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Vicente Ros

Portada del libro El estudio de un pintor [Cartagena_Vicente Ros]
Portada del libro El estudio de un pintor

Vicente Ros García, Cartagena 1887-1976

El despertar de una afición

Fue en un domicilio de la calle Cuatro Santos de Cartagena donde nació Vicente Ros García. Era el año 1887 cuando aparece este personaje cartagenero que se convertirá en uno de los más destacados artistas de la ciudad.

La infancia del pintor se desarrolló en el barrio situado en el interior del Teatro Circo, donde su familia se trasladó en 1892 cuando Vicente tenía 5 años. Allí pudo admirar los trabajos de Manuel San Miguel, lo que de alguna manera despertó en él un interés artístico del que nunca se desprendería. Fue el contacto con este escenógrafo y sus enseñanzas lo que marcaron el inicio de la afición pictórica de Ros, por lo que se ha dicho que fue San Miguel su primer maestro, descubriendo en él unas importantes aptitudes para el dibujo lineal.

Desde entonces no dejará de recibir influencias y de empaparse de todas las aportaciones que recogía de sus maestros. En 1898 tuvo las aportaciones de su profesor en el Ateneo de Cartagena, Valentín Páes, quien le hizo mejorar su técnica y depurar su estilo copiando láminas de las corrientes románticas de figuras de la pintura como Julien.

La huella de Wssel de Guimbarda

Cada vez más decidido en su empeño, entra en 1900 en el estudio que había fundado el prestigioso Wssel de Guimbarda. Las enseñanzas de este gran maestro calaron de un modo especial en el joven Ros, quien frecuentemente mostró su gran  satisfacción por tener como referente artístico a Guimbarda.

Probablemente fuera él la figura que de un modo más intenso influenció en los derroteros artísticos del cartagenero, profundizando en sus métodos y técnicas pictóricas. Aprendió de la mano de Guimbarda, gran copista de la época, la copia de lámina, la técnica del yeso, el dibujo del natural, la acuarela y el óleo. Para ello pudo aprovechar la gran cantidad de cuadros que Ussel tenía en su taller de trabajo, cuya producción fue inmensa.

El descubrimiento de la pintura de Vicente Ros

Desaparecido el artista hispano-cubano en el año 1907, Ros continuó su aprendizaje por sí mismo. De esta manera comenzó a exponer sus obras y a conseguir adquirir un prestigio reconocido, bajo el legado de ser el mejor discípulo de Ussel de Guimbarda, pero levantado entre la cultura pictórica regional por su gran y original capacidad artística conseguida por sus propios méritos.

Ros expuso su primera obra en Cartagena en 1908. Se trataba de un retrato de modelo vivo que realizó al Marqués de Pilares, Capitán General de Departamento. Junto a este cuadro también elaboró otro de la Marquesa, caracterizada con traje de corte.

La fama de Ros iba en aumento, consolidándose en el mundo de la pintura no sólo a nivel regional sino también nacional. Prueba de ello fue la adquisición por parte de la Infanta Isabel de Borbón de una de sus obras para su colección privada tras haber conocido al artista. Consistía en una marina de grandes dimensiones que Vicente Ros había realizado con tan sólo 23 años.

Significativa estancia en Madrid

Trasladado a Madrid en 1910, contando con el apoyo del Marqués de Pilares, Ros se codea con miembros de la sociedad y de la intelectualidad de la capital, lo que condicionó en parte las influencias recibidas de este ambiente, que se verán reflejadas en sus obras.

El juguete, obra de Vicente Ros en Estampas Borrosas [Cartagena_Vicente Ros]
El juguete, obra de Vicente Ros en Estampas Borrosas

Siete años más tarde, en 1917, el pintor cartagenero gana una beca por concurso del Ayuntamiento de su ciudad que le permite continuar y prolongar sus estudios en Madrid. Allí ingresa en el Círculo de Bellas Artes y completa su aprendizaje en el Museo del Prado.

Completamente integrado en la vida cosmopolita de la capital, a Ros le apasionaba acudir a los conciertos y óperas que se ofrecían por aquellos años en el Teatro Real, gran amante de la música clásica, siendo éste otro de los aspectos que en cierta medida apareció en algunos de sus cuadros.

