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La Reina Isabel la Católica en Murcia

Entrada de los Reyes Católicos en Murcia

Entrada de los Reyes Católicos en Murcia

Reyes Católicos

Reyes Católicos

Cristóbal Colón ante los Reyes Católicos

Cristóbal Colón ante los Reyes Católicos

El Castillo de Monteagudo y el Castillejo
El Castillo de Monteagudo y el Castillejo
Antonio López Cánovas
 
Los Reyes Católicos
Los Reyes Católicos

 Los Reyes Visitan Murcia http://www.losreyesvisitanmurcia.com/


Llegada y recepción

La aproximación de la Reina Isabel, acompañada del rey Fernando, acabadas las Cortes en Valencia, se constata camino de Orihuela, donde se ordenaba el 12 de abril de 1488 a los aposentadores reales disponer en Murcia el alojamiento de la Corte, Consejo Real, Cardenal de España, prelados, nobles, etc., disposición que encerraba las  señales de una prolongada estancia.

En la mañana del sábado 26 de abril de 1488 salieron los Reyes de Orihuela, y pasando por las proximidades de los castillos de Monteagudo y Larache, se dirigieron a los llanos de Churra, donde formados caballeros y peones con sus mejores armas a las órdenes del Adelantado Juan Chacón, esperaban su llegada.

Entre las diez y once de la mañana, recibidos los honores del Adelantado y Concejo y pasando ante las huestes allí formadas, los Reyes continuaron su camino hasta la Puerta de Molina, entrada al viejo barrio de la Arrixaca, y siguiendo por San Andrés y aduana de moros, llegaron hasta la Puerta de la Ciudad, la del Azoque. Allí el Corregidor( representante del Rey en Concejo municipal) Juan Cabrero, tan solo nombrado en el mes de octubre anterior, y tras él Regidores, Jurados y representantes del Cabildo fueron besando sus manos. El Regidor y Bachiller Álvaro de Santisteban fue el encargado de expresar la alegría y júbilo por su presencia en nombre de la Ciudad. A continuación, los Reyes confirmaron los fueros y privilegios de Murcia como era acostumbrado en semejantes actos cuando por vez primera llegaban a sus ciudades (más información).

Continuaron la marcha después, otra vez a caballo y bajo palio mantenido por diez varas de lanzas, de unos 3,4 metros y que mantenían, conforme privilegio, exclusivamente los regidores. Y seguidos por toda la comitiva continuaron el itinerario marcado y por calles alfombradas de hojas de laurel y arrayán: San Nicolás, plaza de Santa Catalina, San Bartolomé, Trapería y Catedral de Santa María donde entraron a orar. Después a la Casa de la Corte, donde se alojaron.

Por la tarde con semejante ceremonia y a las cuatro entraba el Príncipe don Juan y con el mismo itinerario hasta la Casa de la Corte.

Disposiciones y Medidas

El Domingo 27 de abril fue día de descanso para todos. El lunes los Reyes asistieron a la reunión concejil acompañados por algunos de sus consejeros, donde oyeron, decidieron o prometieron deliberar sobre las diversas cuestiones planteadas.

Entre las primeras medidas, constatada la pobreza de Murcia para atender los gastos bélicos que se avecinaban, se hizo público la decisión real de eximir a la ciudad de la obligación fiscal de contribuir con 160.000 maravedíes. Ya con carácter mas directo el Concejo designaba al regidor Rodrigo de Arróniz para portar la enseña del municipio. También se estableció que además del sueldo real, la Ciudad gratificaría con 40 maravedíes diarios a los caballeros, lo cual sería pagado por los " caballeros cuantiosos" que no participaban en la hueste, y con cinco a los peones.

Con cierta frecuencia los Reyes acudían a orar a la Catedral. Cascales nos dice que se hicieron retratar con la Virgen de la Claustra, don Fernando a su derecha y doña Isabel a la izquierda; distribución que nos permite deducir que conoció este retablo. Era entonces obispo, Lope de Ribas, entre los años 1459 y 1480, aunque sólo estuvo breve tiempo en Murcia, a fines de 1474, no olvidó sus deberes: hizo las gestiones para convertir a la iglesia de Santa María La Mayor en Catedral en octubre de 1467 y obtuvo carta real de exención de movilizaciones de guerra para los mudéjares de su señorío de Alcantarilla que trabajaban en la Catedral en sus cuatro categorías: "pedreros, maestros, obreros y peones".

En la Catedral los Reyes pudieron conocer a Diego Sánchez de Almansa, maestro mayor de las obras y a maestro Pedro de Ávila, ambos privilegiados de exención de armas y autores de la capilla de la Visitación donde se hizo la consagración de la Iglesia como Catedral y en toda clase de obras, sobre todo capillas. A Pedro de Ávila se le atribuye la portada de la plaza de los Apóstoles. Es la época en que comienza a construirse la capilla de los Vélez. También allí conocieron al cronista y canónigo Diego Rodríguez de Almela, quien les entregó sus obras recién impresas: Compendio historial y Batallas Campales. De esta amistad, erudición y compañía surgió su titulo de Capellán Real.

Respecto al clero, es conocido el gran afecto y devoción de la Reina a la Orden Franciscana. El monasterio tuvo plena protección real. Es conocido que el Concejo mandó allanar el camino hacia Santa Clara y que la Reina ya en Murcia les hizo donación de cien fanegas de "pan triguero enjuto" por juro de heredad siempre que se mantuvieran en la observancia; a su vez el Concejo una blanca de sus ingresos del pescado. Doña Isabel las visitaba con frecuencia y porque "están encerradas e puestas en la observancia, les concedió licencia para tener dos mayordomos que les gestionaran asuntos externos". E insiste la Reina "Yo tengo mucha devoción a esa casa y buena voluntad para lo que cumpliese". Similares medidas acordó la reina hacia en convento de Santa Isabel.

Otras muchas medidas aprobaron los reyes en Murcia, entre ellas la dotación de una renta a Cristóbal Colón, conforme atestigua el Libro de la Tesorería real, por cuanto en él se justifica, con fecha 16 de junio de 1488, la orden real de pago de 3.000 maravedís a Colón. La visita de Colón no debió ser corta, pues sus gestiones, trato de nuevas amistades, conversaciones y convenios le obligarían a permanecer algún tiempo en la ciudad.

Finalmente, el 28 de julio salían los Reyes de Murcia camino de Orihuela, en donde aún permanecían o fechaban sus cartas el 31; en Villena se hallaban el 2 de agosto; el día 4 en Yecla, donde tuvieron caluroso recibimiento, etc.; días 6 y 7 en Chinchilla y el 10 ya se encontraban fuera del Reino de Murcia.

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