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Fiestas Patronales Virgen del Castillo

Arcabuceros ante la Virgen

Arcabuceros ante la Virgen

Fuego de arcabuz

Fuego de arcabuz

Lanzamiento de cohetes

Lanzamiento de cohetes

Las Fiestas en el pasado II [Yecla_Fiestas de la Virgen del Castillo]
Las Fiestas en el pasado II
 
La Virgen frente al Ayuntamiento [Yecla_Fiestas de la Virgen del Castillo]
La Virgen frente al Ayuntamiento

El origen de las Fiestas: la Virgen del Castillo protege a los yeclanos

Las Fiestas Patronales de la Santísima Virgen del Castillo de Yecla tienen su origen en los acontecimientos de la invasión de una zona de Cataluña por parte de los franceses. Una compañía de 61 yeclanos fueron reclutados por los catalanes, que mandados por el capitán Martín Soriano Zaplana, marcharon a Vinaroz (Castellón), el 17 de julio de 1642.

Tras medio año de acuartelamiento, gracias al desarrollo favorable de la contienda, no tuvieron que acudir a puestos de vanguardia, y sin ninguna baja, regresaron todos a sus hogares.

A su vuelta los soldados subieron a la ermita para dar gracias ante el antiguo cuadro de la Virgen de Ntra. Sra. de La Encarnación. Los yeclanos vieron en la imagen de Nuestra Señora del Castillo un símbolo de protección.

De La Encarnación a La Purísima: las dos Vírgenes del Castillo

La Cofradía de la Purísima, fundada en 1691, sería la encargada de adquirir una talla de la Purísima Concepción que sustituyera al cuadro de La Encarnación, para ser venerada en el santuario. La imagen llegó a Yecla en 1695, siendo entronizada en el templo como patrona y protectora de la ciudad.

De este modo, como recordatorio de la vuelta feliz de los hombres a sus casas y por la devoción mariana, empezó esta fiesta tradicional de gran arraigo. Se ha repetido el ritual desde hace tres siglos y medio, haciendo tronar pacíficamente los arcabuces por las calles de la ciudad.

Pequeñas dificultades para los pacíficos arcabuces

Debido a una prohibición general en el uso de la pólvora se interrumpieron quince años los disparos de arcabuz, pero el rey Carlos III, ante la insistencia de los yeclanos, eximió a Yecla de tal prohibición en septiembre de 1786.

En 1786 son aprobadas las primeras ordenanzas de la fiesta, mantenidas hasta la elaboración de las actuales en 1986.

La imagen de la Purísima Concepción se perdió en la Guerra Civil Española. Por lo que el escultor Miguel Torregrosa realizó la nueva talla, siendo coronada canónicamente en 1954 por el Papa Pío XI.

Nuevos actos para los nuevos tiempos

El arraigo de la fiesta entre los yeclanos no ha hecho más que crecer a lo largo de sus más de tres siglos y medio de historia. Se ha enriquecido con nuevos actos como la Ofrenda de Flores, las actividades de las diversas escuadras, el pregón, o los actos culturales de mayo y noviembre.

La "Bajada" de la patrona se instauró como tradición de forma definitiva en 1711, con el objetivo de que la Virgen se encontrara en la ciudad el día de su celebración. La Purísima es recibida en la iglesia de la Asunción para luego ser conducida en procesión hasta la Basílica, templo principal de la ciudad, donde permanecerá durante todas las fiestas.

Otro de los actos importantes que se celebran durante las fiestas es El Novenario. Se trata de nueve misas que se celebran en los nueve días siguientes al 8 de diciembre, Día de la Purísima Concepción. Tiene su origen en 1793 y hace que se prolongue la estancia de la Virgen en la Basílica hasta el día de la "Subida", el domingo siguiente a la última misa del Novenario.

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