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Historia de la iluminación en Beniel y San Pedro

 Farol del siglo XVIII [San Pedro del Pinatar_Museo del Mar]
Farol del siglo XVIII
 
 Fachada Casa de la Rusa [San Pedro del Pinatar_Historia]
Fachada Casa de la Rusa

Beniel

Posiblemente es el último pueblo de la Región que se incorpora al alumbrado público mediante petróleo. En efecto, a finales de 1901, concretamente en octubre, se introduce una nueva partida en los presupuestos económicos de 1902: el alumbrado, y lo hace con la exigua cantidad de 50 pesetas destinadas a faroles y 200 al combustible anual. A  comienzos  de diciembre ya se autorizaba al Alcalde para la compra de los faroles pero con 50 pesetas la verdad es que bien poco se podía hacer, salvo adquirirlos de forma simbólica a otros ayuntamientos que ya estaban electrificados (Alguazas, Molina, Ceutí, Lorquí, etc) o solicitarlos de forma gratuita a Murcia que, conforme electrificaba una zona de su casco urbano, vendía a bajo precio, prácticamente regalaba, los faroles de petróleo que quitaba. Así las cosas, en 1902 el pueblo se ve iluminado por unos cuantos faroles para los que aporta el petróleo necesario Sinforoso Fernández, cobrando a 23,5 pesetas la caja de combustible.

El mencionado presupuesto anual de 200 pesetas se mantuvo hasta 1914, fecha en que se incrementó a 300 pesetas y ahí se quedó la partida fijada hasta 1920.  El año económico de 1920-21 el ayuntamiento sufrió una crisis y hubo de bajar la cuantía presupuestada para este servicio a la increíble cantidad de 50 pesetas anuales. Sin embargo, a partir de ese terrible año todo fue mejorando lentamente, de hecho, en el siguiente ejercicio se subió el gasto a 700 pesetas y aunque en 1922-23 sólo se gastaron 300 pesetas, en febrero de 1923 el equipo consistorial a cuyo frente figuraba como alcalde José Pujante decidió contratar el alumbrado eléctrico. Este se inauguró en julio con 36 lámparas repartidas entre el propio casco de la población, Raiguero y  La Basca. En 1924-25 el gasto anual volvió a suministradora era Hidráulica del Segura, a la que se había autorizado en abril de 1923 a instalar un transformador junto a la ermita de El Pasico.

San Pedro del Pinatar

En 1870-71 ya se incluía una partida dentro de los gastos por 'Servicios Públicos' que se destinaba a  pagar  petróleo y aceite del alumbrado. Esta partida se mantuvo hasta 1882 inclusive. En 1885 y 1886 el gasto se describió con más detalle: 'para la adquisición de petróleo y torcidas suficientes ...', pero la cantidad consignada continúa siendo pequeña, de 195 pesetas a las que se añaden otras 75 pesetas para 'gratificación al encargado de los faroles, con la obligación de la limpieza y de las luces durante el año'. El presupuesto correspondiente a 1887-88 tenía dos partidas  afectas: el material  del alumbrado de aceite al que se adjudican 270 pesetas de gasto previsto y el del alumbrado de gas que resulta algo más caro y asciende a 310 pesetas  (alumbrado del Casino y Teatro Apolo). La partida presupuestaria municipal de 1894 ascendía a 1.575 pesetas por el concepto de alumbrado público. y en 1896-97 se asignaron 575 pesetas para la compra de petróleo, torcidas, tubos, aceite, cerillas, etc.

Para 1918 se crea un grave conflicto cuando cierra la fábrica 'Eléctrica de la Albufera' (en funcionamiento al menos desde 1915) la corporación municipal acuerda que 'para remediar  en parte la falta de alumbrado público' se proceda al arreglo y colocación de las farolas en los sitios  más necesitados 'hasta que varíen las actuales circunstancias'. Pero entonces  un vecino del pueblo, Adolfo Ceño Hernández ,instala una fábrica de electricidad en el caserío de Los Delgados, próximo al casco urbano. Funcionaba con un grupo electrógeno, con un motor Diesel movido por gas-oil y su alternador o generador de corriente alterna. El servicio se prestaba desde la puesta del sol hasta la medianoche y la interrupción del mismo se anunciaba con tres breves apagones cuando iban a dar las doce de la noche.

En octubre de 1921 se aprobó el proyecto de Juan Cánovas Conesa que solicitaba autorización para instalar una línea  de fluido eléctrico con la que abastecer a la población. En febrero de 1934 se recibió solicitud de Unión Eléctrica de Cartagena, S.A. para construir dos transformadores y abastecer de fluido a San Pedro  y Lo Pagán. Después se construiría otro más en la Loma de Abajo y otro en la barriada de Los Sáez.

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