Escalera hacia el primer piso [Yacimientos Cieza]
Escalera hacia el primer piso
Adarve con distintas entradas a viviendas [Yacimientos Cieza]
Adarve con distintas entradas a viviendas

   La evolución de Siyâsa presenta tres etapas: constitución, expansión y saturación. Estas tres fases no se dieron por igual en todas las zonas del caserío, ya que existían barrios que permanecían en el período de expansión, mientras otros presentaban evidentes síntomas de saturación, debido principalmente al fraccionamiento parcelario, el crecimiento en altura y la invasión de algunas calles por parte de estancias de las viviendas.

   Período de Constitución

   La construcción de la muralla es la culminación de la etapa constitutiva, caracterizada por presentar varios espacios intramuros aún sin edificar. Estas zonas vacías, como la existente entre la periferia del núcleo poblacional y la cerca en su zona meridional, indican una previsión de posible crecimiento de la ciudad, aunque algunos especialistas también han pensado que podría tratarse de áreas de refugio para el ganado.

   Siyâsa es un buen ejemplo de caserío musulmán con espacios sin edificar en el interior de la muralla, rompiendo con la visión que se tenía de ciudad medieval: caos y tejidos urbanos abigarrados. Las ciudades musulmanas antiguas, incluidas las medievales, disfrutaban de espacios libres, plazas públicas, jardines y huertos, aunque estos rasgos han desaparecido en la actualidad. Algunos historiadores piensan que los huertos ayudaban a subsistir a los ejércitos y permitían que los habitantes se cobijaran intramuros durante una temporada de asedio. También se ha llegado a la conclusión de que muchos solares de urbes andalusíes fueron deshabitados como consecuencia de la despoblación o decadencia, uno de los mejores ejemplos de esta última circunstancia es Córdoba tras la caída del califato en el siglo XI.

   Expansión

   La expansión de Siyâsa no se produce extramuros sino que ocupa los lugares vacíos del interior de la muralla. Se dan dos formas de expansión intramuros:

-Espacios entre el caserío y la muralla. En ellos se puede ver como las casas, de menor tamaño en la zona excavada, se adaptan al espacio y respetan la servidumbre de paso que representa la calle sur.
-Espacios vacíos del interior del caserío. Se trata de viviendas que, al ampliarse, invaden espacios sin edificar, pero estas maniobras podían causar cierto perjuicio a otras casas con el paso del tiempo. En una vivienda de Siyâsa llegó a ser necesario abrir un nuevo acceso, ya que prácticamente se cegó el original tras el crecimiento de la morada contigua.

   Saturación

   En el momento de la conquista, durante el siglo XIII, el caserío daba ya muestras de ser una población saturada, al menos en el área excavada. Entre las consecuencias de esta saturación destacan:

-Partición de fincas. Un grupo familiar ocupaba todos los espacios vacíos de la periferia de su vivienda y la única posibilidad de crecimiento, sin que parte de sus miembros se alejaran del barrio, era fraccionar las edificaciones. Las resultantes de la división compensaban la pérdida de espacio con la construcción de una altura. Esta circunstancia se debe a que durante la Edad Media el sistema de donaciones y herencias desarrolló un complejo cálculo aritmético que fraccionaba los bienes según las relaciones familiares. Uno de los casos más significativos en Siyâsa es la Casa 10 que, junto con la 12 y la 14, eran componentes de una mayor.
-Crecimiento en altura. En Siyâsa las partes altas de la vivienda constituyeron un espacio fundamental en el ámbito doméstico. Los pórticos por los que se accedía a las plantas elevadas comenzaron a aflorar en el caserío y en todo el territorio que actualmente comprende la Región de Murcia, durante la segunda mitad del siglo XII y primera del XIII. Uno de los pórticos más espectaculares y mejor conservados de la Región es el perteneciente al patio de la Casa 10 del asentamiento ciezano.
-Supresión o reducción de calles. Los edificios colindantes invadían las vías comunitarias debido a la presión poblacional y la jurisprudencia musulmana permitía esta invasión del espacio público, siempre que no se perjudicara sustancialmente el bien común. En la sociedad islámica medieval calles y plazas eran colectivas, por lo que cada individuo podía hacer uso del bien que, en parte, le pertenecía. Un ejemplo de ello es el espacio de la calle principal comprendido entre las Casas 6 y 7, de escasos 2 metros, mientras que el de la Casa 8, situada en la misma vía, posee 2,30 metros. La Casa 6 se adueñó de 30 centímetros de esta calle.
-Creación de adarves. Son calles privadas o semiprivadas que se configuraron para dar acceso a las nuevas viviendas. Muchos de ellos eran de escasos metros de profundidad y un tanto angostos. En algunas ciudades musulmanas existe una cuarta fase llamada desbordamiento, pero en la población siyâsí no se produjo, debido, posiblemente, a la conquista cristiana de la zona.