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Historia de la iluminación en Torre Pacheco

Recinto Ferial IFEPA [Torre Pacheco_Historia]
Recinto Ferial IFEPA

El primer intento para dotar de alumbrado público a Torre Pacheco tuvo lugar en julio de 1862. Con esa fecha se presupuestó una partida de 2.080 reales que habría de cubrir los siguientes gastos: compra de 16 farolas, farol de mano y una escalera, combustible,  personal, material fungible y los jornales  necesarios para la instalación de las farolas. Meses después, aún no se había llevado a cabo nada de lo consignado en pleno y presupuestos y, lejos de decidirse a ello, el consistorio envió al Regidor Síndico Juan Miguel Meroño, a la capital, para "consultar con el Gobernador sobre el alumbrado de la localidad" cuando en realidad lo que se pretendía era convencer de que Pacheco era un municipio modesto que no necesitaba costosos lujos como aquél. La embajada no debió lograr su propósito puesto que en los presupuestos de 1863-64, 1864-65 y 1865-66 vuelve a contemplarse la compra de ocho farolas anuales, gastos de combustible y personal. Sin embargo, la omisión de esta partida durante los dieciseis años siguientes nos hace sospechar que tampoco en estas ocasiones existía otro propósito que el de aparentar un falso acatamiento ante el gobierno regional. De nuevo, en mayo de 1883, el entonces alcalde Matías Baño destinó 500 pesetas para iluminación y 1.265 pesetas para compra de farolas que todavía en 1885-86 no debían existir puesto que en ese ejercicio económico se intenta trasvasar el dinero de esa partida a otra.

Materializaciones

Hay que esperar hasta 1888-89 para que realmente se aprecie un interés real y decidido en el tema mediante el empleo efectivo de recursos en  alumbrado público. Regía entonces los destinos del ayuntamiento Gregorio Sánchez y fue bajo su mandato cuando se contrató un sereno con salario de 365 pesetas anuales; ese año se gastaron 700 pesetas en petróleo y en sus presupuestos se contemplaban gastos de tubos y mechas por 120 pesetas. El montante de la partida para iluminación  no varió hasta 1891. Ese  año  se suprimió el cargo de sereno, que no volvería a crearse  hasta 1894, bajando además el gasto de combustible de 700 a 600 pesetas, hasta 1907, a fin de compensar las otras partidas presupuestarias.

En diciembre de 1911 el ingeniero Luís Tornero Templado presentó al ayuntamiento un proyecto de electrificación del municipio que fue aprobado pero, como  once meses más tarde  aún no se había realizado ninguna obra en este sentido,  se le retiró la concesión y se otorgó a Antonio Vega y Ros de Olano, vizconde de Ros quien presentó solicitud y proyecto en noviembre de 1912. Esta vez si llegaron a transformarse en realidad intenciones, acuerdos y contratos, de modo que el alumbrado eléctrico pudo ser inaugurado en 1913. Torre Pacheco, iluminada y agradecida dedicó incluso una calle al Vizconde de Ros, la hasta entonces calle Hoya Morena, de Balsicas, donde precisamente se ubicaba la fábrica de luz llamada Santa Elena. 

Desde 1913 se comienzan a pagar 100 pesetas al mes al arrendador del servicio, Tomás Cerdán. Este contrato se mantuvo en vigor hasta febrero de 1914. En 1915 se lleva la luz por petróleo a Balsicas y para ello se aumenta la partida presupuestaria de 1.200 a 1.400 pesetas anuales. Durante esta segunda mitad de la década, en concreto hasta 1919, el sereno continuaba cobrando 365 pesetas, pero a partir de entonces se le aumentó la asignación a 456,25 pesetas mientras el costo del suministro ascendía a 1.800 pesetas.

En 1924-25 se instalaron cuatro farolas de petróleo en Roldán, lo que supuso un gasto de 290 pesetas. Sin embargo, las grandes mejoras en la comarca tuvieron lugar al año siguiente mediante la extensión de la electricidad a las diversas diputaciones: Dolores, Jimenado, Balsicas, San Cayetano con un presupuesto de 250 pesetas anuales, en tanto que el de Roldán apenas llegó a las 100 pesetas. 

El ultimo esfuerzo por electrificar toda la comarca tuvo lugar en 1959 con la incorporación de las  pedanías: Santa Rosalía, lo que supuso un costo de 150.000 pesetas; Los Olmos, Las Bases y Las Morrastelas que  requirieron una partida de 400.000,- pesetas entre las tres. La empresa encargada fue Unión Eléctrica, S.A.

El caso de Los Alcázares merece mención aparte puesto que para 1914, ya tenía energía por electricidad, en tanto que la otra mitad  dependiente del  ayuntamiento de  San Javier no disfrutaría de esta  clase de alumbrado hasta diez años después, concretamente en octubre de 1924. Para septiembre de 1925 Enrique Carrión Inglés solicitaba legalizar su central productora de fluido eléctrico en Los Alcázares.

papelera nueva en Torre Pacheco
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Ana Becerra