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LOS MEROÑOS

Historia y Patrimonio

Iglesia de San CayetanoEscudo de Torre Pacheco     Los Meroños es una de las once pedanías que componen el municipio de Torre Pacheco, cuyos núcleos de población se encuentran bastante diseminados. La historia de su población hay que ligarla a la de Torre Pacheco y por ende a la de las tierras de la comarca del Campo de Cartagena, en las que se encuentra inmersa.

    La primera referencia histórica en su entorno, válida para todo el municipio, y podríamos decir también que para toda la Región es la Sima de las Palomas. Los restos paleontológicos de estos yacimientos tienen una antigüedad de entre cincuenta mil y ciento treinta y cinco mil años.

    En este lugar se han hallado restos del hombre Neanderthal, y restos más antiguos de Homo Heidelbergensis. Los restos son muestras óseas, fragmentos de cráneo, dientes, huesos postcraneales, falanges y restos de huesos cúbito y radio. Los útiles de piedra encontrados, fabricados para la caza en su mayoría, se realizaban en sílex, caliza o cuarzo.

    Ya en la Antigüedad los romanos aprovecharon los recursos que la tierra les ofrecía y el mármol del Cabezo Gordo, única cantera de mármol de toda la Región. Este material se utilizó para la construcción de villas, hecho que marca el inicio del poblamiento del campo de Torre-Pacheco, cuyos habitantes fueron precursores de ese poblamiento disperso característico de este campo, que perdurará hasta el siglo XX.

    Estas villas se situaban cercanas a las vías de comunicación, como la Vía Augusta, que pasaba cerca de este territorio. Estaban dedicadas al cultivo de la tierra, sobre todo cereales y esparto. Esta última le daría el nombre al Campo de Cartagena, que los romanos conocían como Campus Spartarius o campo de esparto.

    En época islámica la mayor parte de la población musulmana se instaló en Murcia y su huerta, aunque estos terrenos pudieron estar habitados con ciertas entidades de población, en ese característico poblamiento disperso, originado a partir de los villares romanos.

    Se produjo un periodo de despoblación, que se prolongó unos doscientos años, desde los primeros repartimientos de tierras en el siglo XIII hasta finales del siglo XV o principios del XVI, época en la que se hace difícil habitar la llanura por la peligrosidad de las incursiones berberiscas. Entonces el campo sólo sería ocupado por algunos pastores.

    A mediados del siglo XVI y el XVII la repoblación se fue haciendo más intensa. Los habitantes siguieron dedicados al cultivo, sobre todo de cereal, esparto y barrilla, que con los siglos ha ido diversificándose. En los años setenta del siglo XX es cuando comenzaron a reconvertirse los cultivos, gracias a la modernización de regadíos, que trajo consigo la prosperidad económica a zonas como Los Meroños y, con ello, el aumento de la población.

Economía

Entorno de Los Meroños     Lo que fueron campos de saladares y albardines hoy se encuentran sembrados de frutas, verduras y hortalizas. La diversificación de los cultivos y lo temprano de las cosechas impulsó una gran demanda en los mercados, se planta algodón, tomates, berenjenas, remolachas, habas, alcachofas, pimientos, rábanos, aguacates, espinacas, acelgas, patatas, trigo, peras, sandías, lechugas, naranjos, limoneros, apio, cardos, cebollas, guisantes y melones, uno de los productos más emblemáticos de la villa.

    Poco a poco la zona comienza a abrirse al turismo rural con casas sitas en parajes como La Noguera, a un público ávido de tranquilidad, buen clima, excelente gastronomía y oferta turístico-cultural.

Fiestas

Ermita     Son celebradas en la segunda quincena de julio en honor de San Isidro Labrador.

    Comienzan con la tradicional diana floreada y tronada que despierta año tras año a los vecinos de esta pedanía, dando paso a un día repleto de actividades elaboradas para el disfrute de pequeños y mayores: concurso de dibujo, partidas de ajedrez, campeonatos de ping-pong, fútbol de hombres contra mujeres, carreras de cintas en bici, carreras de sacos, etc.

    Sin duda, un gran reclamo para visitar estas fiestas es la dieta de la zona, por lo que su programa festivo también incluye una degustación de la misma, dejándonos un buen sabor de boca con sus migas con aceitunas, cebolla y vino. Destacada es la procesión en la que, gracias a los vecinos, sacan a hombros año tras año la imagen de su patrón (la cual se guarda cada año en una casa distinta). Son las mujeres las que portan a hombros la imagen del santo, recorriendo los caminos de Los Meroños, desde el Molino de las Ánimas hasta el Colegio. Tras la procesión tiene lugar una misa. Finalizada la misma, es costumbre que el trovero Antonio Garre lea su particular pregón de fiestas.

    Como colofón un gran castillo de fuegos artificiales pone fin a las fiestas patronales de Los Meroños.

Naturaleza

Chumberas     En la vegetación que se puede encontrar en las zonas que no se hallan cultivadas predominan el matorral y los arbustos, con plantas aromáticas como el palmito y el espino negro, también el lentisco o el cambrón y algunas arboledas de pinos y carrascas.

    La fauna está representada por algunos mamíferos que deambulan entre los campos de cultivo en busca de alimento, como el conejo y la liebre o algún espécimen de zorro y jabalí. Las aves son el grupo faunístico mejor representado, pues los campos de cultivo son el hábitat ideal para especies como la cogujada, el alcaraván o el chorlito.

Gastronomía

Caldero     La gastronomía que se puede degustar en Los Meroños es compartida con todo el municipio. Es una cocina rica en verduras y frutas, gracias a la producción tan variada que existe en el entorno.

    Los platos que se pueden disfrutar en estos parajes son los arroces, bien de pescado como el caldero o de carne como el arroz con conejo. Los asados en sus múltiples variedades son otros de los manjares a degustar. Los días de fiesta se celebran en torno a un asado de pescado con dorada del Mar Menor o mújol o con carne de cordero o cabrito.

    Con el cerdo se elabora el reconstituyente caldo con pelotas, los tropezones para las migas y una gran variedad de embutidos caseros característicos de esta tierra.

    Se debe citar, cómo no, el melón con jamón, que combina lo dulce con lo salado.

    En repostería destacan los cordiales y delicias presentes en todos y cada uno de los hogares para conmemorar las fiestas navideñas, aunque tampoco se deben olvidar postres tan exquisitos como el arrope, el arroz con leche y las tradicionales flores.

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