El sector agropecuario ha asumido la mayor parte de la actividad económica de Abanilla, existiendo tanto cultivos de regadío como de secano, aunque los referidos al primero son los más abundantes y, hoy día, se mantienen gracias a sofisticados medios de riego por goteo que suplen la carestía de agua de lluvia.
Viñedos, frutales, olivares, hortalizas y un poco de cereal son, por orden de rendimientos y superficie, los cultivos que se pueden divisar en las tierras de Abanilla. El viñedo produce un vino local que suele comercializarse en la provincia vecina de Alicante, bajo denominación de origen Vino de Alicante.
Los frutales tienen en el albaricoque y el almendro sus productos más rentables y cultivados, mientras que el cereal que se produce suele estar destinado al forraje. Las hortalizas cultivadas son el tomate, las habas y la alcachofa, si bien la horticultura de la zona se produce bajo estrictos regímenes de riego por goteo.
La ganadería de Abanilla siempre ha sido más bien testimonial, debido a la escasez de pastos, considerándose siempre una actividad complementaria a la del sector agrario.
El sector industrial ha tenido en las canteras de mármol y la explotación de áridos un recurso que hoy día se ha reducido para proteger los parajes naturales en los que se ubican estas explotaciones. El ramo ha contribuido tanto a la creación de puestos de trabajo como al fomento de pequeñas fábricas, ejemplificadas en las dedicadas a cerámicas o producción de hormigón.