Carmen Conde nace a principios del siglo XX y en su juventud se enfrenta a una guerra civil y las consecuencias que derivaron de la misma: traslado del lugar de residencia, separación temporal de su marido, publicación de obras con seudónimo, etc.

Además, Cartagena entró en una profunda crisis económica y del sector de la minería al término de la guerra civil, y por esta razón se instala en Madrid para reunirse allí con el también poeta Antonio Oliver, su marido.

En Madrid coincide con la mayor parte de escritores de la llamada Generación del 27 y los intelectuales afines al movimiento, participando de forma activa en todo tipo de actividades e iniciativas socio-culturales de la época.

En su obra siempre ha estado presente la nostalgia por su tierra y, especialmente, por el mar.