratoria buscando la seguridad de las ciudades y territorios alejados de la frontera.

En el año 1350 tuvo lugar un importante ataque de los granadinos que no se contentaron con saquear la villa y talar sus campos hasta dejarlos yermos, sino que se llevaron a Vélez los ganados y gran número de cautivos. La difícil situación de los habitantes dependiente de Moratalla terminaría de empeorar con la aparición de la Peste Negra por aquella época en las tierras del reino murciano, la terrible epidemia ocasionó la casi completa despoblación de amplios territorios, seguramente también el de Moratalla.

En los últimos años del siglo XIV se inició en la villa de Moratalla un tímido proceso de repoblación condicionado, eso sí, por la proximidad de la frontera con el reino nazarí. Esa inquietante situación comenzaría a cambiar tras la conquista de Huéscar en el año 1434 por parte de tropas castellanas capitaneadas por Rodrigo Manrique. La conquista castellana de de este enclave granadino supuso un respiro para la población asentada en la villa de Moratalla (ver vídeo-mapa).

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