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Incursiones Berberiscas en el Mar Menor

 Desembarco

Desembarco

 Desembarco 2

Desembarco 2

 Desembarco 3

Desembarco 3

 Desfile

Desfile

 Desfile 1

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 Desfile 2

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Desfile 3

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 Desembarco 1 [Los Alcázares_Incursiones Berberiscas]
Desembarco 1
 
 Mercado Medieval 1 [Los Alcázares_Incursiones Berberiscas]
Mercado Medieval 1

Conmemoración de las Incursiones Berberiscas de los siglos XVI y XVII

La Fiesta de las Incursiones Berberiscas en el Mar Menor trasporta a alcazareños y visitantes a los siglos XVI y XVII, tiempos difíciles para sus antepasados que vivían bajo la amenaza de la piratería berberisca.

En esa época la población de la albufera marmenorense sufría frecuentes razzias de corsarios procedentes del Norte de África. La amenaza latente de estos piratas motivó la construcción de una densa red de torres vigía que se extendía por el litoral murciano, con el fin de defender a sus habitantes del peligro berberisco.

En Los Alcázares queda como testimonio de estas hazañas pasadas la Torre del Rame, que, de origen árabe, experimentó remodelaciones durante la repoblación castellana para prevenir el peligro de las incursiones berberiscas.

Este peligro corsario fue el detonante de la despoblación experimentada por el campo del Mar Menor durante el siglo XVI. En la centuria siguiente, el incremento de la amenaza pirata y la violencia de sus ataques a haciendas y vidas, obligó a los habitantes de la zona a retraer sus ganados de las proximidades de la marina, llevándolos a zonas del interior del campo cartagenero-murciano.

Con el trascurrir de la Edad Moderna, la amenaza pirata se irá moderando y hacia el siglo XVIII es ya prácticamente testimonial, aunque las incursiones siguen siendo extremadamente peligrosas, como, por ejemplo, la que hizo tristemente famoso al corsario Morato, que, al frente de sus cinco galeones, arrasó el litoral murciano.

Origen de la Fiesta

En el año 2000 el Ayuntamiento de Los Alcázares decide proponer a sus conciudadanos y turistas un viaje a través de los tiempos, con el fin de rememorar la lejana época en que las incursiones berberiscas atemorizaban a los pobladores del litoral del Mar Menor.

Rescatando retazos de la historia de Los Alcázares, y con un talante alegre y divertido, la localidad ofrece desde hace unos años tres días de entretenimiento, salpicados con ecos del pasado.

La Fiesta de la Incursiones Berberiscas coincide cada año con el Viernes, Sábado y Domingo de la Semana Santa, convirtiendo a Los Alcázares en esos días en un escenario variopinto, donde las tradicionales procesiones conviven con espectáculos callejeros, desfiles, un mercado medieval y hasta la recreación de un Desembarco Pirata en el Muelle de la Pescadería.

Recreación de una época en Los Alcázares

Los Alcázares recrea con aire de fiesta la época de los siglos XVI y XVII, conmemorando las invasiones berberiscas y celebrando la paz que siguió a la implantación de las efectivas defensas contra estos piratas.

Durante los tres días que dura esta fiesta, se realizan diversos espectáculos de carácter medieval, representaciones teatrales callejeras, recreaciones de duelos con esgrima, malabares, danza, lanzafuegos, un Gran Desfile de piratas berberiscos, paisanos, pastores, campesinos y pescadores, así como un gran Mercado Medieval y el mencionado Desembarco Pirata.

Las calles de Los Alcázares se impregnan de color y de aromas de otro tiempo, con la llegada de fakires, talleres artesanales, exposiciones medievales, trovadores, cuentacuentos, grajas y dromedarios, magos y juglares.

Las coplas de los trovadores, las actuaciones de los juglares y la aparición inesperada de pintorescos personajes, sorprenden gratamente a alcazareños y visitantes.

Las calles de la localidad se cubren de paja y se decoran cuidadosamente con detalles medievales, al tiempo que suenan acordes de piezas de música de la época. Con ello, el visitante imagina que camina por un poblado costero del siglo XVI, época en la que la vida cotidiana se desarrollaba en las calles y plazas de los pueblos, donde las gentes de todos los lugares se reunían a intercambiar y vender sus productos, mientras otros intentaban ganarse unas monedas con sus historias, cuentos, canciones y malabares.

Mercado Medieval: el plato fuerte de la Fiesta de las Incursiones Berberiscas en el Mar Menor

Para simbolizar con fidelidad la verdadera esencia de la Época Medieval y Moderna, no podía faltar en esta fiesta la presencia de un gran Mercado Medieval, ya que supone uno de los elementos más representativos del cambio de mentalidad en la sociedad europea y el origen del desarrollo hacia la Era Moderna.

Los mercaderes y artesanos eran ciudadanos y su actividad iba acompañada del renacimiento de las ciudades. Un mercado medieval estimulaba las economías locales y comarcales y su relevancia no pasaba desapercibida para los responsables de los lugares donde se celebraban.

Estos mercados del Medievo constituían un foco de atención para todos los estamentos sociales de la época. Su carácter no era exclusivamente mercantil, sino que en sus orígenes tenían un talante festivo-religioso.

Precisamente, un carácter festivo, una explosión de colores y olores, de júbilo y alegría, es lo que ofrece al visitante el Mercado Medieval celebrado en Los Alcázares con motivo de las Incursiones Berberiscas.

Para ello, el Real de la Feria, donde se implanta el Mercado, se convierte durante esos tres días en un aglomerado de tiendas entoldadas, en las que se puede encontrar todo tipo de personajes y de artículos.

El Mercado Medieval de Los Alcázares ofrece cada año una abigarrada combinación de artesanos berberiscos, puestos de dátiles, aceitunas, sastres, herbolarios, perfumes, aceites medicinales, instrumentos musicales, antigüedades, piel, alfombras, dulces árabes, herreros, esparteros, cerámicas, tallas de madera, relojes de sol, juguetes de madera, tortas de trigo, quesos, panadería tradicional, vidrio emplomado, cartón-piedra, pergaminos, chocolate, joyas con esmaltes, alimentos exóticos, etc.

Manteniendo la esencia festiva de los mercados medievales, el de Los Alcázares aparece en la actualidad como un espectáculo único en el Mar Menor, expresión de cultura, espacio variopinto y lugar de reunión de todo tipo de personajes del Medievo, encarnados por hombres y mujeres del siglo XXI.

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