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Cueva de la Mauta. Rambla de los Molinos de Aledo

Detalle del acueducto que transportaba el agua al molino de Patalache. Bajo la casa del Molino hay una gran roca de travertinos

Detalle del acueducto que transportaba el agua al molino de Patalache. Bajo la casa del Molino hay una gran roca de travertinos
F. Guillén Mondéjar

Las areniscas costeras de Aledo hoy se disuelven por el mismo agente que las generó, el agua, en un proceso cíclico. La acción disolvente del agua genera pilancones

Las areniscas costeras de Aledo hoy se disuelven por el mismo agente que las generó, el agua, en un proceso cíclico. La acción disolvente del agua genera pilancones
F. Guillén Mondéjar

El lecho de la cueva de la Mauta contiene gravas depositadas por el agua en las diferentes avenidas de esta rambla

El lecho de la cueva de la Mauta contiene gravas depositadas por el agua en las diferentes avenidas de esta rambla
F. Guillén Mondéjar

Panorámica desde el cabezo del Molino del entorno de la cueva. Se observan las margas marinas en la base. Sobre éstas las areniscas costeras. A Techo los conglomerados deltáicos

Panorámica desde el cabezo del Molino del entorno de la cueva. Se observan las margas marinas en la base. Sobre éstas las areniscas costeras. A Techo los conglomerados deltáicos
F. Guillén Mondéjar

Detalle de las terrazas fluviales, junto al camino que da acceso a la cueva de la Mauta. Pedregosos pero fértiles suelos que han sustentado la agricultura tradicional de Aledo

Detalle de las terrazas fluviales, junto al camino que da acceso a la cueva de la Mauta. Pedregosos pero fértiles suelos que han sustentado la agricultura tradicional de Aledo
F. Guillén Mondéjar

El molino Nuevo descansa sobre los arrecifes de coral de los mares tropicales de hace ocho millones de años

El molino Nuevo descansa sobre los arrecifes de coral de los mares tropicales de hace ocho millones de años
F. Guillén Mondéjar

Rocas marrones, grandes bloques de piedras caídos, vegetación, esconden tras de sí la cueva de la Mauta. Sobre ellos el molino Nuevo

Rocas marrones, grandes bloques de piedras caídos, vegetación, esconden tras de sí la cueva de la Mauta. Sobre ellos el molino Nuevo
F. Guillén Mondéjar

Un buen ejemplo de un travertino de la cueva de la Mauta

Un buen ejemplo de un travertino de la cueva de la Mauta
Antonio del Ramo Jiménez

Los procesos de formación de travertinos están todavía activos. Aquí el agua rezuma por las paredes depositando sus carbonatos blanquecinos sobre los vegetales

Los procesos de formación de travertinos están todavía activos. Aquí el agua rezuma por las paredes depositando sus carbonatos blanquecinos sobre los vegetales
F. Guillén Mondéjar

Una colonia de coral bien conservada del entorno de la rambla de los Molinos

Una colonia de coral bien conservada del entorno de la rambla de los Molinos
Antonio del Ramo Jiménez

Panorámica de la rambla de los Molinos. Al fondo se ven los movimientos de tierra hechos en el cabezo del Molino para urbanizarlo. Desarrollo y conservación de la Naturaleza deben ser compatibles

Panorámica de la rambla de los Molinos. Al fondo se ven los movimientos de tierra hechos en el cabezo del Molino para urbanizarlo. Desarrollo y conservación de la Naturaleza deben ser compatibles
F. Guillén Mondéjar

El borde del camino que parte del molino Nuevo hacia la cueva de la Mauta. Contiene una acequia contorneada por travertinos por el discurrir del agua con el paso del tiempo

El borde del camino que parte del molino Nuevo hacia la cueva de la Mauta. Contiene una acequia contorneada por travertinos por el discurrir del agua con el paso del tiempo
F. Guillén Mondéjar

Hombres, agua y vida. Después de cientos de años todavía fascina ver el agua discurrir por estos brazales artesanales

Hombres, agua y vida. Después de cientos de años todavía fascina ver el agua discurrir por estos brazales artesanales
F. Guillén Mondéjar

Figura 2. Génesis de la Cueva de la Mauta

Figura 2. Génesis de la Cueva de la Mauta
Antonio del Ramo Jiménez

Las raíces actuales se confunden con la roca, como si quisieran petrificarse también ellas

Las raíces actuales se confunden con la roca, como si quisieran petrificarse también ellas
F. Guillén Mondéjar

Los procesos geológicos pueden ser muy rápidos. Los travertinos que se han formado en el acueducto lo avalan

Los procesos geológicos pueden ser muy rápidos. Los travertinos que se han formado en el acueducto lo avalan
Antonio del Ramo Jiménez

Una antigua señal indica la dirección de uno de los molinos más antiguos de la zona, el molino Cavero, hoy todavía podemos observar sus ruinas

