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Cultura Árabe, Moriscos y Cante Flamenco

Uno de los primeros escritos flamencos que tenemos es obra del costumbrista Serafín Estébanez Calderón; se trata de Escenas Andaluzas.En una de estas escenas, Un baile en Triana, el autor nos da su opinión sobre la importancia de los moriscos en relación con el baile y cante flamencos.Veamos lo que dice: "Estos bailes pueden dividirse en tres grandes familias, que, según su condición y carácter pueden ser o de origen morisco, español o americano, pero entre todos estos bailes y cantares merecen llamar la atención los que conservan su filiación árabe y morisca.Estos se descubren por la melancólica dulzura de su música y canto y por el desmayo alternado con vivísimos arrebatos en el baile"(2).

Unas páginas más adelante de Un baile en Triana surge nuevamente el tema morisco con ocasión de la música de los romances que por aquella época se cantaban y a propósito del Romance del Conde Sol en boca del cantaor El Planeta nos dice: "La música con que se cantan estos romances es un recuerdo morisco todavía. Sólo en muy pocos pueblos de la Serranía de Ronda o de tierra. de Medina y Jerez es donde se conserva esta tradición árabe, que se va extinguiendo poco a poco y desaparecerá para siempre. Lo apartado de comunicación en que se encuentran estos pueblos de la Serranía y el haber en ellos famílias conocidas por descendientes de moriscos explican la conservación de estos recuerdos". (3)

Estamos en 1847, fecha de la primera edición de Escenas Andaluzas. El tema morisco en relación unas veces con los gitanos, otras en relación con el folklore flamenco en general aparece en numerosos autores extranjeros que visitan España: Richard Ford, George Borrow, etc., casi todos en cuadrados en la primera mitad del siglo XIX. Sin menospreciar el valor de estos escritos hemos preferido acudir en primer lugar a escritores y folkloristas españoles, no ya porque sean sus notas y opiniones más eruditas, sino por su mayor contacto con el mundo del flamenco y consecuentemente por su más grande sabiduría 1865 en su Cancionero Popular. Nos dice: "Las costumbres, la educación y el género de vida contribuyen sin duda a ello, y tienen, en verdad, estos cantares no poco de oriental en su fondo y en su forma, como en adelante tendré ocasión de advertir, y como se observa también en los hábitos de mucha parte de nuestro país, que estuvo en contacto con los moriscos hasta una época más reciente". (4)

Son muchos los estudiosos del flamenco de antes y de ahora que tratan de hacer una analogía entre los gitanos y el cante y bailes flamencos, hablando de la convivencia de gitanos y moriscos. El autor inglés George Borrow hacia 1840 escribía lo siguiente en su obra: Los Zincali. Los gitanos en España: "La idea que hoy tienen en España de esta raza (de los gitanos) es que son los descendientes de los moriscos que permanecen en España, vagando por montes y despoblados, desde que el cuerpo principal de la nación fue expulsado del país en tiempos de Felipe Ill. . . "(5)

