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NATURALEZA

Contra el uso de cebos envenenados

Impacto ambiental

El búho real es otra especie amenazada por los venenos
El búho real es otra especie amenazada por los venenos
Murcia enclave ambiental
Es en 1989, con la Ley de Conservación de Espacios Naturales y Fauna y Flora Silvestres, cuando se prohibe expresamente matar fauna con cebos envenados; y en 1995 se tipifica el uso de veneno como delito en el Código Penal, art. 336. En la Región de Murcia el uso de veneno está prohibido en la Ley 7/2003 de Caza, así como en la Ley 7/95 de la Fauna Silvestre.

A pesar de la legislación protectora y de ser una práctica ilegal, el veneno se sigue empleando. Por ello, en 1997 se crea, a nivel nacional, el Grupo de Trabajo de Ecotoxicología integrado por representantes de las distintas comunidades autónomas, técnicos y asesores de las administraciones y expertos. 

Uno de los frutos de este grupo de trabajo es la "Estrategia nacional contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural", que fue aprobada el 23 de septiembre del 2004. Dicha estrategia sirve de guía a las distintas comunidades autónomas para la realización de actuaciones en la lucha contra el veneno. Los objetivos principales de la estrategia son tres: información y mejora del conocimiento, fomentando el intercambio de información entre los sectores implicados; prevención y disuasión; y persecución del delito. 

Uso e impacto ambiental

El empleo de cebos envenenados es un sistema poco eficaz para el control de depredadores y, en la mayoría de las ocasiones, se utiliza sin conocer el alcance que puede tener en el entorno y en el ser humano.

En los años 80 el veneno más utilizado era la estricnina. A finales de los 90 se empiezan a emplear los carbamatos y otros potentes insecticidas. Los tóxicos más extendidos actualmente son "aldicarb" y "carbofurano", potentes insecticidas agrícolas que afectan al sistema nervioso y respiratorio. El impacto de todos estos tóxicos es muy elevado ya que pueden conllevar una intoxicación en cadena y un animal envenenado puede intoxicar al que lo consuma.

Son diversas las formas de colocación de los cebos: bolas de manteca, trozos de carne, principalmente de pollo o cerdo, huevos inyectados con estas sustancias y tóxicos disueltos en agua o en otros líquidos o mezclados con cereales como arroz, maíz o trigo. Aunque también se pueden encontrar los venenos dispersos tal cual en el suelo o zonas concretas.

Los cebos envenenados se suelen utilizar en cualquier entorno natural y rural. En los cotos de caza se colocan cercanos a cebaderos de perdices y cerca de jaulas trampa de control de predadores, afectando a las poblaciones de zorros, córvidos, rapaces, perros y gatos asilvestrados. También en los cultivos agrícolas se utilizan para reducir la población de topillos, ratones, jabalíes y aves granívoras.

Se ha empleado el veneno para eliminar rapaces en zonas de entrenamiento y competición de palomos deportivos en la práctica de la columbicultura. En ocasiones, se ha llegado a emplear grano envenenado para eliminar las palomas domésticas antes de las competiciones. Los abejarucos y otras aves insectívoras son consideradas perjudiciales en zonas con colmenas. Y en las zonas ganaderas de las montañas del norte de España, grandes depredadores como el lobo y el oso se ven seriamente afectados.

Los venenos pueden estar muy cerca de la población humana sin darse cuenta, como en sendas y áreas recreativas, descampados y fincas cercanas al monte o en jardines públicos y huertos. 

Los principales impactos de esta práctica son que afecta a un número elevado de especies, contamina aguas y suelo, intoxica a animales domésticos e, incluso, a humanos, ya sea por contacto directo con el tóxico o a través de animales cercanos al ámbito familiar o de consumo que hayan estado en contacto con el tóxico; además, bioacumulan tóxicos que luego se dispersan a través de la cadena trófica, lo que imposibilita la recuperación de especies amenazadas que han sido dañadas.

"Uno de los factores que más influyen en la generalización del uso de venenos como método ilegal de control de depredadores ha sido la impunidad de los envenenadores, dada la dificultad de encontrar un autor material de los hechos, y la facilidad para adquirir y emplear estos venenos en cebos que ocasionan la muerte a aves y mamíferos tanto domésticos como silvestres"  (Estrategia nacional contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural)