Demografía
Ya en el presente siglo y, sobre todo, a partir de 1960 y hasta la década de los 80, su demografía se caracteriza por una pirámide en forma de sierra en donde a periodos de ascenso continuado le siguen bruscos descensos de población.
A partir de 1.983, parece iniciarse un proceso de estabilidad en el movimiento poblacional que inicia un ascenso a partir de 1.993, estimándose su población en 1.996 en 4.385 habitantes y cifrándose en la actualidad, según datos facilitados por la Alcaldía, en torno a 4.800 habitantes.
Su población activa se inclina hacia los servicios, seguidos de comercio y hostelería, industria manufacturera y construcción, quedando muy alejado el número de trabajadores dedicados a las actividades agrícolas.
Actividades económicas
No obstante la base económica de la pedanía tiene una configuración mixta, ya que a su floreciente agricultura, en la que destaca la producción de limón, naranja, melocotón, manzana, ciruelo y membrillo, se une la existencia de un importante sector industrial en el que cabe destacar la extracción de yeso y, hasta hace pocos años, las fábricas de anisados y licores. Importante para la pedanía es también la presencia de la empresa Azulejos Cánovas, en la que se encuentran empleadas aproximadamente medio centenar de personas.
Asimismo, en los últimos años se ha producido una pequeña expansión al ser el lugar de residencia de muchos murcianos que diariamente se trasladan a la ciudad para trabajar, así como por ser el lugar de residencia elegido por unas casi treinta familias extranjeras procedentes de muy distintos países.
La riqueza de los yesares
Ya los musulmanes descubrieron la riqueza que albergaba la tierra de los Algezares gracias a sus yesares, situados en la falda de su monte. Muchas de sus construcciones, incluida la decoración de filigrana de muchos de sus monumentos utilizaba el yeso, en cuyo manejo llegaron a ser auténticos expertos.
La comercialización del yeso, que comenzó tal y como queda constancia con los árabes, continuó hasta hace poco tiempo. La Fuensanta, La Lechuza, La Peñeta¿, son entre otras algunas de las últimas explotaciones que se recuerdan entre las más importantes canteras. Incluso todavía hoy se conserva hasta 11 hornos para cocer la piedra del yeso, situados en una zona de yesares situada entre La Jorja y lo que hoy es Los Teatinos.