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La autarquía (años 40): la creación de la Academia General del Aire

El general Francisco Franco

El general Francisco Franco

 
Francisco Franco en el Ayuntamiento de Cartagena

Francisco Franco en el Ayuntamiento de Cartagena

 
Academia General del Aire de San Javier

Academia General del Aire de San Javier

 
Aviones de la Academia General del Aire

Aviones de la Academia General del Aire
Museo de Historia de San Javier

 
La Sección Femenina en Cartagena (1939)

La Sección Femenina en Cartagena (1939)
José Casaú

 
Comedor de Auxilio Social en Águilas en 1945

Comedor de Auxilio Social en Águilas en 1945

 
Botín de un estraperlista

Botín de un estraperlista

 

          La dictadura

  Francisco Franco impuso una dictadura militar en España, tras la Guerra Civil, entre 1939 y 1975.

    Leyes Fundamentales

-Fuero del Trabajo.
-Ley Constitutiva de Cortes.
-Fuero de los Españoles.
-Ley del Referéndum.
-Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado.

      Academia del Aire

  El Gobierno franquista creó la Academia General del Aire de San Javier durante la Segunda Guerra Mundial, mediante la aprobación de un Decreto en 1943.

            Autarquía

  La autarquía fue el sistema económico implantado en España en los años 40', basado en la subsistencia y en el aislamiento respecto al mercado internacional.

  El general Francisco Franco impuso una dictadura militar en toda España, tras el triunfo de los nacionales en la Guerra Civil (1936-39). Este régimen dictatorial se extendió entre 1939 y 1975. Franco aglutinó todos los poderes del Estado en sus funciones de jefe del Estado, jefe del Gobierno y Generalísimo del Ejército. Las bases ideológicas del régimen se basaban en el autoritarismo, el nacionalismo, el catolicismo, el sindicalismo vertical, el antiliberalismo y el anticomunismo, según las líneas trazadas por Ramón Serrano Suñer. Este régimen recibió el nombre de Franquismo.

  Una vez finalizada la contienda bélica, la Justicia franquista sometió a Consejos de Guerra a los presuntos autores de delitos durante el conflicto. Los delitos juzgados más comunes eran el asesinato, el robo, la destrucción del patrimonio artístico y religioso, y la pertenencia a partidos políticos del Frente Popular (de izquierdas). Las condenas de los tribunales iban desde la cárcel a la pena de muerte. En un intento de reconciliación con los republicanos, Franco decretó en 1945 el indulto a los desertores del Ejército (por temor a las represalias tras la guerra).

  La administración territorial del Estado se caracterizaba por el centralismo. España estaba dividida en 15 regiones y 50 provincias. La región de Murcia estaba formada por las provincias de Murcia y Albacete. La máxima representación del Estado en las provincias era el gobernador civil, nombrado por el Gobierno.

  Los gobernadores civiles de Murcia y jefes provinciales del Movimiento en los 40' fueron Carmelo Monzón Massó (1939-40) y Cristóbal Graciá Martínez (1043-53). Los alcaldes republicanos fueron sustituidos por los franquistas. Los primeros alcaldes de Murcia y Cartagena en el franquismo fueron, respectivamente, Agustín Virgili Quintanilla y Francisco Pérez Lurbe. El obispo de Cartagena, Miguel de los Santos Díaz, sobrevivió a la guerra y continuó al frente de la diócesis hasta 1949.

  En la década de los años 40, Franco impulsó la aprobación de las siguientes Leyes Fundamentales del Reino de España:

–El Fuero del Trabajo (1938). Esta ley regulaba las condiciones de trabajo (jornada laboral y días de descanso) y la creación de los sindicatos verticales de patronos y obreros, que pretendían lograr la paz social en España mediante la erradicación de la lucha de clases. "Todos los españoles tienen derecho al trabajo", afirmaba el artículo octavo. Uno de los principales problemas de la postguerra fue el paro obrero. La Junta del Paro Obrero dirigía la lucha contra el desempleo en toda España.
–Ley Constitutiva de Cortes (1942). Las Cortes franquistas suponían la representación de una parte del pueblo español en las funciones de gobierno del Estado. La Cámara tenía el poder de preparar y elaborar leyes, que debían pasar por la aprobación del jefe del Estado para su puesta en marcha. Estas Cortes estaban integradas por los ministros, los consejeros nacionales del Movimiento, y los representantes de las familias, los sindicatos, las universidades, las diputaciones provinciales, los ayuntamientos, los colegios profesionales y las instituciones culturales.

  En los años 40', los representantes de la provincia de Murcia en las Cortes fueron: Dionisio Alcázar Mazón, presidente de la Diputación; Manuel Batlle Vázquez, rector de la Universidad de Murcia; José Coy Cerezo, alcalde de Murcia; Tomás Ferro Navarro, alcalde de Cartagena; Manuel López de Andújar, alcalde de Cartagena; Pedro Martínez Eraso, alcalde de Jumilla; Jesús Mérida Pérez, rector de la Universidad de Murcia; Armando Muñoz Calero, jefe de la Obra Sindical; Francisco Norte Ramón, consejero nacional; Ramón Serrano Suñer, consejero nacional; Domingo de la Villa Fernández, alcalde de Murcia; Agustín Virgili Quintanilla, alcalde de Murcia; Manuel Zamora de Vivanco, alcalde de Cartagena.
–El Fuero de los Españoles (1945). Este texto legal recogía los derechos y deberes del pueblo español. "El Estado español proclama como principio de sus actos la dignidad, la integridad y la libertad de la persona humana", recogía el título preliminar.
–Ley del Referéndum Nacional (1945). Franco aprobaba la posibilidad de someter a la aprobación del pueblo una ley del Estado. El derecho a voto residía en los españoles mayores de edad (a partir de los 21 años).
–Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1946). Franco asumió el nombramiento de su sucesor al frente de la jefatura del Estado. Don Juan de Borbón, hijo del monarca Alfonso XIII, reivindicó sus derechos al trono de España desde su residencia en el exilio de Estoril (Portugal). Francisco Franco y don Juan de Borbón acordaron en 1948 el envío del príncipe don Juan Carlos, hijo de Juan de Borbón y nieto de Alfonso XIII, a España para su educación dentro de los principios del régimen.

