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Marco Histórico

Rincón de Campos del Río [Campos del Río_Familia Garrido]
Rincón de Campos del Río

La Guerra de Independencia en Murcia (1808 – 1814)

El comienzo del siglo XIX en Murcia no pudo ser más catastrófico, con la rotura de la presa de Puentes (Lorca) en 1802. Incidente que provocó más de 600 muertos y la devastación del Valle del Guadalentín.

En 1808 se inició la Guerra de Independencia, con el traslado de la familia real española a Fontainebleau y la posterior invasión francesa de la península.

Murcia apoyó desde el primer momento a la Junta Suprema Central, permaneciendo como una zona de retaguardia que abasteció al ejército español y aportó soldados. Aunque también se produjeron enfrentamientos bélicos, especialmente en las zonas de Murcia y Yecla, que dejaron a la Región exhausta por el esfuerzo realizado.

Finalizado el conflicto bélico, Fernando VII accedió al trono español restableciendo el Absolutismo, lo que supuso la derogación del régimen liberal instaurado por las Cortes de Cádiz y su Constitución de 1812.

Este reinado se caracterizó por la persecución y represión de los partidarios del liberalismo en la Región y en toda España.

La problemática sucesión de Fernando VII

La muerte de Fernando VII en 1833, y la abolición de la Ley Sálica antes de su fallecimiento, dejaba el trono dispuesto para la pequeña Isabel, quedando bajo las regencias de su madre Maria Cristina y del General Espartero.

Estos hechos desencadenaron la primera Guerra Carlista (1833-1840), entre los partidarios de la monarquía absoluta en la figura de Don Carlos, hermano de Fernando VII, y quienes apoyaban el régimen liberal.

De esta época destaca especialmente la creación de la división provincial en 1833, obra del Ministro de Fomento Javier de Burgos. Producto de las necesidades administrativas españolas, este reajuste supuso la creación de los actuales límites provinciales, mutilando al histórico Reino de Murcia, que perdió una gran cantidad de sus antiguos territorios.

El reinado liberal de Isabel II (1843 – 1868)

En 1843 Isabel II cumple la mayoría de edad y un año después es entronizada, comenzando el período de gobierno liberal, presidido por el moderado Narváez, que se prolongaría hasta 1868, con la excepción de la etapa comprendida entre 1854 y 1856, en que gobiernan los progresistas.

A partir de 1856 el liberalismo moderado se va desmoronando hasta su desaparición en 1868, fecha en la que tiene lugar el pronunciamiento de Cádiz y el derrocamiento de Isabel II, que se ve obligada a exiliarse a Francia.

Durante este reinado, Murcia alcanzó un pronunciado desarrollo económico, auspiciado por el avance de la agricultura, la minería, y la llegada del ferrocarril Cartagena – Madrid en 1862.

Los cambios de régimen político de finales del siglo XIX

En esta época el movimiento independentista cubano inicia una guerra que se prolongará hasta 1878. Mientras que en España el gobierno provisional del General Serrano instaura una monarquía constitucional en la figura de Amadeo de Saboya, que abdicó en 1873, proclamándose laI República.

El nuevo régimen deberá hacer frente a las tensiones con los republicanos, partidarios de acelerar la implantación de una república federal, a un nuevo conflicto con los carlistas y a la aparición de la revuelta cantonal.

Esta última tuvo una especial incidencia en la Región, debido a la proclamación del Cantón en Cartagena el 12 de julio de 1873, actitud seguida por Murcia tres días después. La ciudad portuaria se convirtió en capital del cantonalismo español, que se extendía por zonas de Levante y Andalucía, albergando la sede del Gobierno Cantonal y erigiéndose como plaza fuerte del levantamiento.

Desde ambas ciudades, el Comandante General de las fuerzas cantonales, Antonete Gálvez, emprendió campañas marítimas y terrestres obligando a la formación de Juntas Locales en el resto de la Región y los territorios históricos del Reino de Murcia. Hasta que la sublevación finalizó con el asedio de Cartagena por parte de las fuerzas liberales en enero de 1874.

La Restauración Borbónica y la Dictadura de Primo de Rivera (1875 – 1931)

En 1875 Cánovas del Castillo al frente de los alfonsinos, logra la Restauración Borbónica, personificada en la figura de Alfonso XII, estableciéndose una Monarquía Parlamentaria caracterizada por el turno pacífico de los dos partidos dinásticos: Liberal y Conservador.

