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Cultura Árabe, Moriscos y Cante Flamenco

Permanencia Morisca

Testimonios de la Permanencia Morisca

A. Domínguez Ortiz nos sitúa entre 1613-1624, después de la expulsión definitiva, y nos dice en su artículo Los moriscos granadinos antes de su definitiva expulsión: "Es lícito deducir que en Antequera, lo mismo que en Sevilla, en Málaga y otras ciudades, bastantes moriscos granadinos, cautivos o descendientes suyos, permanecieron mezclados con los auténticos moros de Berbería". (17)

Celestino López Martínez ("Mudéjares y moriscos sevillanos") dice que en 1665 dos barrios de Sevilla "estaban totalmente libres de moriscos, porque declarados horros se trasladaron a diversas casas y corrales de vecindad". (18)

Julio Caro Baroja dice que en el siglo XVIII el elemento morisco permanece acallado, incorporado a la sociedad cristiana, y se pregunta: "Si en la misma Granada, ciudad en que funcionaba la Inquisición, pudo ocurrir esto, ¿qué ocurriría en el campo? Para mí es evidente que tiene que haber allí muchos descendientes de moros y judíos por la permanencia de instituciones, usos, estilos, etc. , que pueden considerarse moriscos" (19).

Una relación del Consejo Real de 1626, varios años después de la expulsión, decía: "Salió del Consejo Real dos días pasados un decreto en que nadie fuese osado maltratar a los moriscos que se – habían quedado ni se les hiciere agravio alguno como vivan veinte leguas de la marina tierra adentro". (20)

Hay bastante documentación histórica sobre los moriscos de las minas del azogue de Almadén. Entre otras, la de que en 1667 fue azotado un morisco en Almadén por ridiculizar los sacramentos. También es abundante la documentación acerca de los numerosos moriscos que retornaron tras la expulsión. Es realmente esclarecedora la opinión de Domínguez Ortiz. "Tras la expulsión definitiva -nos dice-, el elemento morisco, aunque de forma clandestina y subterránea, no ha dejado de pesar en la antropología racial y cultural de nuestro país, o por lo menos, de algunas regiones.". . . "Pero fue en Andalucía donde quedaron más moriscos, fundamentalmente por dos causas; una, la gran extensión que tomó la esclavitud; otra, las mejores relaciones entre cristianos nuevos y viejos. . . " "Y permanecieron aquí –prosigue Domínguez Ortiz- ausentándose, escondiéndose, disimulándose entre las tropas de mendigos, peregrinos, gitanos, maleantes y bandidos). (21)

Y por si alguien tuviera todavía alguna duda tanto de la permanencia del morisco como de su conexión con lo flamenco, en 1690-1691 un embajador marroquí visitó Andalucía. (22)

Nos habla constantemente de varias cosas:

- De los habitantes moriscos de jerez, Utrera, Lebrija, Linares, Sevilla, etc.

- De su estado de miseria y de su agrupamiento como tribus nómadas.

-De que "un grupo de estas mujeres y hombres tenían entre sus manos una guitarra. Sus cantos en nada se parecían a los de los cristianos que vivían en las ciudades civilizadas".

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