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Derecho a discrepar

Paco Vargas
Paco Vargas

   Sé que mis artículos críticos sobre la primera edición del festival “Málaga en Flamenco”, aparecidos en las revistas EL OLIVO y La Flamenca, así como en otros medios como “Comarcal Treinta” (periódico del Poniente almeriense), “Triste y Azul”, “Granada Digital”, “Murcia Jonda” y “Jondoweb”, no han sentado bien en las esferas del poder flamenco provincial, que ostenta el presidente de la Diputación Provincial de Málaga. Tan mal se han aceptado las críticas -¿Y la libertad de expresión, por la que tanto luchamos?- que  han montado una campaña de descrédito, en contra de mi persona, basada en mentiras y calumnias; amén de un intento de ninguneo sistemático y excluyente por parte de dicha institución provincial, algo que ni merezco ni es justo. Pero el tiempo, que sí es justo, pondrá a cada cual en el lugar que le corresponda. Y entretanto, como canta El Chato de la Isla por bulerías, paciencia y filosofía. Mi independencia me ha llevado desde siempre a pagar un precio muy alto por ella y estoy acostumbrado. Así que, no se molesten mis enemigos: “No callaré, por más que con el dedo silencio mandes o amenaces miedo”, decía Quevedo, el más lúcido del Siglo de Oro.

   Cuando en el citado artículo criticaba que el festival no contara con una estructura organizativa, de acuerdo con los tiempos, y sugería la figura de un director, no era por capricho, sino basándome en mi propia experiencia, como organizador, y en la experiencia eventos similares como la Bienal de Flamenco, el Festival de Jerez o el Festival Internacional del Cante de las Minas. Pues bien, ya tiene director “Málaga en Flamenco”: José Luís Ortiz Nuevo es a priori una elección acertada por cuanto fue el fundador y director durante muchos años de la Bienal de Flamenco de Sevilla, fueraparte su experiencia como organizador de espectáculos flamencos y sus conocimientos del flamenco actual y de los artistas que lo habitan. Y si a eso añadimos sus planteamientos novedosos y su amplitud de miras, pues casi habremos completado el perfil necesario para el director de un evento de estas características, que tiene ante sí el reto de darle una categoría artística que hoy por hoy no la tiene. Otra cosa es que le dejen trabajar a su manera, sin intromisiones ni presiones. Digo esto porque conozco el patio. Y como sé que su nombramiento no ha caído nada bien en los poderes fácticos del flamenco en Málaga, frustrados porque esperaban que hubiera recaído en alguno de los suyos, pues no lo va atener nada fácil. No obstante, su primera declaración de principios sobre las líneas generales del festival en 2007 apunta en la buena dirección y corrige los defectos que criticábamos.

   Cuando en el citado artículo me quejaba del trato que habían recibido Daniel Casares o Antonio de Canillas, como ejemplo no limitativo, pues no lo hacía defendiendo mis intereses, sino el de dos artistas malagueños que, uno por futuro y el otro por pasado, representan una parte muy importante de la historia flamenca de esta tierra. Pues bien, nunca es tarde para corregir errores pasados: la Diputación, en la persona de su presidente, estuvo en la presentación del premio de la crítica de Nueva York al joven guitarrista de Estepona; y al maestro de los cantes de Málaga se le va reconocer como tal reeditando su discografía y haciéndole un homenaje que incluye un busto en su pueblo, Canillas del Aceituno, y una calle a su nombre. Por cierto, la idea del homenaje partió de la Federación de Peñas Flamencas de Málaga. Como, también, soy el autor de los proyectos que la misma había puesto en marcha hace años o presentó en su día para su inclusión en la programación de “Málaga en Flamenco”. A saber: el circuito “Nos vemos en tu peña” es una copia de los circuitos denominados “Artistas de Málaga”, que ha organizado la Federación durante diez de los años que yo he estado al frente de ella; la colección discográfica de veinte CDs que recogen las grabaciones de viejos cantaores malagueños, es la culminación de una idea que la Federación venía desarrollando, en colaboración con la institución provincial y la Consejería de Cultura, a través de su colección “Viejas Voces Flamencas de Málaga”, que con ese u otro título recoge los cantes de El Cojo de Málaga, El Niño de Vélez, El Pena y El Pena Hijo; las jornadas de convivencia que se tiene previsto hacer con las Peñas Flamencas están copiadas del proyecto “Encuentro Internacional de Peñas Flamencas” -dirigido por mi y estrenado en Estepona hace unos años con total éxito-, que presenté a la Diputación para su realización dentro del programa de “Málaga en Flamenco”, y que finalmente no se llevó a cabo ante la falta de interés del Ayuntamiento de Antequera y la desidia del gerente del festival. Es decir, que no lo estaríamos haciendo tan mal cuando se plagian mis ideas y proyectos. Pero no me importa, si Málaga y el arte flamenco han de salir beneficiados con ello, los regalo gustosamente. De nada.

Paco Vargas

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