Free cookie consent management tool by TermsFeed Mar de Músicas 2010. The Penguin Café - Región de Murcia Digital

Mar de Músicas 2010. The Penguin Café

Día: 22 de julio de 2010
22.30 h.
Entrada: 25 euros

Lugar: Patio de Armas

Población: Cartagena

Decía Simon Jeffes, en una entrevista de La Vanguardia en 1994, que la Penguin Café Orchestra había nacido del placer y vivía por la necesidad de dar placer. El bueno de Simon ya no está entre nosotros –nos dejó en 1997 por culpa de un tumor cerebral- y quien ahora regenta la orquesta del Café del Pingüino es su hijo Arthur, que toca el piano y el armonio.

El padre de Arthur consideraba a la Penguin una formación abierta en la que los músicos venían y se iban, y casi nunca repetían. Una aproximación a la música que, en su opinión, permitía una enorme libertad y una sana democracia. Para poder tocar obras tan deliciosas como ‘Music for a found harmonium’, ‘Preludes & yodels’, ‘Perpetuum mobile’, ‘Southern Jukebox Music’ o la popular ‘Telephone and rubber band’, basada en la inconfundible señal de un teléfono inglés.

La nueva encarnación de la Penguin –con miembros del Royal College of Music, Suede, Gorillaz o Delakota, y el nombre de ‘Music from The Penguin Café’- grabó su primer disco durante un concierto en el Royal Albert Hall de Londres. “Penguin Cafe sigue ocupando un lugar único en la música: nada jamás ha sonado igual. Excéntrica, encantadora, sorprendente, complaciente, seductora, cálida, segura, modesta e inolvidable: es un verdadero amigo”, dice Brian Eno. Lo que hacen lo definió Simon Jeffes, que llegó a trabajar como productor y/o arreglista hasta con Malcolm McLaren y los Sex Pistols, como “folclor imaginario” y “música de cámara moderna semi-acústica”. Arthur explica que su música vendría a ser “un gran sí a la supervivencia del corazón en un tiempo en que el corazón está siendo atacado por las fuerzas de la indiferencia, la oscuridad y la represión”.

El primer disco, ‘Music from the Penguin Café’, lo publicó en 1976 Eno en su sello Obscure. En las portadas aparecían pinturas surrealistas con hombres y mujeres desnudos en escenarios extraños, llevando máscaras de pingüinos. Curioso saber cómo se le ocurrió a Simon Jeffes la idea de la orquesta: “En 1972, en el sur de Francia, comí ostras en mal estado. Estaba en la cama, sintiéndome muy mal, y tuve la extraña visión, una alucinación, de un mundo donde cada uno vivía aislado en pequeños cubículos, sin dirigir la palabra a nadie, dentro de un edificio de hormigón con un ojo electrónico que lo escaneaba y controlaba todo. En una de las habitaciones una pareja hacía el amor sin amor, en otra una persona se miraba al espejo y en la tercera un músico estaba escuchando música en sus cascos, pero no se oía nada. Todo en silencio. Gris y anónimo. Un lugar desolador. Al día siguiente, ya un poco mejor y en la playa, un poema surgió en mi cabeza. Empezaba diciendo “Soy el propietario del Café del Pingüino. Te voy a contar cosas al azar”. Jeffes pensaba que si evitas la naturaleza fortuita de la vida con el fin de tener una agradable vida ordenada estás matando lo más importante.

Escribe Robert Sandall que el Café del Pingüino es un lugar imaginario, pero necesario, que cualquiera con un poco de alma debería de inventar para sí mismo.