municipios - poblaciones Inicio Cita Previa - Servicio Murciano de Salud (abre en ventana nueva) Emergencias 112 Correo

EREMITORIO NTRA. SRA. DE LA LUZ

Arquitectura

Fachada Principal del Ermitorio [Eremitorio de la Luz Murcia]
Fachada Principal del Ermitorio

Iglesia

Exterior

La iglesia, construida en el siglo XVIII, está dispuesta de este a oeste, de tal modo que la nave conduce desde el oeste hacia un presbiterio en el este, donde se encuentra situado el altar.

Actualmente la fachada de la iglesia está compuesta por dos cuerpos, con un campanario de espadaña. El  cuerpo inferior se divide en tres tramos: el central presenta un vano de acceso con arco de medio punto y en los tramos laterales se disponen hornacinas, una en cada uno de ellos, entre pilastras. A continuación destaca un friso decorado con el motivo de la flor de Lys, distintivo de la dinastía borbónica instaurada en España en el siglo XVIII. El cuerpo superior, rematado por un frontón clásico, muestra dos vanos en la parte baja y una hornacina sobre ellos con un pequeño grupo escultórico de la Virgen con el Niño y dos figuras infantiles a sus pies, mientras que en los tramos laterales aparecen balaustradas que cierran pequeñas terrazas.

Sobre la puerta de acceso hay un relieve con el corazón de Cristo, coronado de espinas, y un corazón de la Virgen traspasado por un puñal. Seguramente se trata del único recordatorio que queda de los pasos del vía-crucis, que se ubicaban en la pared principal del recinto que mira al oeste, pintados en azulejos hechos en Manises que menciona Fuentes y Ponte en su "Murcia Mariana". Los peregrinos pasaban por las representaciones de las estaciones del Vía Crucis, recreando así las etapas del viaje de Cristo a su lugar de crucifixión, cuyo trasunto podría ser representado por la propia iglesia dada su planta de cruz latina. El Cabecico del Tesoro, junto al convento, sería un equivalente del monte del Calvario y finalmente se entraría en la iglesia en la cual los corazones de Cristo y la Dolorosa recordarían el final de la etapa.

Interior

En el interior su tipología es la propia de las iglesias del siglo XVIII: nave central con capillas comunicadas entre sí, crucero rematado por  cúpula sobre su tramo central, detentando el presbiterio cabecera de trazado rectangular.

Como es típico de las órdenes monacales, el interior de las iglesias es más rico en elementos decorativos, si bien ésta, por la sencillez y humildad de la orden, es de una gran sobriedad.

La iglesia se cubre con bóveda de cañón rebajada, dividida en cuatro tramos por arcos fajones, en cada uno de los cuatro tramos en los que queda dividida ésta, encontramos aplacados circulares de escayola con decoración a base de palmetas. Esta bóveda descansa sobre ancha cornisa con poco volado, decorada en friso de alternancia de triglifos y rosetas, que a su vez descansa en sencillas pilastras que marcan el ritmo de los cuatro tramos y separan cada uno de los arcos de acceso a las capillas laterales. A ambos lados de cada uno de estos arcos hay medallones de escayola que recuerdan el motivo floral de la roseta y sobre la clave de los mismos distintos y muy sencillos relieves en escayola, alusivos a pasajes bíblicos y a la letanía del Santo Rosario, Arca de la Alianza, Pozo de la Sabiduría, Fuente de la Vida y Torre de David.

La cúpula está apoyada sobre cuatro pechinas, en cuyos medallones hay cuatro pinturas que representan temas marianos: Anunciación, Virgen con el Niño (muy deteriorado), Asunción y  Coronación de la Virgen.

Sobre la entrada hallamos un Coro Alto con dos ventanas en la pared o testero que corresponden a los vanos del cuerpo superior de la fachada. En éste también encontramos un medallón circular en relieve de la Santísima Trinidad entre nubes: Dios Padre, con el triángulo, y el Hijo sostienen en sus manos una corona real. Jesús porta la cruz en su mano derecha y en la parte superior aparece el Espíritu Santo. Originariamente este relieve estaba en la cabecera de la iglesia.

La puerta de la pequeña Sacristía se halla situada en el costado izquierdo del coro bajo. La bóveda que cubre este espacio irregular es de extraña ejecución, muy vaída y con la zona central rehundida. Se conserva una sencilla cajonera de época en el fondo de la sala; actualmente el ajuar mobiliario que la adorna lo compone una sillería de 6 sillas, dos sillones y un sofá, también con madera torneada de bonita factura y asiento de rejilla.