El autor que con más ahínco y vehemencia ha defendido hasta ahora el nexo de unión, la analogía entre lo flamenco y los moriscos, es sin duda alguna Blas Infante. Este hace derivar el vocablo flamenco del árabe "felahmengu", cuyo significado es campe sino huido.
Blas Infante nos presenta las teorías más sugestivas sobre la génesis del flamenco. A la hipótesis anteriormente citada añade otra no menos interesante y en la que sustenta la convivencia obligada de moriscos y gitanos, así como la mezcla de estas dos etnias y culturas. "Unas bandas errantes, perseguidas con saña, pero sobre las cuales no pesa el anatema de la expulsión y de la muerte, vagan ahora de lugar en lugar y constituyen comunidades dirigidas por jerarcas y abiertas a todo desesperado peregrino, lanzado de la sociedad por la desgracia y el, crimen. Basta cumplir un rito de iniciación para ingresar en ellos. Son los gitanos. Los hospitalarios gitanos errabundos, hermanos de todos los perseguidos. Los más desgraciados hijos de Dios, que diría Borrow. Hubo pues, necesidad de acogerse a ellos. A bandadas ingresaban aquellos andaluces (moriscos), los últimos descendientes de los hombres venidos de las culturas más bellas del mundo; ahora labradores huidos (en árabe, labrador huido o expulsado significa "felahmengu"). ¿Comprendéis ahora porqué los gitanos de Andalucía constituyen, en decir de los escritores, el pueblo gitano más numeroso de la Tierra? ¿Comprendéis porqué el nombre flamenco no se ha usado en la literatura española hasta el siglo XIX y porqué, existiendo desde entonces, no trascendió al uso general?
Comienza entonces la elaboración de lo flamenco por los andaluces desterrados o huidos en los montes de España. Esos hombres conservaban la música de la Patria, y esa música les sirvió para analizar su pena y para afirmar su espíritu: el ritmo lento, el agotamiento comático."(6)

Son numerosos los estudiosos del fenómeno flamenco que han intentado averiguar la etimología de la palabra "flamenco", así como la de sus diversas manifestaciones o modalidades (caña, soleá, siguiriya). Ortiz de Villajos suscribe la opinión de Blas Infante. "(7)

El tema de la convivencia de gitanos y moriscos, etc. , en relación con la génesis del cante flamenco, lo vemos planteado de una manera casi constante en toda la literatura flamenca. Tal sucede con Rafael Lafuente en Los gitanos, lo flamenco y los flamencos. (8)

En otras-ocasiones el vínculo entre los árabes, los moriscos y el Flamenco se establece partiendo de la relación entre éstos y los bandoleros. Así lo señala el autor de Andalucía y su cante, García Durán Muñoz. Este mismo autor señala otras semejanzas entre la música, cantos, flamencos actuales y los moriscos y árabes en general: "La analogía de nuestra música, bailes, cantos y hasta palabras con las de los árabes andaluces, confirma la relación íntima con el cante jondo; el acompañamiento de la guitarra, que subraya las melodías con sucesiones periódicas regulares de acordes, como sucede en el flamenco, fue característico de los árabes. El tocar las palmas los espectadores, resultando así elementos activos que se conjuntan con los bailaores, fue costumbre usada en las antiguas zambras moriscas. El animar al cantador o bailador con palabras y hasta el clásico olé fue usado también por ellos con el Wa-la h, tan corriente y familiar expresión suya". (9)

Félix Grande en Memoria del Flamenco dedica unas páginas a la etimología de la palabra flamenco y, aunque hace una crítica moderada a Blas Infante (felah-mengu traducido como campesino huido), deja el tema abierto. (10)

 Mas adelante y citando el libro de Eduardo Molina Fajardo El Flamenco en Granada, nos habla de la posible relación entre los moriscos y el flamenco considerando que es un tema que está por investigar. (11)

Una de las últimas publicaciones en las que se aborda el tema morisco es en Gitanos, payos y flamencos en los orígenes del flamenco, publicación de 1988 a cargo de Angel Alvarez Caballero: "La verdad es que todo el problema morisco en relación con el flamenco debe ser sometido a revisión". (12)

Más adelante tendremos ocasión de analizar algunos de los puntos de vista de Alvarez Caballero, ya que algunos resultan francamente sorprendentes.Sin embargo, para cualquier persona que conozca mínimamente la problemática morisca (persecuciones, ocultamientos, etc.) no puede dejar de asombrarse ante afirmaciones como: "Hay otro hecho para mí decisivo: en todo lo que conocemos de los orígenes del cante no hay ningún dato, ningún nombre que nos recuerde a lo morisco". "Por lo demás, en la amplia nómina de cantaores de los primeros tiempos que ha llegado a nosotros, casi todos gitanos como tantas veces hemos dicbo, no hay un solo nombre de morisco". (14)

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