Tomás Valarino y Gattorno fue durante el siglo XIX uno de los mayores industriales en el mundo del cristal de toda España.
La sangre genovesa que corría por sus venas y sus orígenes cartageneros hicieron de Tomás Valarino un hábil y emprendedor director de empresa, que mantuvo en su famosa Fábrica de Cristal de Santa Lucía contactos comerciales con los principales puertos españoles y extranjeros.
Su empresa Fábrica de cristal y vidrios de Santa Lucía Herederos de Valarino permaneció abierta hasta el año 1955 y ofreció empleo a numerosos habitantes de este humilde barrio cartagenero en una época de difíciles condiciones económicas.
Pero, además de poseer su empresa, en la diputación cartagenera se conoció a Tomás Valarino por ayudar a la población en sus problemas sociales y de sanidad y por su dedicación a la mejora de la ciudad, actitud por la que fue nombrado Conde de Santa Lucía por el rey Alfonso XII.