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Funes, ministro de Agricultura

Ruiz-Funes, diputado y ministro de Agricultura del Frente Popular en 1936

Ruiz-Funes, diputado y ministro de Agricultura del Frente Popular en 1936

 
Manuel Azaña, presidente de la II República

Manuel Azaña, presidente de la II República

 
Grupo de campesinos del campo de Totana

Grupo de campesinos del campo de Totana
Fernando Navarro

 
Simpatizantes del Frente Popular en Cartagena, 1936

Simpatizantes del Frente Popular en Cartagena, 1936
Juan Sáez

 

  Elecciones Murcia 1936

  El Frente Popular consiguió la victoria en la primera vuelta de las elecciones generales de 1936 en la Región con la obtención de 10 de los 13 escaños en las Cortes.

      Mariano Ruiz-Funes

  El ministro murciano de Agricultura aceleró la reforma agraria para la distribución de la tierra entre los campesinos y la legalización de las expropiaciones de tierra entre febrero y junio de 1936.

    La Primavera Trágica

  Los incidentes violentos en las calles del país, con un saldo de 74 muertos y 345 heridos, crearon un clima de guerra civil entre las dos Españas en 1936.

Mariano Ruiz-Funes García (Murcia, 24 de febrero de 1889 - México, D.F., 1953)
    

    El Frente Popular constituyó una alianza electoral de los partidos republicanos de izquierdas y marxistas para las elecciones generales del 16 de febrero de 1936. Los partidos integrantes del Frente Popular eran Izquierda Republicana (IR), Unión Republicana (UR), Partido Socialista (PSOE), Partido Comunista (PCE), Partido Sindicalista (PS) y Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Esquerra Republicana (ERC) apoyó al Frente Popular en Cataluña. Los anarquistas permanecieron fuera de la coalición, pero pidieron el voto para el Frente Popular con el fin de evitar la victoria de la derecha.

     Los partidos de derechas respondieron con la creación del Frente Nacional Contrarrevolucionario. Las fuerzas integrantes de esta alianza electoral fueron la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), el Partido Republicano Conservador (PRC), el Partido Republicano Radical (PRR), el Partido Liberal Demócrata (PLD), el Partido Agrario (PA) y Renovación Española (RE). La Lliga Regionalista (LR) apoyó al Frente Nacional Contrarrevolucionario desde Cataluña. Falange Española permaneció fuera y acudió en solitario a las urnas.

     El Frente Popular ganó la primera vuelta de las elecciones por mayoría simple. Los resultados señalaban 4.600.000 votos para la izquierda y 4.500.000 votos para la derecha. El escrutinio reflejaba la profunda división de España en dos mitades. El Frente Nacional Contrarrevolucionario denunció el robo y desaparición de actas electorales favorables en nueve provincias. El presidente del Gobierno, Portela Valladares, entregó el poder ilegalmente al Frente Popular, sin esperar a la segunda vuelta de las elecciones, antes de presentar su dimisión el 19 de febrero por el clima de enfrentamiento entre las dos Españas. "No debo seguir ni un minuto más. Háganse ustedes cargo del poder, porque yo no puedo responder de nada".

     La izquierda consiguió la mayoría absoluta en el Parlamento debido al sistema electoral. "El Frente Popular alcanzó el 80 por ciento de los escaños, aunque solo obtuvo el 50 % de los votos", destacó el historiador Gabriel Jackson. Las tres principales fuerzas políticas de las Cortes fueron el PSOE con 99 escaños, la CEDA con 88 e Izquierda Republicana con 87. En la provincia de Murcia, la izquierda obtuvo 10 escaños (4 del PSOE, 3 de Izquierda Republicana y 3 de Unión Republicana), el centro 2 escaños y la derecha 1.

     Los diputados por la circunscripción de Murcia en las Cortes del Frente Popular fueron: Melchor Guerrero Periago (PSOE), ferroviario; Francisco Montiel Jiménez (PSOE), catedrático de Derecho; Amancio Muñoz Zafra (PSOE), abogado; Pascual Tomás Taengua (PSOE), mecánico; José Díaz Fernández (IR), escritor; Alfonso Ruiz Blázquez (IR), industrial; Félix Templado Martínez (IR), abogado; Francisco López de Goicoechea (UR), abogado; Juan Antonio Méndez Martínez (UR), médico; José Moreno Galvache (UR), ex-alcalde de Murcia; Francisco Medina Clares (Centro), abogado; Manuel Rico Avello (Centro), abogado, y Agustín Virgili Quintanilla (Independiente de Derecha), ingeniero agrónomo. El jurista murciano Mariano Ruiz-Funes salió elegido diputado por la provincia de Vizcaya.

