municipios - poblaciones Inicio Cita Previa - Servicio Murciano de Salud (abre en ventana nueva) Emergencias 112 Correo

Historia de El Llano

Noria de El Llano (Molina de Segura)

Noria de El Llano (Molina de Segura)

 
Vista general de la ermita del Llano (Molina)

Vista general de la ermita del Llano (Molina)

 
Casa de don Carlos Soriano en El Llano (Molina)

Casa de don Carlos Soriano en El Llano (Molina)

 

  La colonia agrícola

  La colonia marcó el inicio de lo que hoy se conoce como El Llano. En 1872,  Joaquín Portillo vendió al abogado molinense Carlos Soriano las tierras que tenía en El Llano y Saladar, incluida la noria de madera. En total se trataba de unas 300 tahúllas que Soriano dedicó al cultivo, aprovechando la rueda hidráulica que ya tenía la finca en el centro de la acequia Subirana.

  El abogado fundó una colonia agrícola en 1887 para beneficiarse de la exención de impuestos, a la que estaban sometidos el olivo y la morera. A cambio, la Ley de Colonias exigía a sus propietarios la construcción de viviendas para los habitantes, iglesia o ermita para el servicio religioso, escuela para los hijos de los colonos y un almacén comunal. Aunque la zona era bastante insalubre, debido a su proximidad al río, la promesa de trabajo, vivienda, escuela y medicamentos atrajo a varias familias de Lorquí, Molina de Segura y Campos del Río.

  En un principio se construyeron 21 viviendas. Los más humildes tuvieron que conformarse con la típica barraca huertana. La construcción se hacía con zarzos de caña y palos cruzados y se revestía de barro amasado con un poco de yeso y paja de desecho. El cultivo de las tierras dio sus frutos y El Llano consiguió ir creciendo en torno a una economía creciente, hasta convertirse en la segunda pedanía en importancia de Molina.

  La ermita, la iglesia y la escuela

  Poco después de la fundación de la colonia, el 23 de septiembre de 1892 se abrió al culto una pequeña ermita, cumpliendo uno de los requisitos de la Ley de Colonias. Se trataba de un salón anexo a la residencia que se construyó Soriano para el retiro estival. Esa antigua casa de dos plantas fue restaurada y es, desde mayo de 2003, el Museo Etnográfico Carlos Soriano. Ese año se inauguró la nueva ermita, ubicada en el mismo solar de la anterior, en estilo neorrománico.

  Con el inicio de la colonia agrícola llegó también la primera escuela pública de la zona. La concesión de una subvención por el Ayuntamiento al primer maestro nombrado tenía fecha de 12 de octubre de 1887. Se llamaba José Ferre Gomariz y había sido docente en el campo de Molina de Segura. No tenía título, pero Carlos Soriano, que trabajaba en el Ayuntamiento, le procuró la autorización preceptiva para que impartiera clase. De este modo, los niños de la colonia pudieron asistir a la escuela.

  La iglesia actual data del siglo XX, concretamente fue inaugurada el 30 de noviembre de 1967. Se trata de una construcción moderna en la que primó la teoría del Concilio Vaticano II y en la que se puede localizar el altar desde todos sus  ángulos. A comienzos del siglo XXI se colocó la cubierta de madera. Carlos Soriano tuvo mucho que ver en la elección de los patrones de la pedanía: la Purísima Concepción y San Carlos Borromeo. Este último había sido un acaudalado noble que vivió cerca del pueblo, llevando una vida ascética y de oración.

  Casas solariegas

  La Casa del Canónigo data del siglo XIX y se encuentra en la Huerta de Abajo. Se denomina así porque perteneció a los hermanos Mérida Pérez, ambos canónigos. Uno de ellos, Jesús, fue rector de la Universidad de Murcia y también obispo de Astorga.  De esta vivienda, rodeada de frutales y pintada en blanco, destaca su torre y el paseo de palmeras que conduce desde la verja a la entrada principal.

  La Casa Huerto de Doña Amalia es del siglo XIX. Perteneció a Juan Martínez, un pintor de la provincia de Jaén. A su muerte heredó la finca, que ocupaba unas 32 taullas, su sobrino, un ebanista llamado Antonio González Martínez. En uno de sus viajes a París conoció a Amalia Grieger y se casó con ella. Hoy día sólo se conserva un lateral de la casa; el resto está totalmente reconstruido. Los habitantes de El Llano siempre han vivido de la agricultura, aunque en los últimos años del siglo XX y primeros del XXI han comenzado a centrarse en otras tareas. A pesar de ello, los llaneros se  preocupan por mantener algunas de las costumbres de la huerta. Aunque muchas de las tierras, que antes servían para el cultivo, ahora están ocupadas por lujosas y modernas casas.

Icono de conformidad con el Nivel Doble-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 2.0 del W3C-WAI

portal@regmurcia
© Fundación Integra
Aviso legal - Política privacidad

Logos Fundación Integra (abre en ventana nueva) CARM (abre en ventana nueva) Fondo Europeo de Desarrollo Regional (abre en ventana nueva)