Permaneció aquí durante 23 años, que Ros supo muy bien aprovechar, motivado por un carácter bohemio que encontraba en los cafés y círculos culturales madrileños de aquella época. En ese tiempo ayudó con copias del Museo del Prado, desvelándose como una gran figura en esta faceta, por lo fidedignas que parecían sus obras (rasgo que probablemente adquirió de su etapa con el maestro Ussel de Guimbarda).

Su relación con muchos intelectuales de la época le valió también para colaborar como ilustrador en varias revistas de la ciudad.

El estudio de Vicente Ros en Cartagena

A pesar del clima enriquecedor que Ros respiraba en Madrid, en 1931 regresa a casa llamado por su familia, especialmente por su hermana, quien le prepara un estudio independiente. La necesidad de volver es recibida por el pintor con un doble sentimiento, de dolor por un lado, por abandonar la que había sido su residencia y su inspiración durante más de veinte años, y de alegría por regresar junto a los suyos a una tierra que era la suya y de la que no volvió a marcharse.

El estudio en el que se instala Ros nada más llegar adquirió un notable prestigio, tanto por las enseñanzas que en él impartió como por el ambiente que el maestro cartagenero supo crear en su local.

Por él pasaron todos los pintores del entorno que iban iniciándose en el mundo del arte, configurando una verdadera escuela pictórica. Entre sus alumnos destacaron algunos nombres conocidos como Manuel García Panadero, José Barceló, Jesús Rodríguez Delgado, Enrique Gabriel Navarro o el prestigioso Ramón Alonso Luzzy. Una de las condiciones que más atrajo y que mayor fama dio a Ros en Cartagena fue su influencia en el ámbito de lo cultural, intelectual y artístico de la ciudad.

Fruto de su trabajo y de su personalidad, Ros consiguió que se celebraran exposiciones periódicas en Cartagena, que fueron muy bien acogidas tanto por los artistas como por los espectadores y amantes del arte. También prepararía audiciones musicales y todo ello impulsado desde su estudio, en el que se conformaban auténticas e interesantes tertulias que muchos de sus discípulos, como Luzzy o Navarro, recordaron siempre con cariño y admiración. A las reuniones que tenían lugar aquí acudían además algunos literatos de la Cartagena del siglo XX, diciéndose que la vida espiritual de la ciudad tuvo allí ¿unos guías silenciosos y cordiales¿.

Plaza en su honor en Cartagena [Cartagena_Vicente Ros]La consagración de Ros como docente

En los años sucesivos Vicente Ros viajaba dos días a la semana hasta Murcia, lugar al que fue destinado como Profesor de Pintura y Arte Decorativo de la Escuela del Hogar, nombramiento que se ganó por concurso. Más tarde, en 1940 es nombrado Profesor de Dibujo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Cartagena.

Las iniciativas propuestas por el cartagenero no decaen en este tiempo y tampoco se olvidó entonces de aquellos que lo supusieron todo para él en el mundo de la pintura, como la exposición que se celebra, bajo su empuje, en homenaje a Wssel de Guimbarda, esperando también que se fundara un museo que llevara el nombre de su gran maestro. También soñaba con realizar exposiciones retrospectivas de otros artistas como San Miguel, Bianqui, Lizarra¿

Así pasará Ros el resto de sus días, integrado en la sociedad cartagenera de su tiempo y ocupado en las tareas de su estudio, sus ocupaciones como profesor, preocupado por el impulso de las artes de su tierra, y dedicado a sus propias producciones pictóricas.

En 1959 Vicente Ros abandona sus trabajos como docente al sentirse ya demasiado mayor para desempeñar estas responsabilidades. Sus enseñanzas fueron proseguidas por dos de sus más relevantes discípulos, Navarro y Luzzy.

Siguió no obstante pintando, siendo una de sus composiciones más reconocidas la que hizo en 1973 bajo el original título de Kamarrupas. Vicente Ros moriría en 1976 en la ciudad que casi 70 años antes le había visto nacer y despegar como uno de los más destacados pintores regionales de su tiempo.

Relevancia de la figura de Ros

Vicente Ros fue jurado en las últimas ediciones de las Veladas Marítimas, galas celebradas en Cartagena, y de estas celebraciones conservó varias fotografías que reflejaban los tiempos de esplendor de la pintura cartagenera. También fueron conocidas por el pintor muchas de las obras decorativas de Wssel, mediante fotografías o cuadros que conservó en su estudio.

Por ello la importancia de Ros va más allá de su pro

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