Estos pueblos han vivido tradicionalmente de la minería, prueba de ello son los restos de las instalaciones de extracción de plomo de las minas de Las Matildes. Pero tras el cierre de la industria minera en los años 80, las actividades económicas se han centrado fundamentalmente en el sector servicios, ya que la zona está aprovechando sus recursos para el desarrollo del turismo rural.
No obstante buena parte de la población activa se desplaza a los pueblos vecinos, siendo estas pedanías "pueblos dormitorio", donde durante el día encontramos a numerosos jubilados que nos recuerdan el pasado minero de sus gentes.
Además, hay que contar con la cercanía del Mar Menor que demanda abundante mano de obra , especialmente la dedicada al sector servicios, muy dinamizado por el desarrollo del turismo y la construcción.
Existe en el entorno de la población una gran fábrica de muebles que da trabajo a numerosos vecinos, sobre todo de Beal.
En la sierra se divisa un pequeño parque eólico, pero este tipo de infraestructuras requieren de escasa mano de obra especializada en retenes de mantenimiento.
Los huertos y cultivos de cítricos que se divisan en alguna de las localidades son privados, con unos rendimientos pequeños que abastecen esencialmente a sus dueños.