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Antecedentes y preparativos: el Dragon Rapide

El general Emilio Mola Vidal

El general Emilio Mola Vidal

 
El banquero Juan March Ordinas

El banquero Juan March Ordinas

 
Juan de la Cierva Codorníu

Juan de la Cierva Codorníu

 
El avión de transporte Dragon Rapide

El avión de transporte Dragon Rapide

 
El general Francisco Franco

El general Francisco Franco

 

            Emilio Mola

  El general organizó el golpe de Estado de 1936 desde Pamplona mediante el envío de instrucciones reservadas y entrevistas clandestinas con los jefes militares de las divisiones orgánicas de España.

            Juan March

  El banquero financió el golpe de Estado de 1936 mediante la entrega de un cheque en blanco a los organizadores de la trama golpista.

               Luis Bolín

  Luis Bolín, corresponsal del ABC en Londres, recibió el encargo de comprar el avión, que transportara a Franco desde Canarias a Marruecos al inicio del Alzamiento.

          Dragon Rapide

  El avión de transporte De Havilland Dragon Rapide partió de Londres el 11 de julio y llegó a Canarias el 15 de julio tras una escala en Casablanca.


  El Ejército español estaba dividido en dos bandos ideológicos. El sector conservador estaba integrado por la Unión Militar Española (UME), creada en 1933. El sector de izquierdas formaba parte de la Unión Militar de Republicanos Antifascistas (UMRA), fundada en 1935. La UME promovió la organización de un golpe de Estado tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones generales del 16 de febrero de 1936. Los miembros de la UME eran, entre otros, los generales Emilio Mola, Joaquín Fanjul, Manuel Goded, Francisco Franco y José Sanjurjo. La primera reunión de la UME acerca del golpe de Estado se celebró el 18 de febrero de 1936 en Madrid. La fecha inicial del alzamiento quedó fijada para el 20 de abril. La UME retrasó la fecha debido a la imposibilidad material de llevar a cabo el golpe de Estado.

  El Gobierno del Frente Popular ordenó el traslado de los líderes de la UME a destinos alejados del centro de poder, Madrid, con el fin de impedir maniobras golpistas. El general Franco fue nombrado comandante militar de Canarias; el general Mola, comandante militar de Pamplona; el general Goded, comandante militar de Baleares; y el general Varela estaba preso en Cádiz por su participación en el golpe de Estado de 1932.

  El general Emilio Mola asumió la dirección de la organización del golpe de Estado, a finales de abril, desde su puesto de comandante militar en Pamplona. Mola mantenía contacto con los militares implicados en el alzamiento a través de enlaces y organizó entrevistas clandestinas en Navarra con los generales favorables al golpe.

  En su Instrucción Reservada número 1, Mola fijaba el objetivo del golpe. "Una vez conquistado el poder se instauraría una dictadura militar, encargada de restablecer el orden público, imponer el imperio de la ley y reforzar al Ejército con vistas a consolidar la situación de hecho, que pasaría a ser situación de derecho". El general José Sanjurjo asumiría la presidencia de la dictadura militar en caso de triunfar el golpe de Estado. Sanjurjo se encontraba exiliado en Portugal en 1936 por liderar la sublevación golpista de 1932.

  La violencia reinaba en las calles. El 14 de abril de 1936, el alférez de la Guardia Civil Anastasio de los Reyes murió asesinado en Madrid durante el desfile de conmemoración del quinto aniversario de la II República. Durante el desfile de homenaje al difunto De los Reyes por las calles de Madrid el 16 de abril, el falangista Sáenz de Heredia falleció por un disparo del teniente de Asalto José del Castillo, durante un tumulto causado por una serie de disparos realizados desde las ventanas de los edificios contra los asistentes.

  El 12 de julio, pistoleros falangistas asesinaron a José del Castillo. Esa noche, guardias de Asalto y un capitán de la Guardia Civil secuestraron al líder del Bloque Nacional, José Calvo Sotelo, y le asesinaron de varios disparos en una camioneta de las fuerzas de seguridad del Estado, en venganza por la muerte de José del Castillo. El grupo de asesinos también visitó el domicilio del líder de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), José María Gil-Robles, quien salvó la vida por estar de viaje en Francia.

