Las Tejeras
Las Tejeras son fábricas de producción de tejas, ladrillos y cerámica, que comenzaron a instalarse en Valentín durante las décadas de 1970 y 1980, paliando una importante crisis económica en la pedanía que había llevado a muchos vecinos a emigrar hacia tierras del norte de España y Europa. Desde ese momento se convirtió en la principal fuente de trabajo de los habitantes de la localidad y, en la actualidad, está creciendo por la apertura de nuevas tejeras.
Producción de las Tejeras
Una vez obtenida la materia prima se filtra en balsas para que suelte el agua y se procede a la fabricación de los ladrillos y las tejas. Estos se realizan a mano, con la utilización de moldes de madera que, cuando secan, se introducen en grandes hornos para su cocción. Una vez lleno el horno se tapa con barro y paja y se carga la caldera para precalentarlo durante cuatro horas. Más tarde se pone a plena carga durante un día en el que se llegan a alcanzar los 1.000 Cº de temperatura.
Durante la cocción de la cerámica se producen cambios de color por la falta de oxígeno, obteniendo al final, el color amarillo tan característico en la cerámica de Valentín. Actualmente, gran parte de la cerámica de Valentín se exporta al extranjero, sobre todo a Europa.
La Agricultura
Pasó a mediados del siglo XX por un momento de crisis, pero existen algunas explotaciones de terreno dedicadas al cultivo de albaricoque y hortalizas, situadas en las proximidades del Embalse del Argos, y también se dan otros cultivos como almendros, olivos y cereales.
Sector Servicios
Una aportación importante en la economía de Valentín es la de este sector que, además de dar trabajo a muchos vecinos, proporciona buenos ingresos económicos a los dueños de comercios, restaurantes y cafeterías.
El Turismo
Proporciona una gran afluencia de visitantes, sobre todo por la aceptación que tiene la hospedería del Molino Sahajosa y sus casas rurales. La inyección económica que supone el turismo rural en la pedanía es extremadamente importante ya que, en época estival, Valentín llega a doblar su población.