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RAIGUERO - LA VILLA

Historia y Patrimonio

Vista de la LocalidadEscudo de Beniel
  El topónimo Raiguero corresponde a un canal natural, que se origina en la ladera de una elevación, y por el cual discurren las aguas de lluvia. En la Región reciben principalmente el nombre de raigueros las laderas de pendiente suave, que dan al valle de la huerta del Segura. Los cauces que las aguas de lluvia han abierto en estas laderas forman barrancos y ramblas.

  La Historia de esta pedanía hay que ligarla a la del municipio de Beniel en el que se encuentra. Hay que remontarse a la época árabe, durante los siglos IX y X. Es en estas fechas cuando se tiene noticias de la colonización efectiva de la zona, aunque no muy numerosa, por tribus musulmanas que se asentarían en estas tierras, atraídas por las circunstancias físicas de la zona, limitando con las provincias de Alicante y Murcia, y con un paisaje recorrido por el río Segura a un lado, y por las elevaciones de la Sierra de Cristo al Sur.

  Con la toma de posiciones de la Corona castellana a mediados del siglo XIII, la población, que se había ido asentando en esta zona en los siglos de dominio islámico, huye hacia otros lugares escapando de la Reconquista cristiana. Los nuevos colonizadores del territorio no ocuparán de forma efectiva aquel lugar, prefiriendo asentarse en núcleos urbanos de mayor importancia, donde poder desarrollar sus cultivos y dedicarse a otros oficios.

    Sus tierras quedaron prácticamente despobladas, en posesión de algunos mudéjares que permanecieron en la zona. La situación, como zona fronteriza entre las Coronas de Aragón y Castilla, no mejoraría los problemas de repoblación debido a las penetraciones furtivas, los robos, las incursiones, etc. La actividad de la tierra siempre se había basado en una explotación extensiva de base ganadera, que se apoyaba en la presencia masiva de marjales y dehesas. A finales del siglo XV se planeó la intención de cultivar nuevos lotes de tierras.

    Esta pretensión trajo consigo un fuerte enfrentamiento entre agricultores y ganaderos, que ganaron los segundos. Lejos de proceder a la repartición en pequeños lotes de la tierra, la propiedad de ésta pasó en su totalidad a manos del aristócrata Gil Rodríguez de Junterón. En el siglo XVII esta zona queda desvinculada de la jurisdicción de Murcia, lo que atrajo a nuevos colonos hasta la zona, que experimentará un crecimiento demográfico de cierta relevancia, y, aunque con algunas dificultades por la poca rentabilidad de las tierras, se conseguirán crear espacios dedicados a trigales, moreras, vides u olivares de cierta productividad.

    Esta situación de crecimiento se prolongó hasta el siglo XIX, en el que se dieron ciclos de estancamiento y retroceso. La proliferación de pequeñas empresas en la pedanía y el aumento de la población están impulsando en el siglo XXI el desarrollo de Raiguero-La Villa con unas consecuencias muy favorables, tanto en infraestructuras básicas como en el sistema económico de ésta.

Naturaleza

Naturaleza en Beniel    Sus tierras forman parte de la llanura de la Huerta de Murcia. Al sur del término municipal se encuentra la Sierra del Cristo. La red fluvial de municipio está representada por el Río Segura y las acequias y azarbes de Beniel, Zeneta, Gironda, del Mediodía, Indiano y Reguerón.

    Cabe destacar el paraje natural "La Fuentecita", con una superficie de 324.430 metros cuadrados donde se han plantado 9.635 plantas de distintas especies en el año 1997, y en años sucesivos se han plantado a razón de 500 árboles hasta el día de hoy. En la actualidad podemos encontrar caminos peatonales para la práctica de senderismo, toma de contacto con la naturaleza por medio de acampadas y actividades al aire libre organizados por la Concejalía de Cultura.

Gastronomía

Arroz con conejo     En el capítulo gastronómico, los productos cárnicos y hortenses tienen un fuerte arraigo: arroz y conejo con hortalizas frescas, embutidos, carne a la brasa y el típico mojete murciano.

    Hablar de la comida típica de Raiguero-La Villa es lo mismo que hacerlo de la comida de la huerta murciana.

    La huerta murciana produce excelentes vegetales y buena oferta de carnes, así como frutas de hueso y cítricos, que son utilizados en esta gastronomía. El cerdo ha sido básico y su aprovechamiento es absoluto, bien a la brasa o a la plancha, sin olvidar su variada gama de embutidos: morcón, longaniza, morcillas, blancos y butifarras.

    El arroz con sus diferentes variantes: arroz con conejo, arroz de verduras, con habichuelas, olla gitana, cocido de pava o de cerdo con pelotas, michirones, conejo frito con tomate, así como los caracoles y los gurullos forman parte del patrimonio gastronómico.

    Típico en la fiesta de San José, o cuando se celebra algún acontecimiento importante a nivel familiar, son los paparajotes y los buñuelos. Junto con los pasteles de cabello de ángel, la mona de Pascua, o los rollos de San Antón constituyen su variada oferta de postres.

Economía

Cauce del Segura    Es característica la dispersión de casas a lo largo y ancho del municipio. La implantación de industrias, lo fértil de su suelo y el amplio entramado de acequias y brazales han hecho de Raiguero una zona fértil en crecimiento.

    El valle facilita el cultivo de productos hortícolas que se riegan a través de una red de acequias y azarbes. Como en otras zonas hortenses, el ganado es una riqueza complementaria.

    El desarrollo de la maquinaria destinada a las labores de la tierra, ha permitido un aumento de la producción en las materias primas con calidad suprema para estos productos.

Tradiciones

Utensilios de Bolillo    Una de las tradiciones más arraigadas en el Raiguero-La Villa es el encaje de bolillos. Se denomina así a un encaje de hilos finos con trenzados bolillos sin tener otro tejido o red independiente que le sirva de apoyo.

    Dentro de esta amplia definición de encaje podemos decir que el encaje de bolillos es un encaje realizado a mano entrelazando hilos sobre una almohadilla, siguiendo un dibujo previamente realizado en cartón o picado.

    Podemos decir, por tanto, que el arte del encaje de bolillos comenzó en varias naciones al mismo tiempo, entre las que se encontraban las situadas a orillas del Mediterráneo y con relaciones comerciales con Oriente. Consideramos que la antigüedad del encaje propiamente dicho se sitúa en la Edad Media, puesto que su uso no se generalizó hasta el siglo XV. Empezó a llamarse encaje porque las labores se hacían por separado y luego se "encajaban" en la tela. En el siglo XVI ya encontramos la palabra encaje en inventarios y documentos, así como su representación en pinturas.

    En principio, el encaje sólo era hecho por religiosos, principalmente por hombres, y luego su uso se fue extendiendo al resto de la sociedad, tanto entre la clase alta, que lo hacía como entretenimiento, como en las clases bajas que lo hacían como complemento de su economía.

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