  El socialista Indalecio Prieto vaticinó la guerra civil durante los entierros de José del Castillo y José Calvo Sotelo. "Son tan profundas nuestras diferencias, que ya no pueden estar juntos ni los vivos ni los muertos. El cadáver de Calvo Sotelo quedó en el depósito general y el del señor Castillo se llevó al depósito del que fue cementerio civil…El cadáver del señor Castillo estaba custodiado por guardias de Asalto. El del señor Calvo Sotelo por guardias civiles. Al primero le rindió homenaje una gran masa proletaria. Al segundo le escoltó hasta la fosa una legión de señoritos…Los odios saltaban por encima de las tapias que acotan los dos recintos mortuorios".

  El clima de guerra civil provocaba que muchos diputados acudieran al Parlamento de la Nación con pistolas. El Gobierno del Frente Popular condenó el asesinato de Calvo Sotelo. "El Consejo de Ministros tiene que formular las más sinceras y encendidas protestas…". El jefe de la CEDA, José María Gil-Robles, achacó la responsabilidad moral del crimen al Ejecutivo de Casares Quiroga durante la Diputación Permanente del 15 de julio de 1936. "Vosotros, como Gobierno tenéis la responsabilidad moral de patrocinar una política de violencia, que arma la mano del asesino; de haber excitado a la violencia desde el banco azul, de no haber desautorizado a quienes pronunciaron palabras de amenaza, desde los bancos de la mayoría contra el señor Calvo Sotelo".

  El crimen de José Calvo Sotelo adelantó la fecha del Alzamiento al 17, 18 y 19 de julio de 1936. El banquero Juan March financió, en gran parte, el golpe de Estado mediante la entrega de un cheque en blanco al marqués Juan Ignacio Luca de Tena, director del diario ABC, durante una entrevista en Biarritz (Francia) a principios de junio. Luca de Tena encargó el 6 de julio mediante llamada telefónica desde Francia a Luis Bolín, corresponsal del ABC en Londres, el alquiler de un hidroavión "capaz de volar directamente desde las Canarias a Marruecos. Un español llamado Mayorga te facilitará el dinero preciso; trabaja en la City, en la banca Kleinwort. El aparato tiene que estar en Casablanca el 11 de julio".

  El ingeniero murciano Juan de la Cierva Codorníu, inventor del autogiro, asesoró a Luis Bolín en la compra del hidroavión. De la Cierva convenció a Bolín para la contratación de un avión de transporte De Havilland 89 Dragon Rapide, de siete plazas. El hidroavión debía trasladar a Francisco Franco desde Canarias al Norte de Marruecos para liderar desde allí la sublevación contra el Gobierno del Frente Popular.

  El Dragon Rapide partió del aeropuerto de Croydon (Londres) el 11 de julio con siete personas a bordo: el capitán Cecil Bebb (piloto), el periodista Luis Bolín, el comandante Hugh Pollard, las jóvenes Diana Pollard y Dorothy Watson, un mecánico y un radiotelegrafista. La idea de los conspiradores, pasar desapercibidos como simples turistas con destino a Canarias. El aparato llegó a Casablanca el 12 de julio. Los pasajeros se hospedaron en el Hotel Carlton de Casablanca a la espera de nuevas instrucciones. Un emisario de Franco dio la señal de proseguir viaje a los expedicionarios el 15 de julio con la contraseña "Galicia saluda a Francia". Ese mismo día, el Dragon Rapide aterrizó en Las Palmas de Gran Canaria. Un enlace informó a Franco de la llegada del avión.

  El problema residía en encontrar la excusa para que el general Franco dejara su puesto en Tenerife para viajar a Las Palmas de Gran Canaria. Franco se encontraba vigilado por los oficiales leales al Frente Popular. El fallecimiento del general Amadeo Balmes, comandante de Las Palmas, el 16 de julio proporcionó a Franco la coartada perfecta. El Gobierno encomendó a Franco la presidencia de la misa funeral y la investigación de la muerte del general Balmes. Franco viajó a Las Palmas el 17 de julio para asistir al funeral y se hospedó en el Hotel Madrid. A las tres de la mañana del 18 de julio, Franco recibió la noticia de la sublevación en el Norte de África. La Guerra Civil había comenzado.

  Antonio Gómez-Guillamón Buendía

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