El murciano no guarda completa uniformidad en todo su territorio, sino que ofrece dentro de él zonas de diferenciación caracterizadas por variedades léxicas (temáticas sobre todo, huerta, campo, minas, pesca...) y fonéticas (éstas menos numerosas). Muchas palabras y fonemas tienen su localización peculiar, y aún suelen aislarse en puntos esporádicos. Vocablos arcaicos o matices de pronunciación, por un fuerte arraigo tradicional, perduran en esta o aquellas comarcas, mientras en otras han experimentado alteraciones y cambios o han sido substituidos por sinónimos equivalentes.
Pero el hecho más saliente y curioso es la evolución que han tenido muchas voces de origen catalán-valenciano al irse corriendo desde la frontera E a la O, pudiéndose observar cómo la enérgica fuerza castellanizante del murciano occidental las ha transformado con simples procedimientos semánticos o fonéticos.
El seseo valenciano, o permuta del sonido interdental c y z por el alveolar fricativo sordo de s, se conserva en algunas comarcas de la parte levantina y meridional del mapa filológico murciano (Elda , Aspe, Monforte, Orihuela, Dolores y Campo de Cartagena); mas, a través de algunas confusiones en la parte central, se extingue por completo en el N.O.
En cuanto a la distribución geográfica del yeísmo y lleísmo, aquél es siempre usado en los centros urbanos más populares y cultos, mientras el lleísmo sólo suele emplearse en los pueblos pequeños, aldeas y comarcas rurales.
La aspiración y eliminación de la s final, muy constante en la parte O, por influjo andaluz sin duda, va siendo menos frecuente a mendida que nos aproximamos al sector oriental.
La pérdida de la i postónica en el sufijo -ísimo de los superlativos, usual en la parte N, y aún en el municipio de Yecla, por influencia manchega, es menos usual en el resto de la región.