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Historia de Blanca

Asentamiento originario de Blanca

Asentamiento originario de Blanca

 
Murallas del Castillo medieval de Blanca

Murallas del Castillo medieval de Blanca

 
El río Segura, remansado a su paso por Blanca

El río Segura, remansado a su paso por Blanca
Alfonso García

 


   El nacimiento de Blanca

   El poblamiento de la villa de Blanca comenzó con la llegada de los conquistadores árabes a la actual Región de Murcia en el año 713, y su permanencia en ella tras el Pacto de Tudmir. El único testimonio de la época son los restos del Castillo, que datan del siglo XI-XII. En aquellos momentos, Blanca era conocida por los cristianos con el nombre de Negra, debido seguramente al color del monte que alberga la fortaleza, un trozo de roca feldespática.

   La vinculación que históricamente ha tenido Blanca con el Valle de Ricote es innegable. Prueba de ello se observa en la insurrección que el caudillo militar Ibn Hud encabezó desde Ricote contra los almohades en 1228, en la que Blanca se adscribe al valle morisco con cabeza en Ricote. A pesar de la victoria de Ibn Hud, las luchas intestinas que se producen en sus dominios, sobre todo tras su muerte en 1238, y que afectan a Blanca, acaban por sembrar la anarquía y el descontrol en el reino de Murcia.

   La Reconquista cristiana

   La debilidad del reino de Murcia propició que en 1243 se firmase el Pacto de Alcaraz con Castilla y la sumisión del reino a la Corona como protectorado. Los musulmanes veían respetadas sus posesiones, tradiciones y creencias a cambio del vasallaje al Rey castellano. Alfonso X ascendió al trono e incumplió algunas de las cláusulas del tratado. La población mudéjar se sublevó entre los años 1264 y 1266. Tras sofocar esta revuelta, el monarca castellano otorgó al Valle de Ricote el fuero de la ciudad de Murcia, incluyéndolo en el término de la ciudad.

   Con la muerte del primogénito y heredero castellano, Fernando de la Cerda, comienzan las luchas por la sucesión en el trono de Castilla entre los hijos de Fernando, los infantes de la Cerda, y su tío, hijo de Alfonso X, el infante don Sancho. Don Sancho, futuro Sancho IV, prometió en un documento fechado el 25 de marzo de 1281 recompensar a la Orden de Santiago con la donación del Valle de Ricote, incluida Negra (Blanca), si le ayudan en su lucha por la Corona. Se trata de la primera ocasión en el que aparece el nombre de Negra en un documento. Con la victoria final de Sancho IV y su proclamación como Rey en 1285, éste otorgó a la Orden de Santiago el valle, sus alquerías, villas y lugares, entre ellas Negra.

   Sin embargo, esta situación no durará mucho, ya que en 1296 el rey aragonés Jaime II invadió el reino de Murcia, como cobro por la ayuda prestada a los infantes de la Cerda en la lucha mantenida contra su tío por la sucesión al trono castellano. Durante la ocupación, el monarca aragonés entregó la villa y Castillo de Blanca a Bernardo de Sarriá, aunque el comendador santiaguista de Ricote le reclamó la posesión que, finalmente, le fue devuelta el 19 de septiembre de 1303 a Juan Osores, siendo la última vez que en un documento se le llamó Negra. El 18 de octubre de 1383 aparece el nombre de Blanca por primera vez en un documento, en que Martín Alonso de Valdivieso, adelantado del reino de Murcia por el conde de Carrión al Concejo de Murcia, pedía que se dejase libre a un moro de Blanca, que fue aprehendido a requerimiento de un judío de Elche.

   Acción de la Orden e inestabilidad

   La dominación de Blanca y de todo el Valle de Ricote por la Orden de Santiago se alargó hasta el siglo XIX. Durante las primeras décadas de ese dominio la labor de los santiaguistas se centró en mejorar el rendimiento de las tierras. Para este fin se convirtió al cristianismo a los mudéjares blanqueños y se unificaron las acciones productivas y bélicas con el resto de las villas del valle morisco, unificado bajo la encomienda de Ricote.

   Ello no fue obstáculo para que las poblaciones mudéjares del Valle de Ricote, incluida Blanca, se vieran afectadas por la inestabilidad bélica del siglo XV. Esto provocó el abandono, al marchar sus habitantes a Granada con las tropas del Rey nazarí, tras una incursión en el reino de Murcia. Aunque regresaron posteriormente, tras exigir beneficios fiscales por su retorno, volvieron a marchar en 1477 tras el saqueo de Cieza, dejando despoblada la encomienda. Tras la conquista del reino granadino en 1492, la población mudéjar volvió a Blanca y al resto del Valle, con excepción de Abarán, que tuvo que ser repoblado con mudéjares de otras tierras.

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