Cabeza[Párraga]
Cabeza
El rapto de Europa[Párraga]
El rapto de Europa

Debido a la extensa obra de Párraga realizada a lo largo de cuarenta años de su vida resulta complicado dividir en períodos su obra:

Los primeros años: entre el naturalismo y la deformación.

Muestra algunos de los rasgos que serán constantes en su obra: partir del natural, tendencia al alargamiento de las figuras y marcado carácter escultórico.Aparece la dualidad primitivismo- expresionismo. Obra: Paisaje y Mujer sentada.

La depuración conceptual del ¿collage¿.

En 1959 utiliza una técnica nueva el ¿collage¿, que protagonizará su producción.También puede observarse una tendencia a la reducción de formas, a la síntesis y a la monocromía.Obra: Payaso con guitarra, Pájaro y Cabeza.

Tintas gráficas y rodillo

A partir de 1962 utiliza las tintas de imprenta aplicadas al soporte utilizando un rodillo. Sus obras comienzan a ser más figurativas.Obra: Payaso y Crucificado.

El gigantismo

Esta tendencia parte de su formación escultórica. La figura humana se magnifica convirtiéndose en gigante. Las ¿Gigantas¿ que realiza Picasso son claras referencias para las figuras de Párraga. Algunas figuras del autor solo muestran un gigantismo parcial, es decir una hipertrofia en cabeza, manos o piernas. En este caso es otro pintor el que influye en su creación: Paul Klee
Obra: Figura femenina.

La profundidad de la mirada

En el año 65 se produce un cambio en las figuras de Párraga, sus ojos son profundos y oscuros y generan una mayor expresividad y dramatismo. Por otro lado la línea se contrapone haciéndose más liviana.
Obra: Siameses y Mujer con toro.

El monstruo

En 1968 las formas mutan convirtiéndose en demonios, que atormentan al ser humano en su trágica existencia. Es quizás la obra más cercana al surrealismo que podemos encontrar en la obra de José María Párraga.
Obra: Hombre, pan y naranja y Sexualidad.

El arabesco y la valoración del detalle

Paralelamente a los mutantes, retoma el alargamiento utilizado durante sus años de juventud y dota de mayor sinuosidad a los trazos.
Obra: Arlequín y Figura de mujer.

Trazo quebrado

Durante la segunda mitad de la década de los ochenta sufre una crisis emocional que provoca un cambio sustancial en su obra. El dibujo deja de ser constructivo para convertirse en destructivo.
Obra: Colegiala y Figura de mujer.

Regreso a la curva

Los últimos diez años de su vida su obra adquiere un atractivo y serenidad de los que carecía con anterioridad. Se produce un regreso o recuperación de lo continuo, de lo curvo pero cerrado que da lugar a unas figuras alargadas que han abandonado el pesimismo habitual en favor de la armonía y la paz. Su paleta se aclara y el hombre aparece más ingenuo y positivo.
Obra: Mujer desnuda, El rapto de Europa y El hombre del saco.