     El presidente de la II República, Niceto Alcalá-Zamora, designó primer ministro a Manuel Azaña. El nuevo Gobierno estaba compuesto de los partidos Izquierda Republicana (IR) y Unión Republicana (UR). Los partidos marxistas respaldaron en las Cortes al Ejecutivo del Frente Popular. El republicano Diego Martínez Barrio resultó elegido nuevo presidente de las Cortes. Las autoridades eligieron como gobernadores civiles de la provincia de Murcia a Francisco González Ruiz, hasta el 28-2-1936; José Calderón Sama (IR), del 28-2-1936 al 19-3-1936, y Adolfo Silván Figueroa (PRD), del 19-3-1936 al 10-8-1936.

     Además, el jefe del Gobierno, Manuel Azaña, nombró al murciano Mariano Ruiz-Funes ministro de Agricultura. Ruiz-Funes se doctoró en Derecho por la Universidad Central de Madrid en 1912 con Premio Extraordinario y fue catedrático, decano de la Facultad y vicerrector de la Universidad de Murcia en los años '20. El jurista murciano recibió el Premio Lombroso de Turín en 1927 por su obra 'Endicronología y criminalidad'. En la II República militó en el partido Izquierda Republicana y formó parte de la comisión elaboradora de la Constitución de 1931. El diario 'El Liberal' elogiaba así su figura: "Ruiz-Funes es una de las luces más brillantes de la República española". Mariano Ruiz-Funes impulsó la reforma agraria mediante la aceleración en el ritmo de distribución de tierra a los campesinos no propietarios y la legalización de las 232.000 hectáreas de tierra ocupadas por los campesinos de febrero a junio de 1936 con decretos de expropiación. El ministro murciano destacaba la importancia de la reforma agraria para la estabilidad del régimen republicano, porque implicaba la erradicación de las desigualdades sociales. "La definitiva consolidación de una República democrática es la obra fundamental de la reforma agraria".

     Las principales medidas del Gobierno consistieron en la reforma política, mediante el restablecimiento del Estatuto de Cataluña; la ilegalización de la Falange por su carácter fascista y la detención de su líder José Antonio Primo de Rivera, la concesión de amnistía a los presos políticos por la Revolución de Octubre de 1934 y el proceso de republicanización de la Administración Pública; la reforma judicial, con la elección del presidente del Tribunal Supremo en una asamblea de jueces y magistrados, la supresión del requisito de antigüedad para los ascensos en la carrera judicial y el adelantamiento de la jubilación a los 65 años; y la reforma militar, con el pase de parte de los militares a disponibles forzosos y la retirada de los privilegios a los militares retirados.

     La crisis política estalló con la destitución del jefe del Estado, Niceto Alcalá-Zamora, aprobada el 7 de mayo de 1936 por mayoría absoluta en el Parlamento, por considerar ilegal la última disolución de Cortes y su oposición a la legislación social del Frente Popular. Manuel Azaña sustituyó a Alcalá-Zamora en la presidencia de la II República y Santiago Casares Quiroga asumió la jefatura del Ejecutivo. El nuevo gabinete estaba integrado por Izquierda Republicana y Unión Republicana y Ruiz-Funes continuaba al frente de Agricultura.

     La conflictividad social alcanzó su clímax en la Primavera Trágica de 1936. El diputado conservador José Calvo Sotelo denunció en las Cortes la inseguridad y la profusión de actos delictivos en las calles españolas. Su informe se refería al periodo entre febrero y abril y reflejaba el asalto y destrozo de 58 centros políticos, 72 establecimientos públicos y privados, 33 domicilios particulares y 36 iglesias, 11 huelgas generales, 169 motines, 39 tiroteos, 85 agresiones y 24 atracos. Todo ello con un saldo de 74 muertos y 345 heridos. Entre junio y julio, la situación se agravó con 15 huelgas generales y 129 parciales. El líder socialista Indalecio Prieto reconocía la gravedad de la situación. "Lo que no puede soportar un país es la sangría constante del desorden público". El clima de enfrentamiento entre izquierdas y derechas se agudizaba en España y constituiría el preludio de la Guerra Civil.

  Antonio Gómez-Guillamón Buendía

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