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· PANORÁMICA 8. "El pantano del Argos"
· PANORÁMICA 9. "Atardecer desde el Cabecico de San Agustín"
· PANORÁMICA 10. "Amanece"
· PANORÁMICA 11. "Y la leyenda cuenta, que puede verse el mar"
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Como anticipaba en el prólogo, la línea argumental de este trabajo nos transporta en esta sección al Cehegín desde la altura.
. Tras las andanzas por el casco urbano, sin duda, vamos notando, panorámica tras panorámica, el cansancio de nuestras piernas; esta senda que nos guía, va ganando altura, nos lleva del valle de la urbe hasta su cumbre, y ahora, dispuesta a dejarnos sin aliento, nos transporta del centro a las fueras, para hacernos disfrutar del arte escondido tras la mirada del gigante, la vista de pájaro.
. El pantano del Argos es un pequeño embalse situado entre las pedanías del Campillo de los Jiménez, Canara y Valentín, a unos quince kilómetros del centro de la ciudad. Es un descanso para el río que le da nombre, el río Argos, afluente de la margen derecha del río Segura, que ha ido viniendo a menos con el paso de los años, aunque a pesar de la sequía, vence en su lucha diaria por sobrevivir. Con sus 10Hm3, es el cuarto embalse por la cola, en la cuenca del río Segura, aunque para mi, es el primero en recuerdos. Desde pequeño y aún ahora, no puedo evitar que me recorra la inquietud, el miedo, cuando veo las compuertas de la presa. Nunca las he visto abiertas, pero me imagino la fuerza y el estruendoso rugir del agua a su salida, y me da por temblar, porque el agua mansa es tranquilidad, vida y sosiego, pero el agua veloz, con fuerza e incontrolada, puede transportar la semilla de la catástrofe.
. Cerca del casco urbano encontramos el Cabecico de San Agustín. Por estar al este del mismo, podemos contemplar unos atardeceres de ensueño desde su cima. Desde aquí, y de izquierda a derecha, podemos contemplar la Sierra de Burete, el "As de Copas" o "depósito de la Sierra Quípar", la Peña Rubia, toro acostado que protege a Cehegín, y cómo no, el perfil mágico del casco antiguo, pasaporte de Cehegín allá por donde camina. Mucho más lejano, tras Caravaca de la Cruz, podemos ver también el techo de la Región de Murcia, el pico Revolcadores, tradicionalmente considerado el más alto de la Región, con 2027 metros de altitud, aunque en los últimos años su vecino el pico Los Obispos, intenta arrebatarle su reinato, ya que en la nueva cartografía, figura el Revolcadores con 1999 metros y Los Obispos con 2015, detalle sin importancia, ya que para mí, el Revolcadores siempre será nuestro rey de la Región.
. Mirada de gigante, vista de pájaro. Quince años teníamos; quince hace ya. De repente nos nombramos jueces de la leyenda, y quisimos juzgar con nuestra mirada. Decía el padre de "el Fernando" y el abuelo de "el Cosme", que desde ahí arriba, en días despejados, podía verse el mar; nos parecía increíble, de aquí al Mar Menor eran dos horas de viaje, "¿sería verdad que desde ahí "arribotas" se veía la playa?", nos preguntábamos con incredulidad. Y buscando la respuesta, nos lanzamos a la aventura, aunque en verdad, creo que nunca dudamos de este hecho, y queríamos más que jueces, ser testigos de esa hermosa visión. Bicicleta en pie, agua, bocadillo de salchichón y queso, unos paquetes de galletas Príncipe, y cuatro litros de ilusión hacían rebosar la mochila al hombro. No teníamos mapa, ni GPS, no sabíamos su altitud, no teníamos ni idea de por dónde teníamos que subir ni lo que tardaríamos, solo sabíamos que la carretera del cementerio nos conducía hasta sus faldas, y que una vez allí, era cuestión de subir. Efectivamente, al llegar, escondimos las bicicletas entre unos "cañales", y emprendimos la subida. Tras cinco o seis horas de caminata, de tropezones y de perdido deambular, conseguimos alcanzar nuestro sueño y llegar a la cumbre, al "depósito de la Sierra Quípar", al alto del As de Copas. Nos sentimos libres, propietarios del infinito, la comarca a nuestros pies, Cehegín a lo lejos, chiquitito, ¡hasta la Peña Rubia estaba ahí abajo!, nuestro lugar más alto hasta entonces, lo teníamos que ver ahora bajando la mirada. Tras el éxtasis inicial, retomamos nuestro objetivo. Primero, como no llevábamos ni brújula, tuvimos que acordar hacia dónde estaba el mar. Una vez determinado el punto, nos pusimos a afinar la mirada, un poquito más a la izquierda, un poquito más a la derecha, pero nos dimos cuenta que la bruma y las nubes que se habían formado, nos impedían distinguir con claridad el horizonte, que estaba allí, aguardándonos, y que nos esperaría hasta la próxima.
Amigo mio, ese día no lo conseguimos, pero sin lugar a duda, desde lo alto del depósito de la Sierra Quípar, puede verse el mar.
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| Panorámica 8. El pantano del Argos.(Pincha para ver panorámica) |
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| Panorámica 9. Atardecer desde el Cabecido de San Agustín. (Pincha para ver panorámica) |
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| Panorámica 10. Amanece. (Pincha para ver panorámica) |
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| Panorámica 11. Y la leyenda cuenta, que puede verse el mar. (Pincha para ver panorámica) |
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