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El Emirato Independiente: la fundación de Mursiya

Sello del emir de Al-Ándalus Abd al Rahman II, artífice de la fundación de Mursiya en el año 825

Sello del emir de Al-Ándalus Abd al Rahman II, artífice de la fundación de Mursiya en el año 825

 
Plano de la ciudad medieval de Medina Mursiya, situada a orillas del río Segura

Plano de la ciudad medieval de Medina Mursiya, situada a orillas del río Segura

 
Recreación de una puerta de la Muralla de Mursiyâ

Recreación de una puerta de la Muralla de Mursiyâ

 

         Abderramán II

  El emir de Al-Ándalus ordenó la fundación de Mursiya (año 825) en un lugar estratégico del valle del Segura para pacificar la región de Tudmir y evitar nuevas guerras civiles.

        Madinat Mursiya

  Abderramán II convirtió a Mursiya (Murcia) en la nueva capital de la cora de Tudmir, en sustitución de Uryola (Orihuela), tras su fundación en el año 825.


     La dinastía abbasí derrocó a la familia real omeya del poder del Califato de Oriente a mediados del siglo VIII. El nuevo califa, Abul Abbás, ordenó el asesinato de la antigua familia real omeya. El príncipe Abderramán fue el único superviviente de la masacre contra los omeyas. El joven Abderramán huyó al Norte de África, donde salvó la vida gracias a la protección de las tribus beduinas. Abderramán intervino en la Guerra Civil de Al-Ándalus y conquistó el poder tras vencer a las tropas del emir Yusuf en el campo de batalla.

  En el año 756, Abderramán I convirtió Al-Ándalus en un Emirato Independiente, políticamente, del Califato abbasí de Bagdad. Sin embargo, los emires andalusíes continuaron bajo la tutela del califa en materia religiosa. Abderramán I estableció la capital del Emirato en Córdoba; realizó la división de Al-Ándalus en coras o provincias (la Región estaba incluida en la cora de Tudmir); consiguió la paz social entre árabes y bereberes; e inició la construcción de la Mezquita Mayor de Córdoba.

     Hisham I desarrolló la Guerra Santa contra la resistencia cristiana del reino de Asturias mediante aceifas o campañas militares de castigo en verano. El reino asturiano garantizó su supervivencia tras la victoria frente a los musulmanes en la batalla de Lutos a finales del siglo VIII. Alhakem I ordenó la represión contra los rebeldes muladíes, hartos de la tiranía de los emires islámicos, mediante la destrucción del arrabal de Córdoba y la masacre de la Jornada del Foso en Toledo. Los muladíes eran los hispano-visigodos convertidos al Islam tras la invasión de los musulmanes.

     Las guerras civiles entre clanes musulmanes renacieron durante el mandato de Abderramán II (822-852). La revuelta más importante enfrentó a yemeníes y mudaríes en la región de Tudmir. "Un día, un campesino mudarí estaba tomando agua del río Sangonera y para tapar su cántaro arrancó una hoja de parra de los viñedos de un yemení que había cerca. No apreciando el último su idea, comenzaron una fuerte discusión que acabó con la muerte del campesino. Los mudaríes reclamaron venganza y se inició una guerra civil extendida por toda la provincia de Tudmir", recoge la leyenda.

  El emir Abderramán II envió al ejército al sureste de Al-Ándalus con una doble misión: la pacificación de Tudmir y la fundación de una ciudad militar con la finalidad de garantizar la seguridad y evitar una nueva guerra civil en la cora de Tudmir. El general Muawiyya fundó la ciudad de Madinat Mursiya el día 25 de junio del año 825, en un lugar estratégico situado en el valle del río Segura, sobre un antiguo asentamiento hispano-romano (¿Myrtia=tierra de mirtos?). Abderramán II nombró a Mursiya (Murcia) nueva capital de la cora o provincia de Tudmir, en sustitución de Uryola (Orihuela), tras su fundación. El crecimiento de la ciudad permitió la construcción de una mezquita aljama en la segunda mitad del siglo IX. El emir Abderramán II también destacó por la introducción del sistema numérico decimal, la creación de una gran biblioteca en Córdoba, la acuñación de moneda propia (dirhams) en Al-Ándalus y la represión de los muladíes.

  Antonio Gómez-Guillamón Buendía

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