El percebe o Pollicipes pollicipes es un marisco de gran calidad culinaria, capturado en España en la Cornisa Cantábrica y Galicia. Es muy apreciado en la Región de Murcia donde se consume como delicatessen.

    Se trata de una especie con una forma peculiar y presenta una particular relación con el medio en el que habita. Pertenece al grupo de los cirrípedos, del que existen cerca de 900 especies que crecen adheridas a rocas, conchas o corales (en este caso a una roca). Morfológicamente constan de dos partes claramente diferenciadas: inferior o pedúnculo y superior o cabeza (uña). El pedúnculo es una parte carnosa, cilíndrica, protegida por piel áspera y fuerte que, a través de uno de sus extremos, segrega una sustancia cementosa que, tras solidificarse, lo fija al sustrato donde habita. El extremo opuesto, o parte superior, acaba en una cabeza, uña o pezuña de varias placas. En conjunto puede medir de 4 a 12 centímetros, siendo el tamaño mínimo para su comercialización de 4-5 cm.

    Carece de ojos y corazón, quedando los órganos más importantes de su cuerpo en el interior de la uña. Al carecer de branquias y su sangre no poseer hemoglobina, debe captar el oxígeno disuelto en el agua a través de constantes movimientos de sus cirros (6 pares de pequeños filamentos) ubicados en la pezuña y la superficie del tórax.

    Para su crecimiento realiza mudas, al igual que otros crustáceos.

    Las tonalidades más frecuentes en los percebes son los negros o marrones-verdosos para el exterior del pedúnculo, blanco-grisáceo en las placas de la uña, y amarronados o rosáceos para el interior.

    Variedades

    Además del Pollicipes pollicipes existen otras dos especies o variedades similares:

    Percebe marroquí (Mitella pollicipes). Pertenece a la misma especie, pero su longitud es mayor y muestra una coloración más clara. Proviene de aguas cálidas, por lo que la textura y sabor de su carne son muy distintos a los del percebe gallego.

    Percebe canadiense (Pollicipes polymerus). Costas atlánticas de Canadá, su uña es diferente a la del percebe gallego, ya que posee mayor cantidad de placas bajo la uña superior (el canadiense dispone de 35 como mínimo mientras que el gallego un máximo de 25).

    Hábitat, alimentación y reproducción

    El percebe habita, principalmente, zonas rocosas de las costas cantábricas y gallegas, aunque también en Marruecos, Francia y costas atlánticas canadienses. Esta especie se adhiere a acantilados que reciben fuerte oleaje en la franja infralitoral (cubierta por el agua) e intermareal (quedando bajo el agua durante las pleamares y descubiertos en las bajamares). Cuando llega a su etapa de adulto, se agrupa con otros ejemplares formando colonias que pueden sobrepasar el centenar, incluso llegar en casos excepcionales a los 6.000 por metro cuadrado. Debido a los enclaves donde se desarrolla compite directamente con las comunidades de mejillones.

    La alimentación del percebe está basada en el fitoplancton de las olas que rompen en los acantilados que habita. A través de filamentos móviles que parten de su uña (cirros) recoge el alimento y lo lleva a la boca, rodeada de una membrana de tonos rojizos.

    Se trata de un animal hermafrodita, no obstante, necesita de otro ejemplar para fecundar o ser fecundado. El órgano reproductor masculino queda situado en el último par de cirros en la uña; el órgano femenino posee 2 ovarios ubicados en el pedúnculo.

    Los huevos fecundados tardan cerca de 200 días en eclosionar, aunque en el norte de España realizan dos puestas, una en marzo y otra entre julio-septiembre. Las larvas se mezclan con el plancton marino en un primer momento. Tras seis mudas en dos meses, aproximadamente, se transforman en larva cipris, con un caparazón bivalvo que le ayuda a adherirse a las rocas y desarrollarse posteriormente hasta convertirse en adulto. Dos meses después, se desplaza por la roca en busca de grupos de adultos, para pasar el resto de sus días cimentado sobre la roca.