Una antigua señal indica la dirección de uno de los molinos más antiguos de la zona, el molino Cavero, hoy todavía podemos observar sus ruinas
F. Guillén Mondéjar

Humedad, abrigos y sombra generan una densa vegetación que dificultan la entrada a la cueva de la Mauta

Humedad, abrigos y sombra generan una densa vegetación que dificultan la entrada a la cueva de la Mauta
F. Guillén Mondéjar

Detalle de uno de los parches arrecifales que existen en el entorno. Los fósiles son patrimonio de todos los murcianos y están protegidos por la ley de Patrimonio Cultural de Murcia

Detalle de uno de los parches arrecifales que existen en el entorno. Los fósiles son patrimonio de todos los murcianos y están protegidos por la ley de Patrimonio Cultural de Murcia
F. Guillén Mondéjar

En la ladera oeste del Cabezo del Molino existía un magnífico cambio de facies entre las rocas costeras (en la base) y las de un delta (rocas rojas) que desembocaba aquí hace siete millones de años

En la ladera oeste del Cabezo del Molino existía un magnífico cambio de facies entre las rocas costeras (en la base) y las de un delta (rocas rojas) que desembocaba aquí hace siete millones de años
Antonio del Ramo Jiménez


    Esta zona es la cabecera de la llamada rambla de los Molinos, donde confluyen varias ramblas (Río, Celada) y barrancos procedentes de Sierra Espuña. Bajando por el camino podemos ir ya disfrutando de las terrazas fluviales formadas por gravas rojas que esta rambla fue dejando en sucesivas avenidas, ahora los cultivos tradicionales aprovechan la fertilidad de sus suelos.

    Respecto al contexto geológico, forma parte de la cuenca terciaria de Lorca y aquí se pueden observar tres formaciones estratigráficas, margas de Carivete, areniscas de Aledo, ambas originadas en medios marinos, y las ruditas detaicas de Nonihay. La descripción y su historia geológica se describen en el Lugar de Interés Geológico Pueblo de Aledo.

PRIMERA PARADA
El recurso agua, el molino Nuevo, corales y pilancones

    Cuando veamos una construcción en ruinas hemos llegado a nuestro destino. Pronto nuestra ansia de saber nos hará preguntarnos de qué se trata. La respuesta es que es el llamado molino Nuevo de Patalache, hecho en la primera mitad del siglo XIX, el último construido de los once molinos que existen a lo largo de toda la rambla y que según distintos documentos comenzaron a construirse en la baja Edad Media, con sistemas hidráulicos de procedencia islámica.

    Los molinos se servían del agua de los numerosos manantiales que existen en la zona, no del agua que bajaba esporádicamente por el cauce de la rambla del Molino, ya que está baja intermitentemente y de forma violenta en las sucesivas avenidas, lo que impide su utilización porque destruiría la maquinaria. El agua de estos manantiales se canalizó y embalsó, para su uso tanto para los molinos como para riego y todavía hoy día funcionan muchas de ellas con éste último fin.

    Palao García y otros investigadores cuentan que el molino que se visita responde al sistema de Cubo que se utiliza en aquellas zonas donde la fuerza motriz del agua no es suficiente para la molienda. El agua que procede de la fuente del Río, hoy seca, es conducida por una acequia de unos 30 metros de larga que atraviesa la rambla del Molino mediante un acueducto con un arco para dejar paso a las eventuales avenidas de este cauce. La acequia desemboca en una estructura cilíndrica vertical, de nueve metros de profundidad, denominada cubo, y construida de piedra y argamasa. El agua al caer por este cilindro adquiría la velocidad suficiente para hacer funcionar la maquinaria del molino. La casa, donde se encontraba la maquinaria está formada por dos plantas, cuyo piso superior se utilizaba como almacén y vivienda.

    Toda esta red de molinos de cereales, sus acequias, balsas, sus entresijos históricos y tradiciones, constituyen un patrimonio industrial, histórico y etnológico excepcional en la región de Murcia, con un potencial cultural y turístico inigualable. Se podría seguir el ejemplo de Taramundi, en el occidente de Asturias, donde muchos de sus molinos y otras instalaciones hidráulicas están restauradas, en funcionamiento y musealizadas, siendo una importante fuente de recursos turísticos de calidad para esta población.

    El molino en ruinas, se asienta sobre areniscas calcáreas de la formación Aledo (ver el lugar de interés geológico del pueblo de Aledo). Estas areniscas, en ocasiones y a lo largo de toda la cabecera de la rambla del Molino contienen fósiles, bioturbaciones, e incluso se transforman en verdaderas calizas arrecifales que evocan su origen marino. En el cauce de la rambla, en el borde de un precipicio que rompe bruscamente su pendiente, las calcarenitas han sido esculpidas por la acción disolvente del agua dando lugar unas peculiares oquedades de contorno alargado, denominadas pilancones o marmitas de gigante. Con suerte los podremos ver rellenos de agua, favoreciéndose así la comprensión de este proceso de meteorización química. Mientras se visita este punto nadie sospechará de la hermosura que tiene bajo sus pies, una sorpresa que el guía del grupo se puede reservar descubrir un poco más adelante.

