El fenómeno del ruido presenta, en nuestra sociedad actual, una incidencia especialmente significativa, principalmente por el incremento de la demanda lúdica o industrial, fuentes principales de la emisión acústica, y, en menor medida, por la propia ordenación territorial o urbanística.
En los últimos años, desde el ámbito público y el privado se ha tomado suficiente conciencia de que el ruido puede llegar a representar un factor psicopatológico destacado en nuestra sociedad y una fuente permanente de perturbación de la calidad de vida de los ciudadanos, por lo que las diferentes administraciones han desarrollado una legislación específica para su correcta y completa regulación.