Free cookie consent management tool by TermsFeed Los Millares. Una civilización milenaria - Región de Murcia Digital

Los Millares. Una civilización milenaria

Del 19 de julio de 2006 al 27 de agosto de 2006
De lunes a viernes, de 9 a 13.30 y de 16 a 20 horas
Entrada gratuita

Lugar: Sala de exposiciones del CISSMU

Población: Los Alcázares

A finales del siglo XIX los hermanos Siret descubrieron el yacimiento de Los Millares y realizaron las primeras excavaciones. De este modo salía a la luz uno de los pueblos más antiguos de Andalucía. La exposición Los Millares. Una civilización milenaria empieza su recorrido en el siglo XIX. La reproducción del laboratorio de un arqueólogo -equipado con los enseres propios de la época- da la bienvenida al visitante y le introduce en el mundo de esa incipiente profesión. En este primer ámbito, se muestra también la situación geográfica del yacimiento y se compara con otras culturas importantes de la época, como las de Egipto o Mesopotamia. La exposición está estructurada en otros tres ámbitos: El poblado, La mina y La necrópolis.


  • Vida cotidiana

Los habitantes de Los Millares vivían en cabañas circulares, con zócalos de piedra de mampostería y cubierta vegetal. El apartado de la exposición, El poblado, muestra diferentes aspectos de la vida cotidiana: la cabaña, las armas, la agricultura y la ganadería, la caza, así como la jerarquización social y su actividad comercial.

El visitante podrá entrar en una cabaña de tamaño natural. En el exterior, un diorama explica el uso del horno y el proceso de fabricación de la cerámica.

La principal actividad de los habitantes de Los Millares era la agricultura, que conoció un gran desarrollo gracias a nuevas herramientas y utensilios de metal que permitieron un mayor rendimiento de la tierra. La adopción del arado como útil de labranza, las mejoras en los sistemas de irrigación y la incorporación del olivo y la vid (sumados a las hortalizas, las legumbres y los cereales) fueron los factores determinantes que hicieron de la actividad agraria el principal recurso de subsistencia para aquellas gentes. La ganadería, a su vez, también experimentó innovaciones, como la cría de animales productores de carne, leche y lana o el uso de bóvidos y caballos como bestias de tiro. Esta serie de cambios en la actividad agropecuaria se tradujo en un aumento de la producción que conllevó una expansión de la población. Por lo que respecta a la caza y la recolección perdieron la preponderancia que tuvieron en épocas anteriores, si bien no carecían de importancia, como demuestra la gran cantidad de útiles líticos relacionados con dichas actividades (puntas de flechas y lanzas) hallados en Los Millares.

En este ámbito de la exposición, se reúnen diversos útiles destinados a la ganadería y al trabajo de campo, así como algunos productos agrícolas. En este apartado también está presente la caza, que fue una actividad secundaria, sobretodo, si se compara con la agricultura.

Una importante actividad directamente relacionada con la agricultura y la ganadería la constituye la fabricación de diferentes útiles, así como de prendas de vestir, a partir de productos vegetales o animales. Los hallazgos arqueológicos, en forma de cuernecillos de cerámica (usados muy probablemente como contrapeso de un huso manual) y de pesas de telar realizadas en terracota, llevados a cabo en Los Millares permiten deducir que en la zona se daba dicha actividad. Algunos de los restos animales y vegetales encontrados en el yacimiento indican que los materiales habituales para la confección de vestidos eran el lino y la lana. El tejido se realizaba en telares verticales de pesas. Otro material utilizado era el esparto, en este caso para la elaboración de cestos y esteras, así como de cuerdas que posteriormente se utilizaban en la construcción de cabañas, telares, levantamiento de megalitos y otras actividades.Los Millares


  • La metalurgia del cobre

Fue la práctica de la metalurgia la que impulsó el desarrollo de la cultura de Los Millares. Con el cobre extraído en las minas próximas al poblado se fabricaban armas, adornos y útiles de trabajo. El cuarto ámbito de la exposición, La mina, tiene como objetivo mostrar al visitante una explotación de la época, primer eslabón del importante avance de la metalurgia. Para ello, se ha reproducido a tamaño natural una mina de malaquita del tipo de trinchera. En este ámbito se explicará también el proceso de elaboración de las piezas de cobre.

En Los Millares se han hallado numerosos objetos de diferentes tipos elaborados en cobre, la mayor parte de los cuales formaban parte de ajuares funerarios. Entre ellos se encuentran punzones, cuchillos y puñalitos. El cobre fue uno de los primeros metales utilizados por el hombre y el único que trabajaron los habitantes del poblado. Aunque en un principio probablemente el trabajo del metal se limitaba a una simple labor de martilleado sobre cobres nativos, cuando se agotaron las reservas se hizo necesario recurrir a los minerales cupríferos para la obtención, por medio de la fundición, del metal más o menos puro. Para ello se excavaban las características minas denominadas de trinchera, consistentes en zanjas de varios metros de longitud y unos 80 centímetros de anchura. En la parte superior se dejaban unas pasarelas de roca a ras de suelo, cuya función era la de servir de soporte para los diversos instrumentos (cuerdas y cestos de esparto, poleas…) que facilitaban el izado de la materia prima hasta la superficie. Para la extracción del mineral se utilizaban pesados martillos de granito con un mango de madera unido a la piedra mediante cuerdas de esparto o tiras de piel.