    Desde aquí, debemos observar el acueducto que llevaba el agua al molino. Nos llamará la atención como se ha adosado a él, una hermosa formación de travertinos de varios metros, quizás escape continuo de agua por alguna rotura. Nos servirá para entender que el tiempo en geología es muy relativo, tenemos procesos muy lentos, los movimientos de las placas tectónicas por ejemplo, o muy rápidos, en este caso la formación de estas rocas en pocos cientos de años.

SEGUNDA PARADA
Agua, acequias, rocas y modelado

    Bajamos por un camino, en cuya margen izquierda existe un brazal, hoy en desuso. El paso continuado y el desbordamiento del agua por este cauce permitió la precipitación de carbonatos y la formación en sus márgenes de algunos de los travertinos, que hoy podemos observar. Una vez que llegamos abajo haremos un alto en el camino al quedarnos boquiabiertos viendo el paisaje que la Naturaleza y esfuerzo del ser humano, nos han legado por la simbiosis de geodiversidad, vegetación y conducciones de agua.

    Sobre nuestros pies, y como si fuera un relajante fondo musical, escuchamos el agradable rugir del agua que discurre por una acequia que la recoge de un manantial próximo, la fuente de Allabajo. Si seguimos la acequia contra corriente llegamos al nacimiento, donde ésta, entre una densa vegetación, se transforma en una galería subterránea que busca este preciado recurso, que nace del contacto entre rocas permeables, areniscas, e impermeables, margas de la formación Aledo. El agua fluye hacia el molino Cavero, uno de los más antiguos de la zona y que todavía hoy podemos observar sus ruinas.

    Si miramos hacia el Patalache, veremos una pared vertical constituida en su base por margas blancas delesnables, y la parte superior por calcarenitas, más duras. Esta diferencia de dureza ha hecho que el agua de la rambla erosione con más facilidad la base del cortado, produciendo un descalce que ha dado lugar a la caída de grandes bloques. En estas paredes es común ver aves rupícolas que adornan con sus vuelos este sobrecogedor e íntimo rincón. Pero quizás de todo ello lo que más sorprende es el precipicio sobre el que se asiente el molino Nuevo, antes comentado. En sus paredes, cuelga una bella formación travertínica de color pardo-rojizo. Una antigua cascada de agua petrificada, que hoy se muestra como una cortina de piedra, como si quisiera esconder algún tesoro natural tras ella. Efectivamente, esta formación colgante, deja en su interior una pequeña y hermosa oquedad llamada la cueva de la Mauta.

TERCERA PARADA
La cueva de la Mauta, antigua cascada pétrea

    Bajamos un escalón hacia otra acequia sin agua que nos llevará hacia la cueva. Los molinos que hay aguas debajo de la rambla parece ser que primordialmente se nutrieron también del agua que por la cueva surgía y por esta acequia se transportaba, allá por el siglo XIII. Llevando cuidado con la exuberante vegetación de cañas y zarzas, se pasa por una pequeña senda casi escondida, hasta llegar a la cueva. Efectivamente aquí se cumple el dicho de que en lo pequeño está la esencia, sus paredes y techo son un mosaico pétreo de mineralogía y paleobiodiversidad; troncos, raíces, hojas, e incluso inflorescencias pretéritas han fosilizado para el deleite del que visita este paraje natural.

    El proceso geológico de formación y destrucción de travertinos aún hoy permanece activo, incluso todavía se puede ver una pequeña surgencia, casi constante, que sale por la bocamina de una galería que se hizo para extraer el agua (figura 2). Aquí se originan precipitados químicos blanquecinos sobre los vegetales que han encontrado su hábitat idóneo. Un libro que espera sea abierto por los científicos de la Naturaleza, que lleva escrito y espera enseñar a la sociedad los detalles de los procesos geológicos, que han condicionado biodiversidad, los cambios climáticos y la actividad humana del pasado reciente de este rincón murciano.

CUARTA PARADA
Delta y playas

    Antaño, en la ladera oeste del cabezo del Molino, se conservaba, un didáctico ejemplo de lo que los geólogos llaman cambios de facies. Un cambio litológico que se generó cuando el delta de Nonihay mezclaba las avalanchas de materiales rojos que traían las ramblas de Sierra Espuña con las arenas costeras. Hoy día esta ladera ya no sirve para explicar estos aspectos geológicos, pero como si se resistiera a perder su vocación didáctica, ahora explica la capacidad que tiene el ser humano para modificar, para destruir, lo que la Naturaleza ha dedicado millones de años. Merece la pena acercarse hasta allí para hacer una buena foto de toda la cabecera de la rambla del Molino, para ver los restos de los organismos cuya existencia generó estas rocas, las cuales a su vez guardaron entre sus entrañas durante millones de años, recursos geológicos y cultura.

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