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Historia de La Aljorra

Canal del trasvase

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Infraestructuras modernas

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Carretera de Alhama

Carretera de Alhama

Colegio Público

Colegio Público

Colegio Público Miguel de Cervantes

Colegio Público Miguel de Cervantes

Centro cívico

Centro cívico

Plaza Doctor Ballester [Pedanías_Aljorra]
Plaza Doctor Ballester
 
General Electric [Pedanías_Aljorra]
General Electric

El siglo XIX aljorreño

La actividad agrícola despuntó desde el principio como la principal labor de La Aljorra, quedando en manos de los grandes señores, nobles y eclesiásticos, la propiedad de los terrenos. El sector aristocrático consolidó sus viviendas en la capital municipal, dejando sus tierras arrendadas a los labradores que habitaban La Aljorra, donde la proletarización se fue abriendo paso a través de dos figuras representativas del cambio social: el obrero y el burgués.

El progreso económico contribuye a dotar de servicios mínimos al vecindario que comienza a organizar sus vidas en torno a escuelas, médico propio, boticas o una ermita. A finales del XIX se inician obras de construcción de las carreteras que unen La Aljorra con los pueblos colindantes, acicate de notable importancia para el progreso de la población teniendo en cuenta que con anterioridad a esta reforma los caminos "de herradura" eran intransitables, especialmente en época de lluvias. Las mejoras sociales van transformando poco a poco la realidad del pueblo aljorreño.

Las reformas administrativas iniciadas en el ochocientos, como consecuencia del triunfo del liberalismo, tan sólo consiguieron en la diputación aljorreña algunos tímidos intentos de autonomía en los años 1813, 1820 y 1839, todos ellos de muy efímera vida al ser abolidos en poco tiempo.

Según ciertos documentos de la época, algunos aljorreños participaron en los acontecimientos bélicos acaecidos en el país durante la centuria decimonónica, estando involucrados en episodios de la Guerra de la Independencia, la Revolución Cantonal y la Guerra de Cuba.

Las innovaciones del novecientos

Los avances tecnológicos e industriales que protagonizan los primeros años del siglo XX, agudizaron la mejora en los sistemas de cultivo y riego, desarrollo que también favoreció el progreso en infraestructuras de comunicación. En los años 50 y 60 el abandono de los elementos tradicionales en el campo y la aparición de mejores medios y métodos contribuyen notablemente al desarrollo de la zona.

Estos avances se reflejaron en un incremento demográfico, económico y de equipamientos sociales, inaugurando una etapa de pujanza continuada en el núcleo poblacional, en detrimento de la población dispersa de la localidad, situación que se ha prolongado hasta la actualidad.

El avance experimentado se tradujo en un notable incremento demográfico, influido en gran parte por el aporte poblacional inmigrante, y en una mejora de los servicios sociales, inaugurando una etapa de pujanza continuada en el núcleo poblacional, en detrimento de la población dispersa de la localidad, que acusa un déficit que se prolonga hasta la actualidad.

La Guerra y el aliento democrático

La vida de La Aljorra se vio alterada por los sucesos de la Guerra Civil Española, que estableció cuarteles provisionales en Casa Grande, Casa de los Padres y en la misma localidad aljorreña. La población vio desaparecer las imágenes y los documentos religiosos que se hallaban en el templo parroquial y muchos vecinos perdieron su vida en estos años.

Con la reinstauración democrática tuvo lugar lo que muchos no han dudado en calificar como la gran revolución social de La Aljorra. Políticos, asociaciones y vecinos se propusieron colaborar para cambiar la fisonomía estética y cultural de este pueblo, mejorando la calidad de vida de los vecinos a través de la implantación de servicios sociales, comunicaciones, alumbrado, obras de infraestructura, teléfonos, alcantarillado, agua potable, etc...

A partir de la década de los sesenta, una serie de cambios económicos sustanciales impulsaron el despegue definitivo de la localidad. Los hechos más significativos que lideraron ese cambio fueron la llegada de las aguas del Taibilla en 1970, el Trasvase Tajo-Segura en el 80 o la instalación de la multinacional General Electric en 1988, acontecimientos que alzaron la diputación aljorreña a unas cotas que anteriormente nunca se hubieran imaginado sus vecinos.

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