  En materia hidráulica, el ministro Alfonso Peña impulsó la aprobación del Plan de Obras Hidráulicas en 1939. Este plan recogía, para la región de Murcia, la construcción de los embalses del Cenajo, Camarillas y Argos, y los riegos del Campo de Cartagena. El ingeniero Rafael Couchoud dirigió las obras de construcción del embalse del Cenajo, iniciadas en el estrecho de la Herradura (Moratalla) en 1948. Además, la Mancomunidad de Canales de Taibilla comenzó a suministrar, a partir de 1945, agua potable a la comarca de Cartagena.

  Durante la II Guerra Mundial, el Ejército español creó la Academia General del Aire, el 28 de julio de 1943, en San Javier, por iniciativa del general Juan Vigón. San Javier fue elegida como sede, debido a su cercanía estratégica a la base naval de Cartagena, la más importante de España en el Mar Mediterráneo. La misión de la Academia de San Javier era la formación de los oficiales del Ejército del Aire en los aspectos militar, aeronáutico, cultural y físico. La actividad educativa de la Academia comenzó el 15 de septiembre de 1945. Los alumnos tenían edades comprendidas entre los 17 y los 25 años. El primer director de la Academia fue el coronel Antonio Munáiz. Tras superar la fase de formación, los alumnos alcanzaban el escalafón militar de alféreces y el título de pilotos de la Aviación de Guerra.

  La victoria aliada en la II Guerra Mundial supuso para España su aislamiento internacional. España quedó fuera de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) por su apoyo a las potencias del Eje en la guerra. Además, la comunidad internacional protagonizó un embargo a España y retiró sus embajadores por el presunto carácter fascista del régimen. Las únicas excepciones al boicot fueron Argentina, Portugal, Suiza y el Vaticano. El aislamiento internacional agravó aún más la situación económica de España.

  Tras la Guerra Civil, el régimen de Franco impuso el sistema de la autarquía (del griego autar keia), basado en una economía de autosuficiencia. El Estado controlaba la producción, el precio y el abastecimiento de los productos de primera necesidad para luchar contra el hambre. Muchos productores falsificaban los datos de producción para vender sus alimentos a un precio más caro en el mercado negro. Esta actividad fraudulenta recibió el nombre de estraperlo. El Gobierno impuso multas económicas de castigo para los estraperlistas. También se crearon los economatos para grandes instituciones oficiales y empresas estatales, que vendían a precios más bajos que el comercio privado.

  La Delegación Provincial de Abastecimientos y Transportes se encargaba del aprovisionamiento a los comerciantes de los productos básicos, señalaba el diario 'Línea'. La escasez de víveres y el hambre propiciaron el sistema de las cartillas de racionamiento, para garantizar la alimentación mínima de la población española. Las cartillas de racionamiento eran de obligatoria presentación para la adquisición de productos básicos (pan, aceite, café, fruta, conservas y jabón) en los lugares de abastecimiento.

  El régimen de Franco creó el Auxilio Social en 1936, organización de la Sección Femenina de Falange cuya función era la de alimentar a las viudas y niños huérfanos, a consecuencia de la Guerra Civil. Su lema era "ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan". El Auxilio Social se financiaba con los donativos mensuales de las clases acomodadas, mediante cuestación pública o suscripción a la Ficha Azul, para la creación de comedores sociales y cocinas de hermandad en los municipios de la provincia de Murcia y del resto de España. En su primer mes de funcionamiento, Auxilio Social atendió a alrededor de 26.200 personas en la provincia de Murcia y a 200.000 personas en toda España, señalaba el diario 'Línea'.

  En la economía de la provincia de Murcia destacaba la industria espartera de Cieza. La innovación tecnológica de la hilatura mecánica permitió la sustitución del yute por el esparto, de una resistencia superior. La industria ciezana utilizaba el esparto para la fabricación de sacos, envases de productos, cordelería para la siega a mano y con máquinas segadoras y alpargatas (calzado). Cieza llegó a contar con una veintena de fábricas de esparto.

  En la agricultura sobresalió el reinicio de la actividad vitivinícola con la creación de numerosas bodegas familiares, sobre todo en la comarca del Altiplano. "En la Yecla de mis recuerdos, las calles tienen un olor característico a vino y mosto... Veía a mi pueblo como una gran bodega donde todos hacían su vino, no había calle que no tuviera bodegas, había cientos en todo el pueblo", testimonio de Ignacio Puche, recogido por Gerardo Palao en el libro 'La industria vinícola en Yecla: orígenes, importancia y estado actual'. 

  Por lo que al pimentón se refiere, a pesar de que en los años 30' Murcia había llegado a aportar la mitad de la producción española (como lo reflejan, por ejemplo, el uso que de él hacían importantes áreas de transformaciones cárnicas, como por ejemplo Cantimpalos-Segovia), terminada la Guerra tardaría unos años (hasta los 50') en pasar a ser otra vez industria puntera nacional en su género.

  Antonio Gómez-Guillamón Buendía

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