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Historia de la fotografía en la Región de Murcia


Siglo XIX.  Los orígenes. El daguerrotipo y el calotipo


El invento fotográfico tiene su origen en la heliografía de Nicephore Niépce (1826) y el daguerrotipo de Louis Jacques Mandé Daguerre (1837). En sus inicios, el daguerrotipo era un proceso laborioso que requería exposiciones de unos 15 minutos, por tanto era difícil aplicarlo al retrato, así que los primeros daguerrotipos fueron de paisajes. Más adelante, el procedimiento se perfeccionó y desde 1843 se redujo el tiempo máximo de exposición a 2 minutos y, en consecuencia, se impuso como modalidad el retrato.  

En España, la historia de la fotografía comienza en 1839 momento en que se realizaron los primeros daguerrotipos, uno en Barcelona y otro en Madrid. Pronto la noticia del invento se propaga por todo el país a través de la prensa, como se ve en un ejemplar del periódico murciano El Segura de 1840. Su práctica se extiende rápidamente mediante los numerosos daguerrotipistas extranjeros itinerantes que recorren España, algunos vienen atraídos por su exotismo y otros en busca de un mercado para la fotografía todavía sin explotar. La primera noticia que tenemos de la llegada a Murcia de dos daguerrotipistas: Bernad y Fontana, es por el anuncio que aparece publicado en el Boletín de la Región en julio de 1845. En cuanto a los daguerrotipos realizados por esos artistas transeúntes en nuestra ciudad, se conservan sólo dos retratos: uno de mujer y el otro de un hombre.

Estos fotógrafos ambulantes fueron enseñando el oficio por donde pasaban, sus discípulos eran, en su mayoría, pintores miniaturistas quienes, ante la creciente demanda de retratos realizados mediante daguerrotipo, optaron por aprender esta nueva técnica. Por tanto, no es de extrañar que las fotografías se iluminaran coloreándolas con pintura ni que los encuadres, poses y escenografía utilizados en la pintura fueran imitados en los retratos fotográficos. A mediados de siglo, muchos daguerrotipistas ya se encontraban instalados en varias ciudades españolas trabajando en locales estables.

No hay duda que el daguerrotipo se impuso a la miniatura pictórica no sólo por su nitidez y total fidelidad con el modelo sino también por ser más económico, aunque todavía fuera del alcance de la mayoría. De modo que su principal cliente fue la burguesía. Pero el daguerrotipo seguía presentando  la misma dificultad que la pintura: la imagen resultante era única, por lo tanto no existía la posibilidad de sacar copias que acercaran la fotografía a otras clases sociales.

Otro procedimiento coetáneo, aunque de menor nitidez, fue el calotipo de William Henry Fox Talbot (1841). Este método introdujo dos características muy importantes para la evolución técnica de la fotografía: multiplicaba las imágenes a partir de un negativo de papel y, por tanto, abarató su coste.

Desde 1849 fue usado principalmente por los fotógrafos extranjeros como Wheelhouse, Vigier o Tenison quienes viajaron por España realizando varias series de calotipos a pesar de las grandes dificultades que planteaba el transporte de todo el material necesario.

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