A la derecha del Altar Mayor se sitúa el coro Monacal (Coro Bajo) que comunica con el Monasterio. En este espacio, en la pared de la izquierda se abre una hornacina que alberga una pequeña imagen de vestir de Nuestra Señora de la Soledad.

Convento

A la derecha de la iglesia se cierra el patio con el muro del más antiguo cuerpo del conjunto, actualmente utilizado como garaje, que corresponde a la primitiva capilla y que se encuentra en estado ruinoso, tiene acceso directo desde fuera del recinto cerrado del atrio de la iglesia. Se trata de un edificio sin ningún interés artístico. Es de planta rectangular ligeramente irregular, cubierta por bóveda de cañón rebajada que al exterior se traduce en un tejado a dos aguas. En el interior, existen pilastras que jalonan los lados mayores del rectángulo, y en uno de estos lados se puede ver a que cota estaba el suelo anterior, que se ha elevado considerablemente debido a la colocación de un panteón bajo la misma. En el muro este, que corresponde con uno de los lados menores, se abre, a la derecha, una puerta de acceso que comunica con el mortuorio, en él se encuentran nichos y tumbas de los hermanos, así como dos osarios (lugar destinado para reunir los huesos que se sacan de las sepulturas). El panteón está confeccionado rústicamente con ladrillos macizos.

Interior del Convento en Detalle [Eremiterio de la Luz Murcia]
Interior del Convento en Detalle

La entrada principal al convento está entre la citada capilla y la iglesia, donde hay una pequeña dependencia con un mostrador donde los hermanos venden miel en la actualidad (antes también comerciaban con productos que ellos mismos elaboraban como tabletas de chocolate y escobas). Este espacio era la portería del convento junto a la que estaba la cadena para llamar con la campana de clausura todo quien  pretendiese ver a alguno de los hermanos.

Desde la entrada se sigue por una pequeña escalera al pasillo que rodea el claustro, oscuro y de pequeñas dimensiones, que aun se ven más reducidas al habérsele adosado, en época pasada, una sala con dos grandes arcos acristalados. Es de planta cuadrada y sólo conserva dos lados con arcadas de medio punto, cerradas con ventanales. Los dos pasillos que rodean el claustro están cubiertos con estrechas bóvedas de arista. El centro está ocupado por un jardín de árboles y arbustos, rodeando el claustro hay varias habitaciones destinadas a huéspedes y a familias de los hermanos de la Comunidad.

Distribución arquitectónica

El edificio principal tiene tres pisos: el bajo, donde están el poco interesante refectorio y la cocina, que aún conserva los tres fogones para carbón realizados de obra; el segundo piso, con la enfermería-barbería, sala magistral y celdas del Hermano Mayor, Hermano Presidente y habitación del Capellán, y el tercero, destinado al noviciado y dormitorio de los eremitas, habitaciones que curiosamente están enfrentadas a las destinadas para almacenaje de productos agrícolas, a modo de falsas, con sus receptáculos para grano y otros alimentos. Por medio de dos escaleras se sube a las dependencias de los pisos superiores.

Desde el comedor, un pasillo directo a dos niveles relacionados por rampas suaves, nos conduce hasta el cuerpo del primitivo convento y al acceso de la balsa interior del huerto. A ambos lados hay cuartos trasteros y habitaciones que se utilizaban para las labores internas de los hermanos: carpintería, fábrica de chocolate, de la que aún se conservan algunas máquinas, sala de las escobas, almacén de miel, despensas, etc. Otras dependencias destinadas a utensilios de labores agrícolas completan el inmueble.

Laberinto y huerto

Para finalizar señalar que en el subsuelo del convento parece que existe un laberinto, al que no hemos podido acceder. En el pensamiento cristiano primitivo, el laberinto era un símbolo de la senda de la ignorancia que se apartaba de Dios. Sin embargo, en el siglo XIII pasó a tener un simbolismo positivo, a semejanza de la senda del peregrino impregnada de dificultades.

En la parte más oriental del recinto, junto al camino de subida al convento desde Santo Ángel por la rambla del Hondillo, rodeado por muros de mampostería con recubrimiento, se extiende el huerto aterrazado, que cuenta con pequeñas zonas ajardinadas. En la parte más alta se encuentra una gran balsa para almacenar agua que servía para el convento y para riego de los cultivos de hortalizas y árboles frutales.

Icono de conformidad con el Nivel Doble-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 2.0 del W3C-WAI

portal@regmurcia
© Fundación Integra
Aviso legal - Política privacidad

Logos Fundación Integra (abre en ventana nueva) CARM (abre en ventana nueva) Fondo Europeo de Desarrollo Regional (abre en ventana nueva)