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Justo Millán Espinosa

Puerta de Entrada Iglesia de San Bartolomé

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Fachada Principal Iglesia de la Caridad Cartagena

Fachada Principal Iglesia de la Caridad Cartagena

Teatro Romea

Teatro Romea
Región de Murcia Digital

 

Biografía

Aunque nacido en Hellín, Albacete, el 29 de mayo de 1843, Justo Millán es uno de los nombres más  reconocidos de la historia de la arquitectura de Murcia. Hijo de Justo Millán Fueros y María de la Encarnación Espinosa Rubio, su madre falleció el día que lo alumbró.

Su temprana vocación por el dibujo y diseño de edificios determinó su ingreso en la Escuela de Arquitectura de Madrid en torno a los veinticinco años, obteniendo el título en 1871. Instalado en Hellín nuevamente, se dedicó a dar clases y el 5 de junio de 1872 contrajo matrimonio con María de los Dolores Villote Toboso.

En 1874 Hellín lo nombró Arquitecto Municipal y en 1875 Albacete le otorgaba la plaza de Arquitecto Provincial. No mucho tiempo después sería nombrado también Académico de Mérito por la Academia de San Fernando.

Tras sus trabajos en Albacete sus intereses profesionales se trasladarían a Murcia ya que en 1877 el rey Alfonso XII lo nombraba Arquitecto de la Diócesis de Cartagena. En 1879 se le encargó en Murcia la reconstrucción del Teatro Romea, lo que inauguraría su relación profesional con la ciudad y toda la provincia.

En 1884 es nombrado Arquitecto Provincial de Murcia y en 1886 se instala definitivamente en la ciudad capitalina, donde permanecerá diez años más, momento en el que regresará a su pueblo natal.

Este año de 1886 fue especialmente profuso en cuanto a encargos de proyectos de nueva planta, además de direcciones de obras. Cuando su relación con Murcia empezó a descender en número de encargos decidió volver a Hellín, donde murió el 4 de junio de 1928, afectado por una neumonía a los 85 años.

Obras

La obra de Justo Millán se engloba en el carácter ecléctico de la arquitectura del momento. Lejos de las presiones del academicismo de la primera mitad del XIX, es la época de las interpretaciones libres de los clasicismos o las estéticas antiguas. Millán se movió entre el clasicismo tardoantiguo de los bizantino y el exotismo de cierta estética egipcia, historicismos muy del gusto de los arquitectos contemporáneos a él, tendencias ya marcadas desde maestros como Villajos. Millán fue contemporáneo de Ayuso, Álvarez Capra y Vilaseca, y en Murcia sería quizá el mejor representante de este eclecticismo historicista.

Después de trabajar con bastante reconocimiento de su profesionalidad en Albacete y Madrid, se traslada a la ciudad de Murcia en la década de los ochenta del XIX. En 1879 se le había encargado la reconstrucción del Teatro Romea, en ruinas desde el incendio de 1877. Tuvo Millán que intervenir años después, tras un nuevo incendio en 1899, pero esta intervención sería solo en el interior del teatro. El Teatro Romea es una buena muestra del eclecticismo de este final del XIX y de la interpretación de Justo Millán de los historicismos, en esta construcción utilizó una mezcla de neoclasicismo y modernismo que singularizó su fachada.

Entre 1880 y 1882 realizó numerosos encargos para particulares en la ciudad de Murcia, en calles tan céntricas como las adyacentes a la parroquial de San Bartolomé, en Vinadel, Frenería, en la plaza del Romea y en las cuatro esquinas de Trapería. Entre sus clientes se encontraban el marqués de Ordoño o el conde de Roche, a este último le diseñó su casa en Trapería 31.

Algunas de sus obras ya no se pueden admirar, como la cubierta de la iglesia de la Purísima, de la que se presume podría haber sido de estructura de hierro. En cualquier caso sus edificios, aún cuando fueran proyectos para viviendas humildes, se sistematizan. Millán solía utilizar aristas biseladas en los vanos, y los recercos puntiagudos al exterior, todo ello de una manera serial y uniformada.

En 1884 fue nombrado Arquitecto Provincial de Murcia por lo que estuvo obligado a realizar toda una serie de edificios públicos, algunos ya desaparecidos como el Asilo de Ancianos, el Manicomio Provincial, la Cárcel, el Hospital o el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza. En este mismo año de 1884 realizó el proyecto de la Iglesia del Niño Jesús de Yecla

En 1886 se le encarga la ya perdida y muy admirada escalera de la Sociedad Económica de Amigos del País, y otra de sus grandes obras: la Plaza de Toros de Murcia. Para la plaza Millán, en su línea estética, optó por un eclecticismo clásico, utilizando óculos en su fachada pero con vanos adintelados tripartitos, prefirió unas líneas a la clásica a las líneas neomudéjares que pronto se pondrían de moda en este tipo de construcciones. En su momento fue la plaza de toros más grande de España y supuso para Millán diversos encargos de plazas en España y Francia.

En 1887 se dedica a otro encargo muy conocido también, la finalización de la nave central y fachada de la iglesia de San Bartolomé de Murcia. Justo Millán escogió para la fachada un estilo pseudo bizantino, rememoración  histórica de modelos antiguos que por aquel entonces estaba de moda en los templos.

Ya en estos últimos años, los que van de 1887 a 1898 - este último, año de su vuelta a Hellín - no son demasiado reseñables, tenía el arquitecto menos encargos y de menor relevancia, algún diseño para particulares, reedificación de almacenes o reparaciones, como las de la iglesia de La Encarnación de la pedanía de La Raya.

Entre los encargos de templos, además de el de Yecla, destacan en 1891 el de la terminación de la inconclusa y larga obra de la iglesia de Villanueva del Segura y en 1893 la iglesia de La Unión.

En la ciudad de Cartagena tuvo alguna que otra intervención, dirigió las obras del Teatro Principal, proyectado por Oliver, y las de la iglesia de la Caridad, proyecto de Tallaire.

En 1888, como último gran trabajo, enviaría a la Academia de San Fernando su proyecto de Instituto Provincial de Segunda Enseñanza, proyecto que la Academia devolvió con informe desfavorable por el diseño de algunas de sus distribuciones internas y, principalmente, por su pliego de condiciones y presupuesto, que la Academia consideró erróneo. Este proyecto sólo se llevaría a termino en 1904, cuando se ofrecieron las obras a Millán, ya retirado en Hellín, pero este rechazó la oferta y recomendó para su dirección a su colega Pedro Cerdán, que llevaría a cabo la idea y planos de Justo Millán.

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