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Antonio Ros de Olano

Biografía militar

Vestido con uniforme militar
Vestido con uniforme militar

Aunque desde muy joven Ros de Olano recibe una estricta educación militar, su bautismo de fuego no se produce hasta el año 1833. Tras la muerte de Fernando VII estalla la Primera Guerra Carlista y Ros de Olano participa en la misma del lado de los liberales como ayudante de Espoz y Mina y de Narváez. En 1834 cae herido en Alsasua. Tras una larga convalecencia se reincorpora a la acción y participa en la batalla de Larramiar. El valor mostrado en la lucha, en la que puso en peligro su vida en arriesgadas operaciones militares, motiva que sea ascendido a Teniente Coronel.

En octubre de 1841 Ros de Olano es destinado a Cartagena. Allí, junto a sus obligaciones militares, nuestro protagonista lleva a cabo una intensa actividad como inversor en negocios de minería en Cartagena y Mazarrón. Como en esta época Cartagena era una plaza poco importante, tuvo mucho tiempo para ocuparse de sus negocios personales. En 1843 se produce el levantamiento de los moderados contra Espartero, que trae como principal consecuencia el cambio en la Presidencia del Gobierno, que en 1844 pasa a Narváez. Ros de Olano, que se encuentra en Cartagena en el momento de la rebelión, es uno de los principales impulsores de la misma en la provincia; marcha a Murcia al frente de un nutrido grupo de soldados y logra tomar la ciudad. Tras el éxito de esta sublevación, Ros de Olano es nombrado Coronel y pasa a ocupar interinamente el cargo de Jefe Superior Político Interino de Murcia y Comandante General de la provincia.

Participación en rebeliones

Regresa a Madrid y durante unos años se entrega a la política y a la literatura. En 1847 es nombrado Brigadier de Infantería y un año más tarde es destinado a Ceuta como Capitán General. Allí descubre una conspiración para sublevar la ciudad y entregarla a los ingleses. Ros de Olano consigue sofocar la rebelión, aunque permanece poco tiempo más en aquella ciudad, ya que renuncia porque su salud se resentía por el clima. En octubre de 1848 marcha como Capitán General a Burgos, destino que también tuvo que abandonar prematuramente por una enfermedad.

En junio de 1854  un grupo de militares, entre los que destacan O'Donnell, Dulce y Ros de Olano, realizan un pronunciamiento en la localidad madrileña de Vicálvaro. La Revolución se extiende por toda España y su triunfo pone fin a diez años de gobierno moderado. La Reina Isabel II sustituye en la presidencia del gobierno a Luís José Sartorius por Baldomero Espartero. Comienza el Bienio Progresista.

En junio de 1856 Ros de Olano es nombrado Director General de Artillería. Poco después se produce un enfrentamiento entre las dos cabezas visibles del Bienio Progresista: Espartero y O'Donnell. Ros de Olano se pone a favor del segundo en las algaradas que se producen en Madrid. Triunfa O' Donnell, y Espartero se ve obligado a dimitir, por lo que otra vez se restaura el régimen moderado. Apenas unas semanas después Ros de Olano recibe la Gran Cruz de la Real Orden de Carlos III, y en agosto Isabel II le entrega personalmente el título de Conde de la Almina. En 1858 es nombrado Director General de Infantería y recibe la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

Su gran hazaña militar

Entre 1859 y 1860 Ros de Olano, ya convertido en Teniente General, alcanza su gran éxito militar: la victoria en la Guerra de Marruecos. Los moros de Anghera atacan Ceuta y los del Riff, Melilla. El 22 de octubre de 1859 el Presidente del Gobierno, Leopoldo O'Donnell, declara la guerra. El ejército destinado a operar en Marruecos estaba dividido en tres cuerpos, una división de artillería y una división de infantería, al mando del propio O'Donnell y de los generales Echagüe, Zabala, Prim y Ros de Olano, quien meses antes había sido nombrado Director Militar de Sanidad.