Pero será el 15 de octubre 1879 cuando se produzca uno de los mayores desastres acaecidos en la Región de Murcia durante toda su Historia: la Riada de Santa Teresa, que anegó toda la zona del Valle del Guadalentín, la Huerta de Murcia y la Vega Baja.

La muerte de Alfonso XII en 1885 dio paso a la regencia de María Cristina, quien se mantiene en el trono hasta 1902, cuando Alfonso XIII alcanza la mayoría de edad. Durante esta regencia, se deberá hacer frente a uno de los episodios más desastrosos de la historia de nuestro país: la guerra con Estados Unidos y la consiguiente pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898, dejando al descubierto el atraso político, económico y social de España.

En 1902 sube al trono español Alfonso XIII, cuyo reinado estará colmado de problemas, como los regionalismos, las reivindicaciones obreras, el desastre de Marruecos o el anticlericalismo. Incluso las tensiones derivadas de la situación europea por la I Guerra Mundial, dividieron a España entre aliadófilos (liberales e izquierda antidinástica) y germanófilos (derecha tradicionalista).

Estos problemas, unidos al descontento social, llevan a Alfonso XIII a dar el beneplácito al golpe del General Primo de Rivera en 1923.

De la II República a la Dictadura del General Franco

Las elecciones municipales de 1931 suponen la abdicación del Alfonso XIII e instauran la II República en España, siendo Niceto Alcalá Zamora su primer presidente, y creándose una Carta Magna que convertía a España en una república democrática.

La década de los años 30 en Europa viene marcada por la crisis económica, importada de Estados Unidos por el crack del 29, y por las crecientes tensiones provocadas por el nazismo alemán y su enfrentamiento con las democracias occidentales.

En España también surgieron grupos políticos inspirados en el fascismo italiano y el nazismo alemán, que generaron una radicalización de la política española, alcanzando su punto álgido en la sublevación militar iniciada el 18 de julio de 1936 y que precipitó al país a una contienda civil que finalizaría en 1939, con la instauración en España de un régimen dictatorial, encarnado en la figura del General Franco. Murcia permaneció en la retaguardia republicana durante el conflicto, siendo Cartagena y Águilas las únicas ciudades castigadas por los bombardeos nacionales

Al finalizar la II Guerra Mundial, en 1945, España sufre el aislamiento internacional. Pero la firma de acuerdos económicos de España con EE.UU. y la situación de progreso mundial llevan al país a un cierto desarrollismo y liberalización económica.

Campos del Río hoy en día [Campos del Río_Familia Garrido] Los últimos años de la Dictadura

La mayor apertura económica española, potencia un rápido crecimiento industrial y del sector servicios en la década de los 60, generando una incipiente etapa de desarrollo económico. Este avance vendrá dado por la fuerte entrada de divisas, producto de la emigración a Europa y la llegada del turismo. Aunque solo se producirá en ciertas zonas, ahondando en los tradicionales desequilibrios regionales del país, y resultando Murcia muy perjudicada por no obtener resultados del enorme esfuerzo que suponía la salida de emigrantes. 

Sin embargo, en el marco político y social, España continúa sujeta a las políticas represivas del régimen, que son condenadas por manifestaciones estudiantiles y por las primeras protestas obreras. A esta situación, se suman los problemas provocados por el resurgimiento de las tensiones nacionalistas y por la aparición del terrorismo perpetrado por ETA.

Los últimos años de vida de Franco están marcados por la recesión económica generada por la crisis internacional del petróleo de 1973, la incertidumbre ante la avanzada edad del dictador, el atentado y muerte de Carrero Blanco, la eterna cuestión de Marruecos, el terrorismo y el incremento de la represión del régimen.

Finalmente, la muerte de Francisco Franco el 20 de Noviembre de 1975, permitía iniciar el proceso hacia la Democracia.

Transición, Democracia y Estatuto de Autonomía

Dos días después de la muerte del dictador, Juan Carlos I es proclamado Rey de España, abriéndose el proceso hacia un sistema político democrático, que implicaba la legalización de los partidos políticos, previa a las elecciones de junio de 1977. Tras la destitución de Arias Navarro como presidente, Adolfo Suárez abanderó el proceso de transición. La Constitución nace en 1978, aportando como gran novedad el reconocimiento pleno de las Comunidades Autónomas.

Será el 10 de julio de 1982, cuando tras un largo periodo pre-autonómico, se cree la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, dotándola con un Estatuto de Autonomía aprobado el 17 de febrero del mismo año.

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