Aunque la sociedad de Los Millares era conocedora de la metalurgia del cobre, la materia prima más importante para la fabricación de utensilios seguía siendo la piedra. Para  trabajarla se empleaban dos técnicas: la talla y el pulido. La talla es el método más antiguo conocido y consiste en dar forma a la piedra mediante golpes o presión sobre su superficie. Para ello se utilizaban percutores de piedra (que daban lugar a piezas cortas y gruesas) y de hueso o asta (con los que se obtenían útiles finos y alargados, entre los que destacan los cuchillos y las puntas de flecha). El pulido se empieza a desarrollar a partir del Neolítico y consiste en dar a la piedra la forma deseada mediante el desgaste producido por frotamiento con piedras abrasivas. Por medio de esta técnica se obtenían hachas, hazuelas, molinos, alisadores, etc., así como objetos de adorno (cuentas de collar de caliza, ídolos…)


  • El ritual funerario

La parte más conocida de Los Millares es la necrópolis con los típicos sepulcros megalíticos de corredor, cámara circular y falsa cúpula donde se inhumaba colectivamente y con abundante ajuar funerario. En este apartado se ha querido mostrar cómo era un típico “tholos” millarense. En una reproducción de un sepulcro de tamaño natural se podrá presenciar el enterramiento de un individuo, con su correspondiente ajuar. Este ámbito también explica los métodos de construcción y tipos de sepulcro, así como los rituales y creencias existentes en torno a la muerte.

Una vez retirada la losa que cubría la entrada al corredor del sepulcro, una pequeña comitiva introducía al difunto en la cámara circular. Allí, después de apartar los restos de anteriores inhumaciones, se depositaba el cuerpo en el suelo. A su lado, como elementos que habían de acompañarle al más allá, se situaban diversos utensilios de su vida cotidiana, como hachas de piedra pulida, cuchillos y puntas de sílex, cerámicas, punzones de hueso pulido, piezas ornamentales en forma de collares de moluscos o piedras así como una serie de elementos de carácter espiritual: ídolos de falange, ídolos tolva de marfil, cerámica con decoración simbólica…

Se cree que se realizaba un rito mortuorio consistente en quemar en el interior de cuencos cerámicos alimentos u otras substancias y romper después el recipiente, cuyos fragmentos eran depositados posteriormente junto a la estela o a la entrada del sepulcro.

De los ochenta sepulcros hallados en el yacimiento, el más característico es el del tipo denominado tholos, que consta de una cámara circular con grandes lajas verticales que sujetan una cubierta de falsa bóveda; el acceso se realiza a través de un pasillo compartimentado por puertas hechas en piedra. Otras clases de construcciones funerarias presentes en Los Millares son los sepulcros de corredor y cámara poligonal, las cuevas sepulcrales, los sepulcros circulares sin corredor y las cistas. La aparición tanto de los sepulcros como de los ajuares funerarios presentes en ellos vino asociada, casi con total seguridad, a un importante cambio en las creencias religiosas del Calcolítico.

Los idolillos constituyen la principal evidencia sobre la espiritualidad de la sociedad de Los Millares y son representaciones esquemáticas con diferentes formas y elaborados en diversos materiales: los betilos están tallados en piedra y tienen forma cilíndrica; los ídolos de falange se elaboraban a partir de dicho hueso, en el cual se grababan los ojos; otros se realizaban partiendo de huesos en los que se grababan atributos antropomórficos; por último se han hallado piezas de arcilla cocida en forma de cuerno o falo a las cuales se les ha atribuido el mismo valor espiritual.

Otros elementos asociados a los sepulcros son las estelas, lajas de pizarra colocadas en el centro de la cámara a las que se atribuía supuestamente un poder de protección sobre los restos inhumados. Aunque se desconoce la altura original de estas piezas, los restos que han llegado hasta nuestros días se elevan tan sólo 40 cm sobre el suelo. La aparición tanto de los sepulcros como de los ajuares funerarios presentes en ellos vino asociada, casi con total seguridad, a un importante cambio en las creencias religiosas del Calcolítico.  El yacimiento de Los Millares

El yacimiento arqueológico de Los Millares (datado tradicionalmente entre el 2.500 aC y el 1.700 aC, aunque dataciones radiocarbónicas realizadas en los últimos años permiten suponer que existía ya hacia el 3.300-3.000 aC) se encuentra en el término municipal de Santa Fe de Mondújar, en la provincia de Almería. Su ubicación en el extremo de un espolón formado entre las ramblas de Huéchar y Andarax, lo dota de una posición estratégica privilegiada, resultando muy difícil el acceso desde todos los puntos cardinales salvo por el Oeste, donde se encuentra un llano que asciende progresivamente hacia la Sierra de Gador. Es precisamente en este llano, único flanco vulnerable, donde encontramos la evidencia de defensas artificiales en forma de fortines, murallas y bastiones. Dentro del perímetro delimitado por estas defensas, además del poblado, se han encontrado numerosos sepulcros megalíticos de cúpula, donde eran inhumados los difuntos, acompañados de objetos generalmente de uso cotidiano.

El yacimiento de Los Millares constituye el más claro exponente de la Edad del Cobre en la Península Ibérica y se ha convertido con el tiempo en paradigma de los asentamientos estables del Calcolítico y de toda una serie de cambios que, en el ámbito mediterráneo, tuvo lugar durante la transición del Neolítico a la Edad de los Metales.

Las primeras investigaciones en este yacimiento las debemos a los hermanos Luís y Enrique Siret, ingenieros belgas, que a finales del siglo pasado realizaron excavaciones en la necrópolis. Posteriormente, G. y V. Leisner clasificaron los materiales recuperados hasta el momento y establecieron una serie de fases evolutivas, relacionándolas con el Neolítico de la zona. Pero no es hasta los inicios de los años 50 que, dirigidos por M. Almagro y A. Arribas, se inician los trabajos sistemáticos de excavación del poblado y los fortines. Estos trabajos, continuados principalmente por el segundo investigador y un equipo de la Universidad de Granada, han proseguido hasta la actualidad.