Free cookie consent management tool by TermsFeed Mar de Músicas 2010. Diego El Cigala + La 33 - Región de Murcia Digital

Mar de Músicas 2010. Diego El Cigala + La 33

Día: 23 de julio de 2010
23.00 h.
Entrada: 25 euros

Lugar: Auditorio Parque Torres

Población: Cartagena

Diego El Cigala presenta "Tango"
Artista Invitado: Néstor Marconi

Noticias sobre alguna que otra espantá (léase incomparecencia en un concierto) y críticas de flamenco hablando de más de una actuación decepcionante podrían hacer sospechar de que El Cigala se ha convertido en el Curro Romero del cante. Con todos sus premios Amigo, Ondas... en la estantería de casa.

Será por que Diego El Cigala (Madrid, 1968) se deja llevar, en la música y en la vida, por el corazón y la inspiración. Cuando la periodista Karmentxu Marín le comentó que, al final, no le había alcanzado para ser el sustituto de Camarón, le contestó: “Me quedé en Cigala. Aunque ahora dicen que he subido un grado más, y que soy bogavante”. Ya no es como cuando tenía que trasnochar, aguantar la fiesta del señorito. Se acabaron aquellos tiempos en los que no era nadie y la gente miraba para otro lado.

Tras el éxito descomunal de ‘Lágrimas negras’, el disco que grabó con el pianista cubano Bebo Valdés, bajo la atenta mirada de Fernando Trueba, El Cigala decidió mirar a un genio de la pintura del siglo XX en ‘Picasso de mis ojos’. En el 2008, ‘Dos lágrimas’ se anunció como la segunda parte de ‘Lágrimas negras’. Para grabarlo, El Cigala contó con supervivientes como el cantante Reinaldo Creagh (de la Vieja Trova Santiaguera) y el pianista Guillermo Rubalcaba.

Diego Ramón Jiménez Salazar nació en una corrala de la Ribera de Curtidores y creció en el barrio madrileño de Lavapies. Lo cambió hace unos años por una casa en Valdemaqueda, un pueblo al borde de la sierra de Madrid, y luego por Boadilla. Un ardid para abandonar en la ciudad unos cuantos fantasmas y adicciones. Lo explicó hace seis años en EL PAIS: “En el flamenco, cuando estás triste, cantas; cuando estás alegre, cantas; cuanto te sale la jugada bien, cantas, y cuando te salen las jugadas fatal, te pillas un rebote y cantas”.

Tras las coplas y los sones –hubo un antes y un después de ‘Lágrimas Negras’- ha llegado la hora del tango. Enviciado con la play station, más de una vez se ha acostado a las siete de la mañana por su culpa, el sobrino de Rafael Farina llega a Cartagena dispuesto como siempre a dar guerra. Con él estará probablemente el AA serie 18.000 de Néstor Marconi (Argentina, 1942), orquestador, compositor y bandoneonista.

Marconi estudió armonía y contrapunto (Hindemith, Schoenberg, Bach...) y para el fuelle adaptó por su cuenta lo que aprendía en el piano. Enamorado de Ravel, considera que el talento y la personalidad de Salgán y Piazzolla ha eclipsado a los orquestadores que llegaron después. No es probable que se asuste de tocar con El Cigala quien acompañó a Sinatra o a Roberto Goyeneche -en ‘Sur’, de Homero Manzi y Anibal Troilo, para la película homónima de Fernando Solanas-. Fundador del Vanguatrío –junto a Héctor Console y Horacio Valente-, director de la Orquesta del Tango de Buenos Aires y director invitado de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto, el rosarino tocó en las agrupaciones de José Basso, Atilio Stampone y Francini y Pontier. En los años noventa entró en el circuito internacional de la música clásica -le han solicitado a menudo el ‘Concierto para bandonéon y orquesta’ de Astor Piazzolla- y trabajó con el chelista Yo-Yo Ma y la pianista Martha Argerich. Y Carlos Saura le llamó para participar en su película ‘Tango’.

La 33

La 33 es una calle de Bogotá. Y el nombre de esta orquesta que cocina una salsa al gusto de hoy. Con ‘La pantera mambo’ (música de Henry Mancini) se llevaron a bailar al celebérrimo felino rosa de Blake Edwards: una broma musical que terminó en éxito internacional.

Curiosidad: la orquesta nació en un antiguo convento, en el barrio bogotano de Teusaquillo, calle 33 con carrera 15. Aunque hay que decir que ya no lo era cuando la casona fue adquirida por la madre de los hermanos Sergio y Santiago Mejía. Hoy es un edificio con fachada mitad blanca mitad roja en el que hay diversos estudios ocupados por artistas.

Sergio (director de la orquesta y bajo) y Santiago (piano) tuvieron la idea: una orquesta de salsa al estilo neoyorkino de los primeros tiempos. Con piano, bajo, congas, timbal, bongó, saxo, trompeta, dos trombones y tres cantantes. Un sonido deudor de las orquestas de tipos como Larry Harlow, pero también de su compatriota Lucho Bermúdez. Empezaron a darle forma en el 2002 –ensayaban en el antiguo convento- y el estreno oficial se produjo el 3 de mayo del año siguiente. Doce jóvenes con bagajes distintos -rock, jazz, ska...- que, de tocar en tarimas de bares de Bogotá, Cali y Medellín, han pasado al circuito de festivales en carteles compartidos con Willie Colón o los Van Van.

Tras un primer compacto autoeditado, ‘La 33’, llegó ‘Gózalo’, con obras de Charlie Palmieri (‘La Tormenta / Sandstorm’) y Rodgers y Hammerstein (‘My Favorite Things’), y con el que se llevaron el premio al mejor disco colombiano del año según la revista Semana. ‘La pantera mambo’ figura en varias antologías salseras y el sello Putumayo incluyó ‘Qué rico boogaloo’ en uno de sus recopilatorios. En diciembre publicaron, siempre de forma independiente, ‘¡Ten cuidado!’, que incluye una grabación de ‘Roxanne’ de Police, con la voz en inglés de Pablo Martínez Santiago. Dicen que el título es una llamada a tener cuidado con la corrupción, la conciencia intranquila, el medio ambiente y antes de hablar. Y explican que tener cuidado no es lo mismo que tener miedo: es ser consciente de las acciones de uno y la responsabilidad por cada una de ellas.

‘¡Ten cuidado!’ tiene doce carátulas diferentes, como si se tratara de un rompecabezas, que ha diseñado Gaspar Guerra, en un intento por darle un valor añadido al disco en una época en la que parece una especie en vías de extinción. Sabor tropical en el asfalto bogotano. Salsa urbana, callejera, de golpe. A más de 2.500 metros de altitud. “Camino por la ciudad / voy pa¿lante voy pa¿trá / miro la gente que viene y va / y esto me llena de felicidá”...