municipios - poblaciones Inicio Agenda Regional Cita Previa - Servicio Murciano de Salud (abre en ventana nueva) Emergencias 112 Correo

Isidoro Máiquez

Detalle del Monumento a Máiquez en Cartagena I [Cartagena_Isidoro Máiquez]
Detalle del Monumento a Máiquez en Cartagena I

El teatro de finales del XVIII

La vida teatral atravesaba tiempos difíciles y controvertidos la época de Isidoro Máiquez pero no obstante, el empeño reformista que caracterizó al siglo de los ilustrados afectaría también al orden teatral. En 1722 el Cardenal Belluga censura las representaciones en público cuyo contenido y fondo no fuera de tipo religioso, tales como farsas navideñas o relacionadas con asuntos similares. La asistencia a las representaciones teatrales profanas constituía un gran pecado.

Más tarde Tomás José Montes, sucesor de Belluga al frente del obispado de Cartagena, mostrará también una gran intolerancia respecto a las obras teatrales. Conforme avanza la centuria la situación de rechazo al reformismo escénico irá poco a poco cambiando.

En el último tercio del siglo XVIII, el rigor atenuado por el obispo Manuel Rubín de Celis, la mayor transigencia de Fernando VI y el interés mostrado por los contratantes, que veían aumentar sus arcas, hace que se engrandezcan las representaciones, ya en el período de infancia de Isidoro.

Si en un principio existió una verdadera persecución de cómicos, más tarde los comediantes valencianos y murcianos fueron adquiriendo mayor respeto, como lo demuestra la disposición del 25 de octubre de 1776, en la que se eximía a los cómicos solteros de esas tierras del servicio de quintas. Generalmente los que se dedicaban a la ¿farándula¿ eran considerados profesionales de un trabajo vulgar e innoble, siendo preciso el transcurso de los años para que esta profesión empezara a gozar de un mayor reconocimiento y prestigio.

El Siglo XIX: demografía, economía y sociedad

La llegada del siglo XIX supuso para la sociedad de la región de Murcia el inicio de la lenta transición hacia su modernización demográfica. A pesar de que la primera mitad de esta centuria fue realmente negativa para la Región por la reaparición de hambrunas, epidemias, guerras, sequías o inundaciones; se produjo un significativo crecimiento del total poblacional gracias al aumento de la natalidad, el descenso de la mortalidad (especialmente infantil) y la mejora de las condiciones de vida. Esta tendencia se verá reforzada durante la segunda mitad del siglo, pasando de 271.079 habitantes en 1780 a 577.987 en 1900.

Este crecimiento demográfico estuvo favorecido por la mejora de la economía de la región murciana, auspiciada por la aparición de una moderna agricultura de regadío y el desarrollo de la industria minera en la Sierra de Cartagena, Águilas y Mazarrón. Todo esto auspiciado por las reformas liberales de la propiedad y la desamortización eclesiástica.

Pero el desarrollo económico se ralentizaría al finalizar la centuria, debido a la crisis de la agricultura, el declive de la actividad minera, y la intensificación de los movimientos emigratorios murcianos a Iberoamérica y Cataluña, manteniéndose los dirigidos a la Argelia francesa iniciados en la década de los años 30 en las zonas del sureste peninsular.

Revista monográfica sobre el actor Isidoro Máiquez [Cartagena_Isidoro Máiquez]
Revista monográfica sobre el actor Isidoro Máiquez

Durante este siglo, la sociedad se dividía en distintas clases sociales: 1/- Una clase dirigente, compuesta por la nobleza terrateniente, la nueva burguesía industrial y los altos mandos del ejército. 2/- La clase media urbana, compuesta por personas que ejercían profesiones liberales como funcionarios, empleados, comerciantes, oficiales del ejército, etc. 3/- La clase popular urbana y el campesinado.

La Guerra de Independencia en Murcia (1808 - 1814)

El comienzo del siglo XIX en Murcia no pudo ser más catastrófico, con la rotura de la presa de Puentes (Lorca) en 1802. Incidente que provocó más de 600 muertos y la devastación del Valle del Guadalentín.

En 1808 se inició la Guerra de Independencia, con el traslado de la familia real española a Fontainebleau y la posterior invasión francesa de la península. Murcia apoyó desde el primer momento a la Junta Suprema Central, permaneciendo como una zona de retaguardia que abasteció al ejército español y aportó soldados. Aunque también se produjeron enfrentamientos bélicos, especialmente en las zonas de Murcia y Yecla, que dejaron a la Región exhausta por el esfuerzo realizado.

Finalizado el conflicto bélico, Fernando VII accedió al trono español restableciendo el Absolutismo, lo que supuso la derogación del régimen liberal instaurado por las Cortes de Cádiz y su Constitución de 1812. Este reinado se caracterizó por la persecución y represión de los partidarios del liberalismo en la Región y en toda España.

Icono de conformidad con el Nivel Doble-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 2.0 del W3C-WAI

portal@regmurcia
© Fundación Integra
Aviso legal - Política privacidad

Logos Fundación Integra (abre en ventana nueva) CARM (abre en ventana nueva) Fondo Europeo de Desarrollo Regional (abre en ventana nueva)