Dibujo de Ros de Olano
Dibujo de Ros de Olano

En diciembre, el ejército español llega a Ceuta, y con gran protagonismo del Tercer Cuerpo que lidera Ros de Olano rechaza a los invasores. Sobre este enfrentamiento escribe Pedro Antonio de Alarcón, soldado y periodista que participó en aquella guerra “El General Ros de Olano los dejó acercarse cuanto quisieron, sin inquietarse de sus alaridos, ni de las banderas que ondeaban ante nuestros ojos; pero luego los vio a distancia y apiñados como una manada de ovejas, mandó hacer fuego a la artillería. Yo no he visto nunca puntería tan admirable”. Poco después Ros de Olano cayó enfermo de cólera. En enero, ya recuperado, se inició el avance hacia Tetuán. En una de las escaramuzas, el Tercer Cuerpo del Ejército infringió una nueva derrota a los moros cerca de un río llamado Guad-el-Jelú. (Poco después de la Guerra, Ros de Olano recibiría de la Reina, a propuesta del Presidente del Gobierno, el título de Marqués de Guad-el-Jelú). En febrero las tropas españolas llegan a Tetuán. El sultán se ve obligado a retirarse a Wad-Ras. Allí es derrotado el 23 de marzo y obligado a pedir la paz poco después. Una muchedumbre de personas recibe a las tropas en Madrid como héroes. Ros de Olano es honrado con los títulos de Marqués de Guad-el- Jelú y Vizconde de Ros).

Tras la finalización de la guerra regresa a la Dirección General de Infantería, aunque por poco tiempo, ya que en julio de 1860 la Reina Isabel II le nombra Comandante General del Real Sitio de San Ildefonso durante su estancia en aquel lugar para que se ocupe de su seguridad personal.

Sexenio Democrático y Restauración

En 1868 se produce un nuevo pronunciamiento militar, en el que nuevamente toma parte nuestro protagonista. A la muerte de Narváez, en abril de 1868, Isabel II confió en González Bravo, para la presidencia del gobierno. Como quiera que las ideas de éste rozaban el absolutismo y temiendo, por tanto, una conspiración de los militares progresistas decidió destinarlos a lugares periféricos (Canarias, Baleares…) Ros de Olano, de claro pasado revolucionario, fue destinado al Cuartel de Deva (Guipúzcoa) y desde aquel momento consideró que su compromiso ya estaba desligado con el trono. La política de represión de González Bravo logró unir a todos los opositores al régimen. El pronunciamiento se inició en Cádiz. Los sublevados lograron su propósito tras la batalla de Alcolea el 28 de septiembre de 1868. Un día después Ros de Olano fue nombrado Capitán General de Madrid. El propio General, en persona, fue quien en la Puerta del Sol arengó a la muchedumbre y habló de la soberanía nacional. Después recibió la Dirección General de Artillería y la Presidencia del Consejo Supremo de la Guerra. Isabel II se ve obligada a exiliarse.

En 1871 Amadeo de Saboya se convierte en Rey de España. Ros de Olano acude a Cartagena junto a otros generales para recibirlo. Dos años después, el Vizconde de Ros, fue una de las pocas personas que lo despidió.

En enero de 1874 cae el gobierno republicano. Alfonso XII es el nuevo Rey de España, y paralelamente comienza la Tercera Guerra Carlista. Ros, favorable a la vuelta de los Borbones al trono, pasa a ocupar la Presidencia del Consejo Supremo de Guerra y Marina, cargo que abandona poco después. En 1877 por motivos de edad y de salud pasa a la Sección de Reserva del Estado Mayor General del Ejército.

Como militar, Antonio Ros de Olano, se caracterizó por su disciplina y entrega, pero no por su rudeza e inflexibilidad. Al respecto, Jaime Balmes recoge una frase que popularizó el propio Vizconde de Ros “Lo que prometo a mis enemigos cuando están con las armas en la mano, lo cumplo cuando están desarmados”.

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